Caen las ventas de nafta en Santa Fe: el drama oculto de los estacioneros
¿Qué está pasando con los surtidores en Santa Fe? Los estacioneros revelan la verdad detrás de la caída de ventas y cómo piensan sobrevivir.
Las estaciones de servicio de Santa Fe y Santo Tomé viven una crisis silenciosa: el consumo de combustibles no levanta y los dueños de los surtidores buscan alternativas desesperadas para no cerrar. Ricardo Bértola, de la Cámara Santafesina de Expendedores, tiró la bomba en una entrevista radial.
El dirigente, en diálogo con Fabián Acosta en Mañana UNO (UNO 106.3), reveló que la caída de ventas es "bastante preocupante" y que el leve repunte provincial se debe al campo, no al bolsillo de los automovilistas.
¿Por qué hay menos consumo en los surtidores?
Bértola explicó que el movimiento de la cosecha gruesa, la siembra fina y el transporte de cereales hacia los puertos maquillan las estadísticas. Pero ese combustible no pasa por las estaciones: se vende directo a grandes empresas o por mayoristas.
"Las caídas de ventas en las estaciones de servicio son bastante preocupantes para nosotros", afirmó, y remarcó que el cliente minorista, el que carga 20 litros para ir a trabajar, ya no aparece como antes.
Cambió la forma de comprar
Antes, los primeros días del mes explotaban por el cobro de salarios. Hoy, las promociones bancarias y los descuentos de aplicaciones reparten las ventas a lo largo de todo el mes. Pero el total sigue en picada. "Las ventas están mucho más planas, pero con un nivel inferior", sostuvo.
¿Quién fija los precios?
Los estacioneros no tienen margen para decidir cuánto cuesta la nafta. "Las petroleras son quienes determinan cuánto cuesta cada combustible", remarcó Bértola. En el caso de YPF, la actualización dinámica puede tocar los precios a diario según el dólar, el barril de petróleo y otros indicadores.
Además, el Gobierno nacional mantiene "actualizaciones parciales" del Impuesto a los Combustibles Líquidos para no disparar la inflación. "El combustible es uno de los primeros disparadores de la inflación", advirtió.
Un negocio al límite
El margen bruto de las estaciones ronda el 8% y el 10%, y con eso deben pagar sueldos, servicios e impuestos. "Es un margen muy bajo", confesó, y contó que todos los meses discuten con las petroleras para mejorar la rentabilidad.
La salvación: cafeterías y tiendas
Para sobrevivir, las estaciones apuestan a la diversificación. Las petroleras impulsan tiendas de conveniencia, cafeterías y espacios gastronómicos. "Hay que reinventarse", dijo Bértola, y admitió que las tiendas ya pesan más que el combustible en algunos negocios.
Autodespacho: ¿fracasa?
El sistema de autodespacho de YPF todavía no convence. La gente joven lo usa, pero la mayoría prefiere que le atiendan en la playa. "Todavía no hay un uso masivo", concluyó, y dejó la puerta abierta a ver cómo evoluciona.