Cada vez nacen menos bebés en Argentina: el dato que revela la brecha entre los hijos que se quieren y los que se pueden tener

¿Por qué cada vez nacen menos bebés en Argentina y qué hay detrás de la brecha entre los hijos que se desean y los que se pueden tener? Una especialista de la UNFPA explica el dato que preocupa.

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Cada vez nacen menos bebés en Argentina: el dato que revela la brecha entre los hijos que se quieren y los que se pueden tener
Cada vez nacen menos bebés en Argentina: el dato que revela la brecha entre los hijos que se quieren y los que se pueden tener

La fecundidad en Argentina se derrumbó con fuerza desde 2014, pero el problema no es solo cuántos nacimientos hay: el 57% de las personas no logra tener la cantidad de hijos que desea. Así lo advirtió Mariana Isasi, jefa de oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en el país, que puso el foco en un fenómeno que excede la coyuntura económica.

Según explicó Isasi, el principal punto de inflexión reciente se produjo a partir de 2014, cuando la tasa global de fecundidad empezó a caer mucho más rápido. Pero el descenso viene de lejos: "La caída no comenzó ahora. En Argentina, la cantidad de hijos por mujer comenzó a disminuir entre fines del siglo XIX y comienzos del XX", recordó. Esa tendencia se estabilizó durante décadas y volvió a bajar gradualmente desde mediados de los años noventa.

Por qué nacen menos bebés

Para Isasi no hay una única respuesta. "Es un fenómeno multicausal", señaló. Entre los factores aparecen la menor fecundidad adolescente —vinculada a políticas de salud sexual y reproductiva y al acceso a métodos anticonceptivos—, la postergación de la maternidad, los cambios en las preferencias y proyectos de vida y distintas barreras materiales y de cuidado.

El estudio "Deseos reproductivos en la encrucijada" muestra cómo cambiaron los modelos familiares: el matrimonio perdió centralidad y solo el 37% de los encuestados lo considera relevante. En cambio, la convivencia sin casarse tiene una aceptación del 78%, la monoparentalidad por elección del 60% y la adopción por parejas del mismo sexo del 56%.

Tener hijos tampoco es el eje excluyente de una vida plena. El 64% lo considera una de las mejores experiencias, pero quedó detrás de prioridades como la salud, la seguridad económica, la vivienda propia y el trabajo. Eso no significa que los más jóvenes hayan dejado de querer formar una familia. "No podemos afirmar eso de manera categórica", advirtió Isasi.

Entre las personas de 18 a 24 años, siete de cada diez tienen menos hijos de los que desearían si no existieran condicionantes. En ese grupo, por estar al comienzo de su trayectoria reproductiva, el dato puede leerse como una expectativa a futuro.

Economía, vivienda y cuidado: las barreras que pesan

Las dificultades económicas juegan un papel importante, aunque no explican todo. "La caída de la fecundidad es una tendencia de alcance global y se observa en países con contextos económicos muy diferentes, por lo que no puede atribuirse únicamente a la coyuntura económica", aclaró Isasi.

Entre quienes tuvieron menos hijos de los que hubieran querido, el 62% mencionó barreras materiales o de cuidado. Dentro de ese grupo, el 47% apuntó a dificultades económicas o financieras, el 29% al desempleo o la inestabilidad laboral, el 27% a problemas para acceder a una vivienda y el 11% a la falta de opciones de cuidado infantil.

La postergación también dejó su marca: hoy la edad promedio al tener el primer hijo en Argentina es de 29,2 años.

Para Isasi, la discusión no debería reducirse al número de nacimientos. "La preocupación no debe centrarse únicamente en el número abstracto de nacimientos, sino en el déficit de derechos y oportunidades", sostuvo. Y agregó que la "verdadera crisis" está en que el 57% de las personas no logra alcanzar la cantidad de hijos que desea por condicionantes económicos, sociales y de cuidado.

Una población que envejece

El descenso de la fecundidad forma parte de una transformación demográfica más amplia, que acerca a Argentina a una tendencia global de menos nacimientos y envejecimiento progresivo de la población.

"El objetivo que promueve el marco de resiliencia demográfica no es buscar un aumento de los nacimientos por sí mismo ni imponer mandatos", explicó Isasi. La propuesta, en cambio, apunta a remover las barreras que impiden concretar los proyectos reproductivos y a garantizar que quienes quieren tener hijos puedan hacerlo, pero también que quienes deciden no tenerlos ejerzan esa decisión con autonomía.

Entre las políticas que UNFPA considera necesarias aparecen ampliar las opciones de cuidado infantil, facilitar la conciliación entre la vida laboral y familiar, mejorar el acceso a la vivienda, fortalecer la estabilidad económica y avanzar hacia una distribución más equitativa de las tareas de cuidado.

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