Buscó a su padre durante 26 años y lo encontró por un programa de TV: la historia detrás del reencuentro
Una hija buscó a su padre durante 26 años y lo encontró por televisión. Pero el final no llegó con el reencuentro: la Justicia tuvo que intervenir para que la filiación quedara reconocida y ella pudiera reclamar lo que le corresponde.
María Florencia nació en 1975 y nunca conoció a su padre. Su madre se separó de él tras el embarazo y no volvió a verlo. Durante más de dos décadas, Florencia solo tuvo el nombre completo de su progenitor y la necesidad de encontrar sus raíces. En 2001, una oportunidad inesperada cambió su vida para siempre.
El reencuentro que empezó en la pantalla
Con la esperanza de dar con su padre biológico, Florencia se contactó con el programa de televisión "Gente que busca gente". La producción del ciclo, que se emitía por América TV, logró ubicar a un hombre que podría ser su papá y organizó un encuentro que se concretó en los estudios del canal durante la Semana Santa de ese año.
El primer contacto fue a través de una pantalla. Allí, el hombre reconoció públicamente que había tenido una hija en 1975 y que, por circunstancias de la vida, se había distanciado de la madre y nunca más la había visto. Esas palabras fueron el puntapié para una relación que recién comenzaba.
A partir de ese momento, Florencia fue incorporada a la vida de su padre, quien la presentó ante familiares y amigos como su hija. La relación se afianzó con visitas frecuentes a la casa del hombre en Gonnet, donde ella conoció a su esposa, a sus hijos y a sus primos, y fue recibida con afecto por toda la familia.
La batalla judicial por el reconocimiento
Pero la historia no terminó ahí. En septiembre de 2025, Florencia inició una demanda de reclamación de filiación extramatrimonial post mortem contra los herederos de Ricail, que ya había fallecido. Su objetivo era que la Justicia reconociera el vínculo paterno-filial y ordenara la inscripción correspondiente en el registro civil.
Los herederos participaron del proceso. Uno de ellos reconoció expresamente a Florencia como hija de su padre, mientras que el otro hermano aceptó someterse a una prueba de ADN, aunque aclaró que no le correspondía a él efectuar el reconocimiento legal.
Durante el proceso se realizaron pruebas testimoniales y, en particular, una pericia genética llevada a cabo por el Laboratorio de Diagnóstico Molecular. El informe, firmado por especialistas y verificado por la Asesoría Pericial departamental de La Plata, arrojó un índice de paternidad probada del 99,9999%, lo que confirmó el vínculo biológico entre Florencia y el hombre en cuestión.
El fallo que cerró la historia
El 2 de septiembre pasado, el Juzgado en lo Civil y Comercial N°14 de La Plata dictó sentencia definitiva. El juez Nicolás Jorge Negri hizo lugar a la demanda y declaró el vínculo paterno-filial entre María Florencia y R. R., nacida el 7 de junio de 1975.
La resolución ordenó la inscripción en el registro civil, dejando constancia de la filiación y permitiendo a Florencia elegir el apellido con el que desea ser inscripta. Además, le dio la posibilidad de reclamar la herencia correspondiente. Así, después de más de medio siglo, Florencia pudo cerrar una historia que empezó con una búsqueda y terminó con un reconocimiento que la Justicia hizo propio.