Buceo ilegal con ballenas en Chubut: la advertencia de una guía que preocupa a todos
Una guía de turismo denunció una práctica ilegal que podría poner en riesgo a las ballenas y a los buzos en Chubut. ¿Qué se sabe hasta ahora?
Una guía de turismo encendió las alarmas en Chubut al denunciar una práctica que considera un peligro latente: el buceo ilegal que podría acercarse a las ballenas y sus crías en Playa Paraná. María Leoni Gaffet no solo alertó sobre los riesgos para los animales, sino también para los propios buzos.
La profesional, con amplia experiencia en la zona, señaló que esta actividad se estaría realizando sin los permisos correspondientes. Su preocupación principal es que, de no frenarse a tiempo, podría convertirse en una práctica habitual con consecuencias imprevisibles.
¿Qué está pasando en Playa Paraná?
Según detalló Leoni Gaffet, el buceo se estaría llevando a cabo en un área donde las ballenas suelen acercarse con sus crías. La presencia de buzos en ese entorno no solo genera estrés en los mamíferos marinos, sino que también representa un riesgo físico para los humanos, dado el tamaño y la imprevisibilidad de estos animales.
La guía fue contundente al calificar la situación: “Es peligroso”. Y no se quedó solo en la crítica: pidió a las autoridades que intervengan de manera urgente para evitar que esta modalidad de turismo no regulado se normalice.
Un llamado a la prevención
El pedido de Leoni Gaffet apunta a que se tomen medidas antes de que ocurra un incidente mayor. La convivencia entre el turismo y la vida silvestre es un equilibrio delicado, y en este caso, la balanza podría inclinarse hacia el desastre si no se actúa con rapidez.
La alerta se da en un contexto donde el avistaje de ballenas es uno de los principales atractivos de la región, pero siempre bajo estrictas normas de seguridad y respeto por los animales. El buceo ilegal, en cambio, rompe con esas reglas y pone en jaque tanto la integridad de las personas como la de las especies protegidas.
Por ahora, la comunidad espera que las autoridades tomen cartas en el asunto y que esta advertencia no quede en el olvido. Mientras tanto, la pregunta que surge es inevitable: ¿hasta cuándo se podrá disfrutar de las ballenas sin ponerlas en peligro?