Buscaba club para su hijo de 3 años y terminó armando una escuelita con 140 chicos

Quería anotar a su hijo de tres años en una escuela de fútbol y no encontró ninguna que lo recibiera. Un año y medio después, ese problema personal se transformó en un espacio con 140 chicos, fútbol femenino y una cuota que baja para los hermanos.

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Buscaba club para su hijo de 3 años y terminó armando una escuelita con 140 chicos
Buscaba club para su hijo de 3 años y terminó armando una escuelita con 140 chicos

Matías Romero quería que su hijo empezara fútbol a los tres años, pero ningún club lo recibía. Hoy su escuelita Oriente Petrolero reúne a unos 140 chicos en Bermejo, Mendoza.

Hace poco más de un año, una necesidad personal se transformó en un proyecto deportivo y social que hoy contiene a decenas de familias mendocinas. La escuelita de fútbol Oriente Petrolero nació cuando Romero buscaba un espacio donde su hijo, que tenía apenas tres años, pudiera dar sus primeros pasos en el deporte. En ese momento, casi todas las escuelas recibían a partir de los cinco o seis años.

El proyecto, sin embargo, creció rápido y tomó una dimensión que excedió la enseñanza del fútbol. Desde el arranque, Romero la pensó como un lugar de inclusión para chicos que, por distintas circunstancias, quedaban relegados en otros ámbitos deportivos.

La iniciativa tuvo un vínculo inicial fuerte con hijos de integrantes de la colectividad boliviana, pero con el tiempo se abrió a toda la comunidad y empezó a recibir a niños de distintos sectores sociales.

Lo que comenzó con apenas 20 o 30 chicos hoy reúne a alrededor de 135 o 140 niños, entre las distintas categorías y el fútbol femenino. Desde los tres años, los pequeños encuentran allí un lugar para aprender, jugar y compartir, con actividades que no se limitan al entrenamiento deportivo.

Un espacio que nació de una experiencia personal

Romero explicó que el proyecto surgió con la intención de generar un espacio deportivo vinculado a la identidad boliviana en Mendoza. "La escuelita se llama Oriente Petrolero y funciona como una especie de filial en Mendoza de un equipo de Bolivia. Actualmente estamos tratando de tramitar formalmente la posibilidad de constituir una filial acá", contó.

Sobre el tiempo que lleva en funcionamiento, señaló que se trata de una iniciativa relativamente reciente, aunque con crecimiento sostenido. "Llevamos aproximadamente un año y cuatro o cinco meses desde que iniciamos el proyecto. Tendría que confirmar la fecha exacta de comienzo, pero estamos alrededor de ese tiempo".

El entrenador contó que la experiencia con su propio hijo fue uno de los principales motivos que lo impulsaron a crear la escuelita. "La idea surgió, en principio, por una experiencia personal. Tengo un hijo que empezó a los tres años y, cuando quisimos llevarlo a una escuela de fútbol, no existían opciones para chicos tan pequeños".

Romero recordó que, en aquel momento, la mayoría de las instituciones recibían a los niños recién a partir de los cinco o seis años. "Como yo siempre jugué al fútbol —pasé por Murialdo, el CEC y llegué a jugar en Primera— decidí empezar con este proyecto".

Inclusión: el corazón de la propuesta

Desde sus primeros pasos, la escuelita buscó brindar oportunidades a chicos que, según Romero, podían quedar relegados en otros espacios deportivos. "Desde el comienzo también tuvimos la idea de trabajar con chicos de la colectividad boliviana. Veíamos que algunos de ellos, quizás por ser más tímidos o reservados, quedaban un poco relegados y no tenían tantas posibilidades de incorporarse a determinados clubes".

El responsable de la institución explicó que aquella iniciativa inicial fue ampliándose hasta convertirse en un espacio abierto a toda la comunidad. "Por eso quisimos generar un espacio para esos chicos que quizás no tenían las mismas oportunidades. Con el tiempo, la escuelita fue creciendo y hoy recibimos a chicos de todos los sectores sociales".

De 20 chicos a 140, con fútbol femenino incluido

Romero destacó el crecimiento de la matrícula desde la creación de la escuelita y remarcó que actualmente también cuentan con fútbol femenino. "Empezamos con aproximadamente 20 o 30 chicos y hoy tenemos alrededor de 135 o 140 niños, incluyendo también al fútbol femenino".

Uno de los aspectos que distingue a la propuesta es que recibe a niños desde edades muy tempranas. "Recibimos chicos a partir de los tres años. Ya tenemos niños de tres, cuatro y cinco años que entrenan y participan en torneos".

Además del entrenamiento futbolístico, la escuelita incorpora actividades pensadas para acompañar el desarrollo integral de los niños. "A esas edades no solamente trabajamos fútbol. También hacemos actividades físicas y didácticas, porque todavía son muy pequeños y están dando sus primeros pasos en el deporte".

Romero también señaló que, para algunas familias, la actividad representa una alternativa para que los chicos reduzcan el tiempo frente a las pantallas. "Nos hemos encontrado últimamente con padres que nos cuentan que llevan a sus hijos a la escuelita para que puedan despegarse un poco del celular y realizar una actividad física".

Dónde y cuándo entrenan

Los entrenamientos se realizan en el predio Los Troncos, en Bermejo. "La escuelita está ubicada en la calle Mathus Hoyos y Génova, en Bermejo, dentro del predio Los Troncos", detalló Romero.

Las prácticas se desarrollan tres veces por semana, en horario vespertino: "Entrenamos los lunes, martes y jueves, de 19 a 21 horas".

Una cuota mínima y seis profesores

Para mantener el funcionamiento, las familias abonan una cuota destinada principalmente a cubrir gastos de infraestructura y profesores. "Para sostener la actividad tenemos una cuota mínima. Actualmente es de 25.000 pesos y, cuando se incorporan hermanos, hacemos una atención y la cuota queda en 20.000 pesos por cada uno".

Romero explicó que uno de los objetivos es contar con profesionales para acompañar la formación de cada categoría. "Con ese dinero podemos afrontar los gastos de las canchas y de los profesores. Nuestra idea es que cada categoría pueda contar con su propio profesor".

Actualmente, el equipo de trabajo está conformado por varios entrenadores y especialistas. "Trabajan con nosotros alrededor de seis profesores, incluyendo también profesionales que se están especializando en el entrenamiento de arqueros".

La mirada del rugby que cambió su forma de enseñar

Romero habló sobre su vínculo personal con el fútbol y lo que significa estar al frente de la escuelita. "A mí toda la vida me gustó jugar al fútbol y siempre tuve la inquietud de poder enseñarles a los chicos. Para mí es algo que disfruto mucho".

Su mirada sobre otros deportes también influyó en su manera de entender la formación y la inclusión. "Tuve una experiencia a través de mi hijo mayor, que juega al rugby, y eso me permitió conocer otra realidad. En el rugby, por ejemplo, no se suele dejar de lado a un chico por ser gordito, flaquito, petiso o por usar anteojos".

A partir de esa experiencia, planteó una reflexión sobre las dificultades que pueden atravesar algunos niños en el fútbol competitivo. "En el fútbol, después de tantos años de haberlo vivido, me di cuenta de que esas situaciones sí ocurren".

Por qué crecen las escuelitas

Para Romero, el crecimiento de las escuelitas está relacionado con una transformación en la manera en que los chicos se vinculan con el deporte. "Hoy muchos chicos se están alejando de los clubes y por eso están creciendo tanto las escuelitas. Hay chicos que, por determinadas características físicas o porque no tienen el mismo nivel que otros, quedan relegados cuando hay competencia y terminan encontrando en las escuelitas un espacio donde pueden jugar y sentirse incluidos".

A ese fenómeno se suma, según explicó, una mayor demanda de las familias. "Cada vez recibimos más chicos que vienen a nosotros directamente y no a los clubes".

Romero también vinculó ese crecimiento con los cambios en las rutinas familiares y los horarios de entrenamiento. "Cuando yo jugaba al fútbol en clubes, muchas veces entrenábamos durante la siesta. Los padres buscaban organizar los horarios para que los chicos pudieran ir a la escuela y después entrenar".

En ese sentido, consideró que las escuelitas ofrecen hoy una alternativa más compatible con la vida cotidiana de las familias. "Hoy la realidad de las familias es diferente y muchos padres necesitan horarios más cómodos. Por eso las escuelitas, que suelen entrenar por la tarde o noche, se convierten en una alternativa para muchas familias".

El aprendizaje, paso a paso

En cuanto al proceso de formación, Romero destacó el trabajo con los más pequeños y la evolución que observa. "Estamos muy contentos. Trabajamos especialmente en la formación de los más pequeños, desde los tres, cuatro, cinco y seis años".

El entrenador explicó que el aprendizaje comienza con cuestiones básicas y que, progresivamente, los chicos incorporan nuevas herramientas. "Empezamos enseñándoles cuestiones básicas: cómo ubicarse, cómo hacer un saque, cómo relacionarse con la pelota y cómo desenvolverse dentro de la cancha".

Ese proceso, según Romero, también les permitió comenzar a competir. "Hoy estamos participando en distintos torneos y tenemos un buen desempeño en las diferentes categorías".

Romero remarcó que uno de los principios de la escuelita es respetar los tiempos de aprendizaje de cada niño. "Tratamos siempre de recibir a cada chico como si fuera la primera vez que hace un deporte. Nos acercamos a ellos, los acompañamos y vamos avanzando de a poco, respetando los tiempos de cada uno".

A medida que adquieren experiencia, los chicos son incorporados progresivamente a grupos más avanzados. "A medida que los chicos van adquiriendo experiencia, los incorporamos a grupos con compañeros que están más avanzados. De esa manera también pueden aprender de ellos y mejorar".

El respaldo del Club Oriente Petrolero

Además del trabajo de la escuelita, Romero destacó el apoyo que reciben del Club Oriente Petrolero, una institución con una extensa trayectoria en Mendoza. "También contamos con el acompañamiento del Club Oriente Petrolero, una institución que existe desde hace varias décadas en Mendoza y que tiene una historia de alrededor de 50 años. Actualmente su presidente es José Corrales".

El vínculo entre ambas instituciones se refleja en distintas actividades para acompañar a los chicos y a sus familias. "Desde el club también recibimos ayuda y acompañamiento. Organizamos actividades como chorizadas, festejos por el Día del Niño y celebraciones por el Día de la Madre".

Finalmente, Romero valoró el respaldo de la comisión del club y de las familias. "La comisión del Club Oriente Petrolero, encabezada por José Corrales, siempre nos da una mano para que la escuelita pueda seguir creciendo. Estamos muy agradecidos con todos los chicos que forman parte de la escuelita y con las familias que confían en nosotros".

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