Brasil votó, pero el recuento se frenó en medio de un caos inédito

Más de 150 millones de brasileños estaban llamados a definir el futuro del país. Pero cuando faltaban minutos para el cierre, una decisión judicial cambió las reglas y desató un operativo que nadie tenía previsto: urnas trabadas, escuelas cerradas y un conteo que se detuvo.

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Brasil votó, pero el recuento se frenó en medio de un caos inédito
Brasil votó, pero el recuento se frenó en medio de un caos inédito

La segunda vuelta presidencial brasileña quedó envuelta en un escenario imprevisto. Más de 150 millones de electores estaban llamados a definir este domingo 25 de octubre si Luis Inacio Lula da Silva continúa al frente del Ejecutivo o si Flavio Bolsonaro lo desplaza, pero el cierre de la jornada derivó en una prórroga de último momento, colegios que ya habían cerrado y un escrutinio que se interrumpió.

El balotaje llegó tras una primera vuelta ajustadísima: Bolsonaro, del Partido Liberal, se impuso con 47,15% frente al 45,02% del actual mandatario. Esa distancia de menos de tres puntos impidió consagrar a un ganador, ya que en Brasil se define en segunda instancia cuando nadie supera el 50% de los votos válidos.

Los números que ya se conocen

Pese a las alteraciones en el calendario electoral, los primeros datos del escrutinio comenzaron a circular. Con la extensión del horario todavía fresca, el conteo parcial ubicaba a Lula con 57,66% de los sufragios, mientras que Bolsonaro reunía 42,34%.

El recuento, sin embargo, no avanzó de manera regular: el Tribunal Superior Electoral ordenó detenerlo, lo que sumó un nuevo foco de incertidumbre a una elección que ya venía complicada.

La medida que descolocó a todos

El juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin dispuso extender dos horas la votación en todo el país, con cierre a las 19 en horario de Brasilia. La decisión llegó a través de una medida cautelar motivada por una presentación de la Coligação Brasil Pronto Pra Mais, la alianza que respalda a Lula.

La coalición denunció que los municipios de Salvador, Feira de Santana y Lauro de Freitas, en Bahía, no pusieron a disposición una cantidad suficiente de transporte público para que los votantes llegaran a los centros de sufragio. Zanin evaluó que la situación revestía urgencia y gravedad, y por eso ordenó que la prórroga rigiera a nivel nacional, con cumplimiento inmediato por parte del Tribunal Superior Electoral.

Puertas cerradas y urnas trabadas

El problema fue que la orden llegó tarde. Muchos electores se acercaron a votar después de las 17 y se encontraron con escuelas ya cerradas, porque los responsables de los establecimientos habían dado por terminada la jornada antes de recibir la notificación.

La confusión también complicó a los inspectores que debían retirar las urnas: les habían indicado que permanecieran en las escuelas hasta las 19, pero el operativo ya estaba en marcha con otro cronograma.

El trámite de la solicitud estuvo marcado por demoras. El Tribunal Superior Electoral recibió el pedido pero no emitió pronunciamiento, y el presidente del Tribunal Supremo no lo remitió a Zanin hasta las 16:40. La aprobación de la extensión llegó cuando el recuento de votos ya había comenzado. Según los informes, la falta de intervención de Kassio Nunes Marques y la demora del magistrado Edson Fachin contribuyeron a agrandar el desconcierto.

Los pedidos de ambos lados

Minutos antes del cierre previsto, los dos candidatos habían reclamado al Tribunal Electoral que se ampliara el horario en algunas ciudades. Las razones: problemas de transporte en nueve estados y lluvias intensas en el sur del país.

Lula fue el primero en moverse y presentó una queja por la falta de colectivos en San Pablo y Salvador, dos grandes urbes donde Bolsonaro había ganado en la primera vuelta. El titular del Tribunal Electoral, Kassio Nunes, reconoció la escasez de vehículos en algunas localidades, aunque sostuvo que la disponibilidad fue aumentando de manera progresiva en el resto del territorio tras las denuncias.

Una campaña con acusaciones cruzadas

Flavio Bolsonaro emitió su voto a las 8.20 en Río de Janeiro, bajo la lluvia y acompañado por su esposa. Ante la prensa, el candidato del Partido Liberal afirmó que había llegado “el momento del cambio” para Brasil.

Lula, en tanto, sufragó en San Pablo con la mira puesta en revertir el resultado de la primera vuelta. Recordó sus orígenes humildes y señaló que no es habitual que alguien nacido en la pobreza dispute otra vez la presidencia. También sostuvo que nunca vio una campaña como la de esta segunda vuelta y calificó a su rival como mentiroso y ladrón.

“El pueblo brasileño fue un ejército de la democracia”, expresó el referente del PT, que además denunció episodios de violencia protagonizados por militantes del Partido Liberal.

Qué decían las encuestas

El último trabajo de Datafolha, encargado por O Globo y Folha de Sao Paulo y difundido el jueves 22 de octubre, mostraba un escenario de paridad: en votos totales, Bolsonaro alcanzaba el 47% y Lula el 46%. La diferencia de un punto quedaba dentro del margen de error, por lo que el sondeo no permitía anticipar un ganador. Un 5% correspondía a votos en blanco, nulos o a quienes manifestaron que no irían a votar, y un 2% agrupaba a los indecisos.

El instituto Gerp, que había tenido una buena performance en la primera vuelta, publicó su propio sondeo telefónico realizado entre el 14 y el 16 de octubre. En votos válidos, ubicó a Bolsonaro con 52% y a Lula con 48%, una ventaja de cuatro puntos que el informe consideró estadísticamente significativa, según difundió el sitio Midiamax. En votos totales, el candidato del Partido Liberal reunía 50% contra 45% del presidente, con un 3% que no sabía a quién votaría y un 2% que no elegía a ninguno de los dos.

Quiénes acompañan a cada fórmula

El compañero de fórmula de Lula es Geraldo Alckmin, médico y político que ya ocupa la vicepresidencia y que busca quedarse cuatro años más en el cargo. La dupla ya se había enfrentado en 2006, cuando ambos llegaron a la segunda vuelta y Lula se impuso con el 60% de los votos. En aquel momento, Alckmin representaba al Partido de la Social Democracia Brasileña, un histórico movimiento de centroderecha que cofundó en 1988 y que gobernó el país entre 1995 y 2002, con Fernando Henrique Cardoso como presidente.

Del lado de Bolsonaro, el candidato a vice es Alfredo Gaspar, de 55 años, diputado por Alagoas desde 2023 y exsecretario de Seguridad Pública de esa jurisdicción. Su perfil cobró notoriedad reciente como relator de la Comisión Parlamentaria de Investigación del Instituto Nacional del Seguro Social, un escándalo que la campaña del Partido Liberal busca colocar en el centro de la discusión.

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