Caen los siniestros viales en San Juan, pero las muertes aumentan: ¿qué está fallando?
¿Bajan los accidentes pero suben las muertes en las rutas sanjuaninas? Las cifras oficiales esconden una realidad que preocupa a todos.
Las cifras de seguridad vial en San Juan dibujan un panorama contradictorio que preocupa a las autoridades. Si bien los accidentes de tránsito bajaron durante 2026, las víctimas fatales crecieron y ya suman 54 fallecidos. El dato obliga a revisar las políticas de prevención y a preguntarse si se está haciendo lo suficiente para salvar vidas.
El informe de la Dirección de Planificación, Coordinación y Control de Seguridad Vial D-7, dependiente de la Policía de San Juan, revela que en lo que va del año se registraron 4.674 hechos viales. Esta cifra es menor a la del mismo período de 2022, 2023, 2024 y 2025, lo que podría leerse como un logro de las tareas preventivas que se realizan en calles y rutas provinciales.
Menos accidentes, pero más muertes: la paradoja que inquieta
Sin embargo, el número de muertes rompe con cualquier optimismo. Las 54 víctimas fatales contabilizadas hasta ahora superan ampliamente las 42 del mismo lapso de 2025 y también las 50 de 2024. Aunque la cifra es inferior a las 68 muertes de 2023 y a las 60 de 2022, el aumento interanual evidencia que el problema sigue latente y no puede minimizarse.
Reducir la cantidad de siniestros es un objetivo necesario, pero no alcanza. La verdadera eficacia de una política vial se mide también por su capacidad de disminuir las muertes y los heridos graves. Cada número en las estadísticas representa una familia que pierde a un ser querido, un drama que no puede reducirse a una simple comparación anual.
¿Qué factores siguen cobrando vidas?
Detrás de cada siniestro fatal suelen estar el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, las maniobras imprudentes, la falta de uso del cinturón de seguridad y la distracción al volante. Son conductas peligrosas que exigen una respuesta constante.
Los controles vehiculares y los operativos de fiscalización son necesarios, pero no bastan. Se requiere además un trabajo sostenido en educación vial, porque ninguna estrategia de seguridad puede depender exclusivamente de la presencia policial. La conducta de los conductores es un factor decisivo.
San Juan debe sostener la tendencia descendente en la cantidad de accidentes, pero tiene un desafío mayor: lograr que esa baja se traduzca en menos muertes. La prevención, los controles y la educación vial deben integrarse en una misma política a largo plazo. En materia de tránsito, una estadística favorable nunca será suficiente mientras una sola vida pueda perderse por irresponsabilidad, imprudencia o falta de prevención.