Caen los hermanos prófugos: la pista que llevó a los dueños del narcoavión
Los hermanos Borras creían que habían borrado todas las pruebas. Un detalle en la pista clandestina los delató. Enterate cómo los atraparon.
La fuga de los hermanos Santiago Emmanuel y Juan Cruz Borras, de Roldán, llegó a su fin este miércoles. Gendarmería Nacional los detuvo en una zona rural de Melincué, luego de una intensa búsqueda que incluyó seis allanamientos fallidos y un pedido de captura internacional.
Los sospechosos estaban vinculados al aterrizaje de una aeronave con más de 300 kilos de cocaína en Villa Eloísa. La Justicia Federal los señala como los líderes de una organización dedicada a ingresar droga desde Bolivia mediante logística aérea y terrestre.
¿Qué pasó con el avión y la droga?
La investigación cobró impulso el martes, cuando un Cessna 210 aterrizó en un campo de Villa Eloísa preparado como pista clandestina. En el lugar, Gendarmería incautó 321 kilos de cocaína distribuidos en ladrillos que portaban el logo de los New York Yankees.
Durante aquel operativo, los cómplices en tierra lograron huir tras atropellar a un cabo de la fuerza, quien sufrió una grave lesión craneal y permanece internado. Posteriormente, las camionetas utilizadas para el fallido trasbordo de la droga fueron halladas incendiadas en la zona rural para eliminar evidencias.
Nexos con otras causas y perfil criminal
Con el avance de la causa, los fiscales de la Procunar y la Unidad Fiscal Rosario lograron conectar a los hermanos Borras con otro evento similar ocurrido en noviembre de 2025 en Arequito. Allí, un avión con 60 kilos de cocaína se accidentó al enganchar un tejido perimetral; si bien inicialmente se vinculó al narco Brian Bilbao, las pruebas posteriores señalaron a la estructura de los hermanos roldanenses.
Santiago Borras cuenta con antecedentes por narcotráfico desde 2014, cuando fue detenido en Venado Tuerto con paquetes de marihuana. Al momento de la caída del avión en Villa Eloísa, el mayor de los hermanos se encontraba cumpliendo una condena de 4 años bajo el régimen de prisión domiciliaria en Roldán, beneficio que quebrantó para iniciar su reciente fuga.