Brasil abrió compuertas y Misiones y Corrientes ya sienten la amenaza del agua
¿Qué pasó cuando Brasil abrió las compuertas de una represa clave? Misiones y Corrientes ya están en alerta y esto es solo el comienzo.
La central hidroeléctrica Foz do Chapecó, en Brasil, se vio obligada a liberar miles de metros cúbicos de agua tras intensas lluvias. La medida, enmarcada en protocolos de seguridad, ya impacta en localidades argentinas y enciende las alarmas en toda la cuenca del río Uruguay.
La maniobra fue inevitable. La represa, ubicada entre los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, saturó su capacidad de almacenamiento por las persistentes precipitaciones en la cuenca alta. Así, la apertura de compuertas se convirtió en la única opción técnica viable para evitar daños mayores en la infraestructura.
La huella de El Niño
Este escenario no es casual. Responde a la consolidación del fenómeno climático El Niño, que altera los patrones atmosféricos y concentra tormentas sobre las nacientes de los ríos Paraná y Uruguay. La sobrecarga hídrica deja poco margen a las represas, que derivan el excedente hacia el tramo argentino.
En Misiones, las primeras en sufrir el embate fueron las localidades de El Soberbio, San Javier y Alba Posse. Allí, la rápida subida del nivel del río obligó a suspender los pasos fronterizos por balsa y a coordinar evacuaciones en las zonas más vulnerables.
Corrientes, en alerta
Ahora la crecida avanza hacia el sur. Según informó El Libertador, la ribera oriental de Corrientes ya acusa recibo. Ciudades como Santo Tomé, Alvear, La Cruz, Paso de los Libres y Monte Caseros registran incrementos constantes en sus escalas telemétricas. En Santo Tomé, Defensa Civil proyecta que el río superará ampliamente la cota de alerta, lo que ya motivó el despliegue preventivo de fuerzas de seguridad y asistencia social.
Alerta y recomendaciones
Frente a este panorama dinámico, Defensa Civil y la Prefectura Naval Argentina llamaron a la cautela. Piden a las comunidades costeras estar atentas a los boletines oficiales, retirar hacienda y pertenencias de las zonas inundables, y evitar cualquier tipo de navegación deportiva o recreativa mientras persista el pico de la creciente.