Buscó el número de su internet en Google y terminó con $6 millones menos
Quería arreglar su internet y terminó con las cuentas vacías: el supuesto técnico le pidió compartir pantalla y en minutos le desaparecieron los ahorros, los dólares y hasta le sacaron préstamos a su nombre.
Una vecina de la zona sur de Salta capital vive una pesadilla después de caer en una maniobra que ya tiene un nombre propio: la estafa por compartir pantalla. La mujer, que atravesaba problemas con su conexión a internet, recurrió a un buscador para dar con el teléfono de la compañía y eligió el primero que apareció. Minutos después ya estaba siendo vaciada.
Según trascendió, del otro lado atendió un supuesto operador que se mostró solícito y le devolvió la llamada casi al instante. Le dijo que había llegado al lugar indicado y le propuso una solución exprés: compartir la pantalla del celular para agilizar el trámite. Ella aceptó sin sospechar que le estaba abriendo la puerta de sus finanzas.
El paso a paso de la maniobra
Con la pantalla compartida, el falso técnico guió a la víctima durante toda la conversación. Cuando la llamada terminó, la mujer descubrió que extraños habían entrado a sus cuentas bancarias y a sus billeteras virtuales. El saldo ya no estaba.
De una de sus cuentas desaparecieron más de un millón de pesos; de otra, otro millón. A eso se sumó el vaciamiento de su caja de ahorro en dólares, de donde se esfumaron 2.000 dólares. Los delincuentes, además, gestionaron préstamos a su nombre y concretaron transferencias. El perjuicio total rondó los 6 millones de pesos, según consignó AM 840.
La advertencia que todos deberían escuchar
El caso, el primero de este tipo registrado en la provincia, dejó una serie de recomendaciones para evitar que se repita. La principal: nunca buscar el teléfono de una empresa o comercio en Google. Lo correcto es ingresar directamente la dirección oficial del sitio que se necesita.
La segunda es igual de categórica: jamás compartir la pantalla con un desconocido. Ese gesto, que parece inofensivo, le entrega al estafador el control de las cuentas y el acceso a toda la información personal.