Bolivia vuelve al FMI tras dos décadas y el vicepresidente exige mostrar la letra chica
El gobierno de Rodrigo Paz firmó un préstamo millonario con el FMI, pero el vicepresidente Edmand Lara salió a cruzar el pacto. ¿Qué condiciones ocultas podrían afectar el bolsillo de los bolivianos?
El gobierno de Rodrigo Paz firmó un acuerdo con el FMI por 1.900 millones de dólares, el primero en 20 años. Pero a las pocas horas, el vicepresidente Edmand Lara salió a cruzar el pacto y reclamó conocer los detalles ocultos que impactarán en el bolsillo de los bolivianos.
Ocho meses después de asumir, el presidente de derecha Rodrigo Paz concretó un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.900 millones de dólares. El objetivo oficial es “respaldar el programa de reformas económicas” que impulsa su gestión. Sin embargo, el vicepresidente Edmand Lara, enfrentado con Paz desde noviembre, exigió conocer la “letra chica” del acuerdo.
¿Qué dice el gobierno?
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza Yáñez, explicó que vienen implementando un programa para “la reconstrucción de la economía boliviana, la estabilización macroeconómica, la recuperación de la competitividad y la transparencia de las cuentas públicas”. El FMI detalló que el plan técnico es a 36 meses y que busca catalizar financiamiento adicional del Banco Mundial, el BID y otros organismos, sumando un paquete de más de 5.000 millones de dólares.
Las condiciones que preocupan
Joana Pereira, jefa de las negociaciones del FMI, señaló que Bolivia deberá “ajustar la política monetaria” y avanzar hacia un tipo de cambio “más flexible”. Estas medidas son clave para estabilizar precios, eliminar distorsiones cambiarias y reconstruir reservas internacionales.
Pero el vicepresidente Lara no se quedó callado. “Tengo el deber de decirles la verdad completa. Un comunicado no puede quedarse solo en lo macroeconómico. El pueblo boliviano tiene derecho a conocer la letra chica. De eso depende el precio del pan, del diésel, de la luz y el futuro de nuestros hijos”, lanzó en una rueda de prensa.
¿Qué quiere saber el Vice?
Lara reconoció que buscar financiamiento internacional “es parte de enfrentar la crisis”, pero pidió respuestas concretas: “El pueblo necesita saber si hay compromiso de unificar o flexibilizar el tipo de cambio del dólar; si se va a recortar o focalizar el subsidio a los hidrocarburos; y qué obras van a sufrir para bajar el déficit fiscal. No podemos enterarnos cuando ya suban los precios en los supermercados y las farmacias”.
El último préstamo del FMI a Bolivia fue en 2005, y el antecedente más cercano data de 2020, cuando la exmandataria de facto Jeanine Áñez solicitó un crédito de US$327 millones, que luego fue devuelto en 2021 por Luis Arce, quien lo calificó de “irregular y oneroso”. Hoy, la deuda externa boliviana asciende a 14.357,7 millones de dólares, según el Banco Central.