Cada 30 días, un control de 5 minutos: la especialista chaqueña que pide no esperar al bulto
La tocoginecóloga Romina Romero marcó qué control hay que hacer, cada cuánto y desde qué edad para llegar antes que el tumor. Y en el Perrando hay una puerta que muchas chaqueñas no saben que pueden cruzar sin derivación.
La tocoginecóloga Romina Romero aprovechó el mes de concientización sobre el cáncer de mama para dejar un mensaje claro: la consulta no puede esperar a que aparezca un síntoma. En diálogo con CIUDAD TV, la especialista chaqueña remarcó que la mamografía sigue siendo la herramienta central para detectar la enfermedad en sus etapas iniciales y que el autoexamen, aunque útil, no reemplaza a los estudios de control.
“Es un mes que nos llama a realizarnos los controles”, afirmó Romero, y recordó que el cáncer de mama es uno de los que más afecta a las mujeres. Según los datos que maneja, en Argentina se diagnostican entre 21.000 y 22.000 casos por año.
Cuándo empezar y cada cuánto repetir
La especialista explicó que la mamografía funciona como estudio de screening porque permite ver lesiones antes de que den síntomas. Como pauta general, recomendó la primera mamografía a partir de los 35 años y, desde los 40, continuar con una periodicidad anual.
Sin embargo, aclaró que no hay una receta única. “Cada vez estamos yendo al camino de la medicina personalizada”, sostuvo, y explicó que la consulta con un especialista permite evaluar el riesgo individual de cada paciente y definir qué estudios corresponden.
En ese sentido, hizo foco en las mujeres consideradas de alto riesgo, sobre todo aquellas con antecedentes familiares de cáncer. En esos casos, dijo, se indaga no solo el cáncer de mama sino también el de colon, próstata y ovario, entre otros. Según el riesgo que se determine, los controles pueden comenzar antes de los 40 años, incluso a los 30 o a los 25.
Qué mirar en el autoexamen
Romero describió el autoexamen mamario como una herramienta para conocer cómo son las mamas en su estado habitual. Recomendó hacerlo una vez al mes, después de la menstruación, observándose frente al espejo y palpando las mamas y las regiones axilares.
Entre los signos que deben llevar a consultar mencionó cambios en la piel, aparición de bultos, depresiones, modificaciones en la coloración y secreción sanguinolenta por el pezón. Aun así, fue tajante: el autoexamen “no va a reemplazar a la mamografía”.
“Una no tiene que esperar a sentirse un tumor para concurrir al control. Justamente la idea es que podamos detectar antes de que se forme un tumor en la mama”, remarcó. La mamografía, insistió, es el método que permite encontrar alteraciones antes de que aparezcan los síntomas. En pacientes con tejido mamario denso, puede complementarse con una ecografía mamaria.
También aclaró que el cáncer de mama más frecuente es el esporádico, es decir, aquel en el que no puede identificarse una causa hereditaria concreta. Por eso los controles importan incluso cuando no hay antecedentes familiares.
“Hay que insistir, hay que concurrir, hay que consultar, no hay que quedarse”, enfatizó. Y advirtió que todavía llegan pacientes en estadios avanzados de la enfermedad, uno de los motivos por los que la campaña busca generar conciencia sobre la necesidad de no demorar la consulta.
Dónde hacerse los estudios en Resistencia y Fontana
Durante octubre, señaló, se están reforzando las acciones de prevención. En Fontana se están realizando más mamografías y también hay entidades privadas que ofrecen estudios gratuitos.
En el Hospital Perrando, el Servicio de Diagnóstico por Imágenes realiza mamografías. Las pacientes que presenten alguna patología pueden concurrir directamente al sector de Patología Mamaria, ubicado junto al servicio de Oncología, sin necesidad de una derivación previa. “Se les asigna el turno correspondiente”, explicó Romero, quien destacó que la autogestión de turnos acerca la atención y permite priorizar según la urgencia de cada caso.
La especialista también subrayó el trabajo articulado entre profesionales y servicios. “Somos una red. En el interior trabajamos muy bien también con las obstetras, con los ginecólogos. Si hay algún síntoma que presenten en la mama, por favor, consulten”, llamó.
Hábitos que suman a la prevención
Romero recordó que la prevención no pasa solo por los estudios. Recomendó controlar el peso, mantener una alimentación saludable, hacer actividad física, evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
“Tenemos que empezar a priorizarnos”, planteó, y remarcó que esas medidas, sumadas a los controles correspondientes, ayudan a reducir riesgos y favorecen una detección temprana.