Boca en la cuerda floja: la reacción de Riquelme que pocos esperaban ante la crisis
La hinchada bostera está al borde del colapso tras otro resultado negativo, pero desde la Casa Amarilla llega un mensaje claro. Descubrí por qué Riquelme y su gente están dispuestos a nadar contra la corriente en un momento de máxima presión.
La Bombonera silbó su descontento y las redes sociales ardieron, pero desde las altas esferas del club llega una respuesta contundente. Pese a llevar cuatro partidos sin ganar en el Apertura y la creciente presión de la hinchada, la dirigencia de Boca Juniors ratifica su apoyo incondicional al entrenador Claudio Úbeda. El empate ante Gimnasia de Mendoza encendió todas las alarmas, pero el presidente Juan Román Riquelme y su círculo íntimo se niegan a ceder al clamor popular.
Fuentes internas del club consultadas por TN revelaron que, si bien existe preocupación por la sequía de triunfos, la postura oficial es de paciencia. Confían plenamente en que el equipo, bajo la conducción de Úbeda, encontrará pronto el rumbo. Este respaldo se mantiene firme incluso reconociendo el malestar palpable entre socios e hinchas.
¿Qué piensa realmente la cúpula xeneize?
Lejos de considerar un cambio en el banquillo, la dirigencia analiza el presente con otra lupa. Creen que el plantel está bien conformado y que el Sifón cuenta con todas las herramientas y alternativas necesarias para revertir esta mala racha. La evaluación no pasa por una crisis de recursos, sino por la necesidad de que el rendimiento en la cancha se equipare a la confianza depositada en el vestuario.
El momento es delicado. Boca ocupa el noveno puesto en la Zona A del Torneo Apertura, quedándose por fuera de los puestos que clasifican a los Playoffs. Su balance en el campeonato es magro: apenas dos victorias, tres empates y dos derrotas. Un leve respiro llegó con el triunfo 2-0 sobre Gimnasia de Chivilcoy en la Copa Argentina, pero la prioridad sigue siendo el torneo local.
La prueba de fuego que se viene
El calendario no da tregua y pondrá a prueba esta fe interna de inmediato. El próximo miércoles, Boca deberá visitar desde las 21 horas a un complicado Lanús, en el partido postergado de la fecha 7 del Apertura. El rival llega eufórico tras consagrarse campeón de la Recopa Sudamericana ante Flamengo en Brasil.
Este encuentro en La Fortaleza se presenta como un examen crucial para Úbeda y su plantel. Un buen resultado podría apaciguar los ánimos y darle oxígeno al proyecto. Una nueva caída, en cambio, avivaría el fuego de la crítica y pondría a la dirigencia en un lugar aún más incómodo, obligada a sostener una decisión que cada día genera más ruido en las tribunas.