Bragado en alerta: El Concejo declaró la emergencia ambiental pero el intendente amenaza con vetar la ordenanza
Una medida histórica para cerrar el basural a cielo abierto fue aprobada en Bragado, pero el intendente prometió vetarla. ¿Qué pasará con la emergencia ambiental declarada y los recurrentes incendios que preocupan a los vecinos?
El Concejo Deliberante de Bragado aprobó una polémica ordenanza que declara la emergencia ambiental y ordena el cierre definitivo del basural a cielo abierto. Sin embargo, la medida, impulsada por la oposición y aprobada por 10 votos contra 8, enfrenta un veto inminente del intendente Sergio Barenghi, generando un fuerte choque político en medio de una crisis que afecta a toda la comunidad.
El secretario de Gobierno, Esteban Burga, fue contundente al aclarar que la ordenanza no prosperaría porque sería vetada por el jefe comunal. Este anuncio anticipa un nuevo capítulo de tensión institucional en torno a un problema que lleva años sin solución.
¿Qué hay detrás de la urgencia?
La decisión del Concejo llega en un contexto de creciente alarma vecinal. En los últimos meses se han reiterado focos de incendio en el predio del basural, lo que ha instalado con fuerza la problemática en la agenda pública y aumentado la presión sobre las autoridades para encontrar una solución definitiva.
Estos incidentes recurrentes no solo representan un riesgo ambiental, sino también para la salud y la seguridad de los habitantes de la zona, alimentando el reclamo por acciones concretas y urgentes.
El argumento del municipio contra el cierre
Desde el gobierno municipal esgrimen la complejidad técnica y económica que implicaría ejecutar el cierre del basural actual. Su principal argumento es logístico: si se clausura el predio, los residuos de toda la ciudad deberían ser trasladados hasta el Ceamse, ubicado a aproximadamente 200 kilómetros de distancia.
Esta alternativa, según la administración de Barenghi, conlleva costos operativos y de transporte que presentan un desafío mayúsculo para las finanzas locales, planteando un dilema entre la necesidad ambiental y la viabilidad económica.
La ordenanza, ahora en el centro de la disputa, buscaba forzar un punto de inflexión en el manejo de los residuos de Bragado. Su posible veto deja en suspenso cualquier acción inmediata y devuelve el debate a la mesa, sin una salida a la vista para los vecinos que exigen respirar un aire más limpio.
El desenlace de este pulso político definirá no solo el futuro del basural, sino también la estrategia ambiental que seguirá el distrito en los próximos años, en un tema donde el tiempo y la paciencia de la gente parecen estar agotándose.