Cada vez menos sanjuaninos toman el colectivo: el número que encendió las alarmas en la provincia
Los sanjuaninos usan cada vez menos el colectivo y el número ya preocupa en la Secretaría de Tránsito. El funcionario que sigue el fenómeno apuntó a un cambio cultural, pero hay otro dato que se coló en el análisis y complica el panorama.
Tomar el colectivo dejó de ser la opción natural para miles de sanjuaninos. En lo que va de 2026, San Juan registra una caída de entre el 12% y el 15% en la cantidad de pasajeros del transporte público, una tendencia que las autoridades siguen con atención y que todavía no tiene una explicación cerrada.
La merma empezó a sentirse en diciembre de 2025 y se profundizó con el correr de los meses. Para Marcelo Molina, secretario de Tránsito y Transporte de San Juan, el fenómeno va más allá de la coyuntura económica: “Hay un cambio cultural que estamos notando”, dijo a Tiempo de San Juan.
Lo que dejó la pandemia y el quiebre de la tendencia
El sistema había logrado recuperarse del golpe de la pandemia. Antes de las restricciones sanitarias, el uso del colectivo venía en crecimiento; después llegó el desplome y, más tarde, la recomposición de la mano del regreso a las actividades presenciales.
Según Molina, entre 2023 y 2025 la cantidad de pasajeros se mantuvo relativamente estable en la provincia, incluso cuando en otras jurisdicciones del país ya se advertía una tendencia descendente. El escenario local cambió en diciembre de 2025 y la baja se acentuó durante 2026.
“Nosotros venimos perdiendo entre un 12% y un 15% en lo que va del año”, precisó el funcionario. Menos pasajeros significa menos ingresos por la venta de boletos, en un esquema donde las empresas deben sostener las prestaciones y las frecuencias. Por ahora, aclaró Molina, la caída no se tradujo en una reducción de los servicios.
La Secretaría monitorea dónde se concentran las principales mermas y evalúa qué ajustes podrían ser necesarios para recuperar el equilibrio entre la prestación y la recaudación. “Esta situación es nueva en la provincia”, explicó el secretario, que también advirtió que las cifras actuales no permiten comparar directamente con todos los años anteriores a la pandemia: la implementación de la Red Tulum modificó la organización del transporte y alteró las condiciones para leer los registros históricos.
¿Falta de plata o una nueva forma de moverse?
La explicación más inmediata apunta al bolsillo: cuando el dinero no alcanza, algunas personas reducen sus gastos y también limitan los viajes. Pero para Molina esa hipótesis no alcanza por sí sola.
El funcionario plantea un cambio más amplio en la movilidad urbana, que modifica tanto los medios elegidos para trasladarse como la necesidad misma de salir de casa. En San Juan, uno de los cambios más visibles es la aparición de nuevas alternativas de transporte. “Antes, la torta se repartía entre el colectivo y los 1.500 taxis. Hoy, al haber más autos, tenés más reparto de cosas”, graficó.
A eso se suman las bicicletas, los monopatines y, sobre todo, las motos. Esta semana se conoció que San Juan cerró septiembre con 11.919 motovehículos patentados en los primeros nueve meses de 2026, un 57% más que las 7.581 unidades registradas en el mismo período del año pasado, según datos oficiales de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).
La nueva competencia podría explicar una parte de la pérdida de usuarios, aunque todavía resta determinar cuánto inciden estos factores en la caída provincial. Molina mencionó el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la merma alcanza a colectivos, trenes y subtes. Si los usuarios estuvieran abandonando un medio para usar otro, parte de esa demanda se habría trasladado al resto de las opciones. La disminución generalizada sugiere que también hay personas que directamente dejaron de desplazarse con la misma frecuencia.
Menos trámites presenciales y más compras por internet
La pandemia dejó cambios que excedieron las restricciones temporales. El trabajo remoto, la digitalización de trámites y la expansión del comercio electrónico redujeron la necesidad de hacer algunos desplazamientos habituales.
Molina recordó que antes muchas personas debían ir al centro para cobrar, pagar servicios, retirar dinero o hacer gestiones bancarias. Hoy buena parte de esas operaciones se resuelven desde el celular o la computadora. “Esas cosas de la vida diaria, cotidiana, sin que nos hayamos dado cuenta, son las que han hecho que uno no tenga que ir al centro”, sostuvo.
El cambio también se vincula con una organización urbana que busca acercar los servicios esenciales a los lugares de residencia, bajo el concepto de la llamada ciudad de los 15 minutos: un modelo que propone acceder a buena parte de las necesidades cotidianas a poca distancia de casa, caminando o en bicicleta.
La combinación de estos factores abre un interrogante para el transporte público: entender si la caída es coyuntural, atada a la situación económica, o si forma parte de una transformación más profunda de los hábitos de movilidad.
Un fenómeno que también se observa a nivel nacional
El caso sanjuanino se suma a una tendencia detectada en el AMBA, donde colectivos, trenes y subtes transportan menos pasajeros que antes de la pandemia. Los datos nacionales señalan una caída cercana al 19% en la cantidad de viajes respecto de los niveles prepandemia, con factores similares: aumento de tarifas, pérdida de poder adquisitivo, cambios en las rutinas laborales y expansión de motos, bicicletas, autos particulares y aplicaciones de transporte.
La diferencia es el momento en que se advirtió el fenómeno. Mientras en otras jurisdicciones la baja se nota desde hace tiempo, en San Juan el sistema atravesó una etapa de estabilidad entre 2023 y 2025 antes de que empezara a caer la cantidad de usuarios. Esa particularidad obliga a estudiar el comportamiento local sin trasladar automáticamente las explicaciones de otros distritos.
La caída de la demanda no solo representa un cambio en las costumbres de los sanjuaninos: también repercute en la economía del sistema y obliga a revisar cómo se distribuyen los recursos. Según Molina, alrededor del 16% o 17% de los pasajeros paga la tarifa base plena de $1.300. El resto utiliza distintos mecanismos de compensación, atributos sociales o gratuidades, como los beneficios para estudiantes y otros grupos alcanzados por esos regímenes.
El esquema cuenta con aportes estatales para sostener un boleto por debajo del costo que tendría sin esa asistencia. Por eso el análisis no puede limitarse a la cantidad de pasajes vendidos: también requiere mirar los ingresos de las empresas, los subsidios y los costos de mantener los servicios. La preocupación oficial pasa por encontrar un nuevo equilibrio sin afectar la prestación.
Por el momento no hay una explicación definitiva sobre cuánto pesa cada factor en la caída del 12% al 15%. La situación económica, la competencia de nuevas alternativas y la digitalización de la vida cotidiana aparecen como hipótesis que pueden actuar al mismo tiempo.
El paro que volvió a poner al colectivo en el centro de la escena
El debate sobre la movilidad se da en una semana particular para San Juan. El miércoles 7 de octubre la provincia amaneció sin colectivos por el conflicto salarial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las empresas, que se extendió por más de 37 horas y terminó con el regreso del servicio el jueves por la noche.
El gremio había advertido sobre el incumplimiento de un acuerdo que contemplaba un aumento del 10,5% sobre los sueldos de abril, a pagar en septiembre. Según el cálculo sindical, las empresas adeudaban alrededor de $800.000 a cada chofer por ese concepto.
La medida de fuerza afectó a miles de usuarios que debieron reorganizar sus traslados, con remises y vehículos de aplicaciones como algunas de las alternativas disponibles. También hubo consecuencias económicas para el comercio, que registró fuertes pérdidas durante la jornada sin transporte.
El episodio dejó en evidencia que las alternativas de movilidad pueden ganar protagonismo en situaciones excepcionales. Por ahora, las autoridades provinciales reconocen la caída, monitorean su evolución y analizan sus causas. Lo que resta determinar es si se trata de una baja temporal o de un cambio de costumbres que obligará a repensar el funcionamiento del transporte público en San Juan.