Buceo bajo el hielo a 2.100 metros: la aventura extrema que se vivió en una laguna de Caviahue
Abrir el hielo les llevó horas y, cuando por fin entraron al agua, se toparon con algo inesperado: un negro absoluto que desafiaba hasta a los más experimentados. Así fue la inmersión que un baqueano definió como "historia".
Un grupo de buzos abrió un boquete en una laguna congelada de Caviahue y se sumergió bajo una capa de hielo de más de dos metros. La experiencia, a 2.100 metros sobre el nivel del mar, reunió a instructores de una escuela de buceo con cinco integrantes de las Fuerzas Armadas y del Ejército, en una práctica que busca replicar condiciones similares a las de la Antártida.
El acceso al agua no fue sencillo. Sobre la superficie congelada, el equipo trabajó durante horas con palas y herramientas manuales para abrir una abertura triangular. La primera excavación alcanzó unos 2,20 metros, pero debajo apareció otra capa compacta de aproximadamente 30 centímetros, que demandó cerca de cuatro horas más hasta lograr un acceso de unos 2,40 metros por lado.
Maximiliano Hernandorena, Divemaster de la escuela, contó la experiencia en diálogo con AM 550 y recordó la frase que les dijo el baqueano al llegar: "Esto que están haciendo es historia".
Negro por todos lados
La orientación bajo la superficie fue uno de los mayores desafíos. Los buzos usaron cuerdas, luces y brújulas para no perder la referencia con el punto de entrada, ya que la falta de elementos que reflejaran la luz reducía la visibilidad de forma marcada.
"Vos bajás, vas con la linterna porque como no hay nada que refleje, vos ves negro, negro, negro, negro para todos lados", describió Hernandorena. El sistema de cuerdas permitió mantener el vínculo entre los que estaban bajo el hielo y el personal que quedó en la superficie.
Una práctica con sabor a Antártida
La inmersión se realizó en las lagunas Las Mellizas, elegidas por sus características, que presentan similitudes con condiciones que pueden aparecer en ambientes antárticos. El agua estaba a una temperatura cercana a los 2 °C, por lo que el equipo utilizó trajes secos y aplicó un protocolo de seguridad antes de cada inmersión.
Fabián Rocha, director de la escuela e instructor del equipo, fue el primero en ingresar al agua. Luego lo siguieron el resto de los participantes, entre ellos dos buzos de las Fuerzas Armadas y tres integrantes del Ejército, que recibieron un "bautismo" y fueron acompañados durante su primera inmersión bajo el hielo.
"Les dimos un bautismo a cada persona que bajó abajo del hielo", contó Hernandorena, y agregó sobre su propia experiencia: "Yo he buceado en un montón de lugares. Cuando bajé en el pozo ese de hielo, era otra cosa. Era algo que yo nunca había vivido".
La capacitación se incorporó a las actividades de la escuela, que tiene su base de entrenamiento en el lago Mari Menuco y también realiza prácticas en El Chocón y traslada alumnos hacia Las Grutas. El grupo cuenta además con el aporte de un buzo antártico identificado como Tatón y prevé ampliar su formación hacia técnicas de mayor profundidad y circuitos cerrados. Hernandorena tiene previsto rendir como instructor internacional de esta disciplina, mientras que la escuela mantiene como próximo destino de práctica el lago Mari Menuco.