En Jujuy, el 2 de noviembre no se vive como un día de luto: las familias arman mesas de ofrendas y esperan la visita simbólica de sus difuntos. Una filósofa explicó por qué la muerte, para la cosmovisión andina, es parte de la vida y no su opuesto.
La filósofa jujeña Carolina González explicó por qué en la provincia el Día de los Fieles Difuntos se celebra con mesas, comida y visitas simbólicas, y no con luto. Cada 2 de noviembre, las familias de Jujuy se reúnen alrededor de mesas de ofrendas, rezan y recuerdan a sus muertos. La tradición, que mezcla creencias andinas y católicas, tiene un significado particular: la muerte no se percibe como el opuesto de la vida.
En diálogo con Canal 4, la licenciada en Filosofía Carolina González reflexionó sobre esta fecha y sobre la necesidad de hablar de la muerte como parte de la existencia. “Tenemos que decir que no es un día para vivirlo de luto, sino que es un día de memoria, es decir, de recuerdos. Es un día en el cual nosotros sobre todo agradecemos a aquellas personas que han formado parte de nuestra vida, que han sido muy importantes y que lo siguen siendo de una manera diferente”, expresó.
La muerte como parte de la vida
Desde la cosmovisión andina, según explicó González, la muerte no se entiende necesariamente como el final de la existencia, sino como una transición hacia otro plano. “En la zona andina a nosotros no nos gusta vivir por ahí la muerte como se vive en otros lugares, como si fuera lo opuesto a la vida, sino que por el contrario entendemos que la muerte es también parte de la vida”, señaló.
Esa concepción se traduce en las mesas de ofrendas, donde las familias preparan alimentos y elementos simbólicos para recordar a sus difuntos.
El encuentro entre dos tradiciones
González explicó que las costumbres actuales son el resultado del cruce entre las creencias de los pueblos originarios y las celebraciones introducidas por el catolicismo. “Con la llegada de los españoles ese tipo de tradiciones y costumbres vino a mezclarse con las nuestras”, indicó.
En ese marco, destacó que las familias jujeñas mantienen la costumbre de recibir simbólicamente a las almas de sus seres queridos. “Este día es un día particular en el cual ellos vienen, llegan, nos visitan y nosotros por eso es que les servimos la mesa, los esperamos, los recordamos”, expresó al describir esta creencia.
El recuerdo que mantiene vivos a los que partieron
Durante la entrevista, González mencionó la película Coco como una manera de explicar el valor de la memoria y el vínculo emocional con quienes fallecieron. “La persona que está presente en el recuerdo no se va para siempre, es decir, va a permanecer”, sostuvo.
También señaló que recordar a los seres queridos permite reconocer la importancia que tuvieron en nuestras vidas, incluso después de su muerte.
Por qué es importante aprender a hablar de la muerte
La especialista remarcó que hablar de la muerte no debería ser un tema prohibido ni necesariamente negativo. “Es fundamental aprender a hablar de la muerte”, afirmó, y recordó que distintos pensadores reflexionaron sobre la finitud de la existencia.
Para González, el duelo también invita a pensar en la propia vida y en la manera en que aprovechamos el tiempo. “Quizás también es un momento movilizante para pensar qué hacemos con la vida. Si bien sabemos que la muerte es algo que es seguro y que a todos nos va a llegar en algún momento, por ahí pensarla no es tan malo como para significar qué hacemos con la vida”, reflexionó.
Así, el Día de los Fieles Difuntos se convierte en una oportunidad para recordar, agradecer y mantener vivos los vínculos con quienes dejaron una huella en nuestras historias.