Brasil amaneció patas para arriba: Lula quedó detrás y el mercado ya festeja
Flavio Bolsonaro terminó la primera vuelta arriba y Lula, por primera vez, corriendo desde atrás. Mientras el mercado celebra el giro, el senador ya mueve sus fichas para el balotaje: quiénes desfilan por Brasilia y qué definición soltó Valdemar Costa Neto sobre Jair Bolsonaro.
BRASILIA.- El bolsonarismo le asestó al gobierno del PT un golpe del que todavía se están midiendo las consecuencias. Flavio Bolsonaro terminó primero la primera vuelta con el 47,03% de los votos y Lula quedó segundo con el 45,16%, un escenario inédito: por primera vez, el presidente aparece corriendo desde atrás.
La diferencia fue de poco más de 2,2 millones de votos, pero el tablero cambió por completo. El senador sumó 6,8 millones de sufragios más que su padre, Jair Bolsonaro, en la primera vuelta de 2018, y unos cinco millones más que los que el expresidente consiguió en 2022. Lula, en cambio, perdió 3,4 millones de votos respecto de la primera vuelta de hace cuatro años.
El plan de Flavio para el balotaje
El bolsonarismo ya empezó a moverse. Flavio convocó para el miércoles en Brasilia a los gobernadores, diputados y senadores electos del Partido Liberal (PL) para definir la estrategia de cara al 25 de octubre. La convocatoria la confirmó a LA NACION el presidente de la agrupación, Valdemar Costa Neto.
“Vamos a preparar el trabajo para ir a buscar votos en los lugares donde tenemos más dificultades”, aseguró el dirigente a CNN Brasil.
El coordinador de la campaña, el senador Rogério Marinho, anticipó que buscarán el respaldo de “todos los candidatos” que quedaron fuera del balotaje. También adelantó que Flavio se reunirá con el reelecto gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, el primero de una serie de mandatarios que pasarán esta semana por la capital y con quien pretende recorrer el país.
Entre esos apoyos estarán los gobernadores del PL, que según sus propias cuentas pasó de dos a seis. “La campaña para nosotros va a empezar el viernes”, dijo Marinho, que además marcó el tono: describió a Lula como un presidente que “perdió literalmente la conexión con la sociedad e intenta, desesperadamente, recuperarla” y reclamó un debate de propuestas en el que el gobierno rinda cuentas “sin esconderse ni usar como muleta a integrantes del Poder Judicial”.
Costa Neto sumó otra definición: la exprimera dama Michelle Bolsonaro “va a entrar con todo” en la campaña y Flavio debe debatir con Lula antes del balotaje. Sobre el expresidente, condenado por intento de golpe de Estado a más de 27 años de cárcel, fue tajante: “Electo presidente, Flavio va a liberar a Jair Bolsonaro. No tengo dudas”.
El primer test en el Senado
La expectativa de poder que las urnas le dieron a Flavio tendrá su primera prueba este martes, cuando el Senado empiece a discutir la enmienda constitucional que pone fin a la jornada 6x1 (seis días de trabajo por uno de descanso), una de las principales banderas de Lula. La propuesta ya pasó por Diputados, pero Flavio y sus aliados se oponen a tratarla antes del balotaje, y en el propio gobierno admiten que el resultado del domingo complicó su aprobación, que necesita 49 votos.
Aunque los legisladores electos asumen recién en febrero del año próximo, el nuevo mapa ya pesa en las negociaciones. El PL será la primera fuerza en las dos cámaras: tendrá 121 de los 513 diputados, 22 más que en 2022, y 28 de los 81 senadores, más de un tercio de la cámara alta, frente a nueve del PT. Entre los nuevos senadores bolsonaristas estarán Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del expresidente.
Con esa fuerza, el PL ya anunció que irá por la presidencia del Senado con Marinho. El cargo es clave porque de él depende que avance un juicio político contra jueces del Supremo Tribunal Federal, que requiere 54 votos. Costa Neto fue cauto: “Es el objetivo de algunos senadores”, pero “tiene que ser discutido”.
La contraofensiva del oficialismo
En el PT la consigna es que “el segundo turno es otra elección”. Lula, que el domingo por la noche en San Pablo intentó inyectar ánimo en sus militantes pese a la cachetada, se reunía la noche del lunes con aliados en un hotel de Brasilia para revisar la estrategia de campaña.
Horas antes, el presidente del PT y coordinador de la campaña, Edinho Silva, había negado en GloboNews cambios de nombres en el equipo. “La cuestión es cambiar la línea, el enfoque, la forma de dialogar con el pueblo brasileño”, dijo.
Esa nueva línea es la confrontación directa. Silva anticipó que la campaña apuntará a explorar los lazos de Flavio con milicias de Río de Janeiro, su relación con el Banco Master y su cercanía con Donald Trump. “¿El pueblo brasileño quiere ser comandado por un presidente que tiene vínculos con la milicia? Esa pregunta tiene que hacerse y será hecha”, afirmó.
El dirigente atribuyó el revés electoral a la crisis institucional abierta en el Supremo Tribunal Federal a raíz del vínculo de jueces con el Master, por la que Lula “pagó indebidamente”. También ensayó un discurso de cambio, con reforma del Poder Judicial incluida: “Sabemos que Brasil necesita cambios, pero el único líder con autoridad y fuerza política para hacerlos es Lula”.
Es un intento de responder a una de las debilidades que dejó la primera vuelta. “Hubo una dificultad de Lula para ofrecer una narrativa de futuro. Su campaña estuvo muy volcada a la comparación con el pasado, sin marcas efectivas del presente”, señaló a LA NACION el politólogo Murilo Medeiros.
Para Leandro Gabiati, doctor en Ciencia Política y director de la consultora Dominium en Brasilia, el margen del presidente será muy estrecho. “El gobierno ya utilizó buena parte de los instrumentos económicos y sociales. La principal arma de Lula pasa a ser política: transformar el segundo turno en una elección plebiscitaria entre continuidad con estabilidad institucional y el riesgo de un nuevo ciclo de conflicto. Flavio intentará hacer exactamente lo contrario: transformar la elección en un plebiscito apelando a la necesidad de cambio”, dijo.
La cuenta es cuesta arriba para Lula. Los votos de los candidatos de la “tercera vía” que quedaron en el camino, como Ronaldo Caiado, Romeu Zema, Renan Santos y Cury, tienden a migrar mayoritariamente hacia la derecha según sondeos. Por eso el oficialismo mira con atención a los 33,5 millones de brasileños que no fueron a votar, el 21,08% del padrón según el Tribunal Superior Electoral.
Euforia en los mercados
Los mercados reaccionaron con euforia. El Ibovespa, el principal índice de la Bolsa de San Pablo, trepó 7,7% y cerró en un récord histórico de 206.911 puntos, tras tocar durante la jornada los 209.605, su máximo intradiario. El dólar se desplomó 4,12% y terminó en 5 reales, a contramano de su fortalecimiento en el resto del mundo.
Para los analistas, la reacción no responde solo al favoritismo con el que Flavio llega al balotaje, sino al giro a la derecha del Congreso. Los inversores lo leyeron como una suerte de mandato para las reformas. Un eventual gobierno del senador tendría condiciones políticas para avanzar con el ajuste fiscal y con medidas impopulares, lo que mejora las perspectivas sobre la trayectoria de la deuda pública. De todos modos, advierten que la incertidumbre electoral persistirá hasta el 25 de octubre.
“Flavio llega con ventaja, perspectiva de poder y mayor ímpetu para atraer aliados, pero la elección sigue abierta”, planteó Medeiros. “Una nueva revelación en el caso Master, una declaración desastrosa, un debate muy malo o incluso una interferencia de Trump son factores capaces de alterar la campaña”.