Buzos bajan 25 metros por un tesoro del golfo San José: la apuesta del CONICET para que no se agote

En el golfo San José, la vieira Tehuelche se extrae a pulmón y a 25 metros de profundidad. Un equipo del CONICET ya probó sembrar juveniles en el fondo marino y ahora quiere llevar el sistema a escala real, con los marisqueros como socios. Lo que falta definir es cómo se financiará el salto.

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Buzos bajan 25 metros por un tesoro del golfo San José: la apuesta del CONICET para que no se agote
Buzos bajan 25 metros por un tesoro del golfo San José: la apuesta del CONICET para que no se agote

La vieira Tehuelche, conocida por los pescadores del golfo San José como el motor de la marisquería artesanal, podría tener una segunda oportunidad. Un equipo de científicos del CONICET trabaja en la restauración de los bancos naturales de esta especie en el norte de Chubut, donde la extracción se hace a pulmón, con buzos que descienden hasta 25 metros de profundidad.

La investigación está a cargo de Leandro Getino Mamet, becario posdoctoral del CONICET, y de Gaspar Soria, ambos del CESIMAR. También participan Matías Soutric, de la Secretaría de Pesca de Chubut, y Camila Martínez, estudiante de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). El operativo cuenta con el respaldo de los buzos profesionales del Área de Náutica y Buceo del CENPAT.

Un sustrato que las larvas no pueden rechazar

El trabajo empezó en el verano de 2025, con la captación de semillas —las vieiras juveniles— a través de colectores artificiales. Después, esos ejemplares fueron sembrados de forma directa en el fondo marino, en un sitio de la costa sur del golfo.

Getino Mamet explicó cómo funciona el mecanismo reproductivo de la especie: “Las vieiras son hermafroditas y cuando están maduras desovan directamente en el agua inducidas por cambios bruscos en la temperatura. El desove ocurre entre fines de diciembre y enero y da origen a larvas que nadan en la columna de agua durante un mes, buscando un lugar donde asentarse”.

En la naturaleza, esas larvas se fijan sobre algas o conchillas. Los investigadores les ofrecen otra cosa: “nosotros les proporcionamos un sustrato que les encanta: la red Netlon, un material donde las larvas se adhieren y comienzan a crecer como diminutas vieiras de apenas 2 o 3 milímetros. Las dejamos crecer durante algunos meses y luego son sembradas directamente en el fondo para que continúen su desarrollo en condiciones naturales”.

Los resultados del monitoreo fueron alentadores. Las vieiras de los bancos repoblados crecieron a un ritmo parecido al natural y, tras un año y medio, alcanzaron tallas cercanas a los 60 milímetros, el tamaño legal de captura.

Las “papas de mar”, el escollo a resolver

Los primeros ensayos dejaron al descubierto un problema. Las ascidias, conocidas popularmente como “papas de mar”, colonizan los colectores y complican tanto su manipulación como la recuperación de las semillas.

Durante 2026 el equipo atacó esa dificultad con experimentos de limpieza de los colectores y, al mismo tiempo, probó un diseño distinto a los tradicionales usados el año anterior. “Las actividades de limpieza mediante buceo mostraron resultados prometedores, ya que ayudaron a reducir el efecto de la las papas de mar, disminuyendo el tiempo de laboreo para recuperación de las semillas, a la vez que aumenta la captación y el crecimiento de las semillas”, detalló el becario del CESIMAR.

El nuevo diseño también dejó buenas señales: el rendimiento de semilla colectada se cuadruplicó. Para los investigadores, eso justifica seguir estudiándolo con el objetivo de optimizar su uso.

De la prueba experimental a la escala real

Los responsables del proyecto aclararon que las experiencias se hicieron a escala experimental, pero alcanzaron para demostrar la factibilidad técnica y biológica del repoblamiento. La técnica serviría como herramienta para restaurar los bancos de vieira Tehuelche y fortalecer la pesca artesanal de la región.

El próximo paso es escalar la iniciativa, con la instalación de un mayor número de colectores en el mar. Para eso, el equipo del CONICET recibió el apoyo de la Fundación Williams, que permitirá dar continuidad a la investigación.

La idea es trabajar codo a codo con los marisqueros locales. Ellos aportarán sus embarcaciones, su equipamiento y su conocimiento del medio marino, claves para evaluar si el sistema funciona en condiciones reales de trabajo.

Semilla sembrada en 2025 cercana a talla comercial

Monitoreo de bancos sembrados en 2025

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