Bunge cerró su planta en Campana: 200 trabajadores calificados a la calle
Bunge cerró su planta de fertilizantes en Campana y dejó en la calle a 200 operarios altamente calificados. La excusa de la apertura importadora no cierra: mientras Brasil, India y Estados Unidos construyen plantas propias, acá se apaga una fábrica que nació en los 60.
La multinacional Bunge bajó la persiana de su planta de fertilizantes en Campana y dejó sin empleo a cerca de 200 trabajadores altamente calificados. La empresa justificó la medida en el encarecimiento de los costos industriales y la competencia de productos importados, pero la decisión despertó fuertes cuestionamientos en el sector.
Para el consultor Javier Preciado Patiño, el argumento de la apertura importadora no se sostiene. "Es absurdo que hayan cerrado la planta de fertilizantes bajo la excusa de que se abrió la importación. El país produce solamente el 50% de todos los fertilizantes que se utilizan, el resto se importan siempre", reflexionó.
Según el especialista, mientras las potencias agroindustriales apuestan a producir en casa, la Argentina va en sentido contrario. "Lo que están haciendo los empresarios de Brasil, la India, Estados Unidos es poner plata para construir plantas por una cuestión de seguridad de abastecimiento. No podés depender de un conflicto armado para abastecerte de fertilizantes", agregó.
Una planta con historia y un saber que se pierde
La fábrica que manejaba Bunge nació en la década del 60 y se especializaba en la elaboración de tiosulfato de amonio, un fertilizante líquido que se comercializaba bajo la marca SolMix. Además, producía amoníaco para abastecer ese proceso y vendía los excedentes a terceros.
El cierre no solo golpea el empleo: también se pierde un conocimiento técnico difícil de reemplazar. "Un operador necesita entre cuatro y cinco años de formación para trabajar de manera segura en una instalación de este tipo", explicó Oscar Casco, secretario general del Sindicato de Químicos y Petroquímicos de Zárate.
Desde el gremio, Leandro Straschenco, secretario gremial del sindicato químico, detalló los motivos que esgrime la empresa. "Lo que aducen es que no pueden competir con los productos chinos, que hoy está tan complicado. Ellos usan azufre como parte de las materias primas, y está complicado conseguirlo por el tema de la guerra, por los precios. Después, los costos fijos hacen inviable la planta con respecto a las importaciones", señaló en diálogo con Bichos de Campo.
El peso de un gigante que concentra el 25% de las exportaciones
Tras la fusión con Viterra, Bunge maneja alrededor del 25% de las exportaciones agroindustriales del país. El fondo financiero BlackRock posee cerca del 6% de sus acciones. La magnitud del grupo alimenta una pregunta que sobrevuela la decisión: por qué no optó por invertir en una nueva fábrica de fertilizantes en lugar de cerrar la existente.
Para algunos sectores, la explicación es que el negocio del agro funciona cada vez más como un negocio meramente financiero. Preciado Patiño suma otro elemento: la planta "es muy vieja y quedó obsoleta", aunque insiste en que el argumento importador no cierra. "Otros países, en un escenario similar, están invirtiendo. Acá está el proyecto de Pampa Energía (Mindlin) y el de Profertil (Adecoagro) que triplicaría la producción argentina y podríamos hasta exportar urea", afirmó.
La crisis global que cambió el mercado de fertilizantes
El conflicto desatado en febrero en Medio Oriente sacudió primero el mercado energético global y luego se trasladó con fuerza al segmento de los fertilizantes. El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a la infraestructura petrolera de la región impactaron en los precios de los insumos clave para producir fertilizantes.
Antes de la guerra, por ese paso marítimo circulaba cerca de un quinto del comercio mundial de gas natural y la cuarta parte del comercio global de urea. La Bolsa de Comercio de Rosario lo analizó en un informe del 7 de agosto.
"India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China, uno de los exportadores clave, restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno", detallaron desde la BCR. El resultado fue un fuerte estrangulamiento de la oferta de nitrogenados que, como efecto dominó, puso en jaque toda la cadena de suministro de la urea, desde la producción hasta la logística.
El azufre también sufrió una suba marcada de costos. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de ese insumo se concentraba en la región afectada por el conflicto. A eso se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar tras los ataques contra sus instalaciones.
El impacto que ya se siente en la Argentina
El efecto local fue el encarecimiento de las importaciones de productos como el azufre o la urea. "La importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 toneladas; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 toneladas. La urea fue el producto que más cayó en volumen", concluyó el documento de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Medido en valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia, con 1762 millones de dólares en importaciones de fertilizantes.