Calor solidario: estudiantes de Colón fabrican salamandras recicladas para donar a Cáritas
Estudiantes de una escuela técnica de Colón fabrican salamandras con materiales reciclados para ayudar a familias necesitadas. ¿Cómo lo logran y cuándo las entregan?
En plena ola de frío, un grupo de estudiantes de la Escuela de Educación Técnica N° 1 Doctor Herminio Juan Quirós, de Colón, convirtió la chatarra en una herramienta de ayuda social. Los alumnos fabrican salamandras a leña con materiales reciclados y las donarán a Cáritas, que se encargará de distribuirlas entre familias vulnerables de la región.
La iniciativa, que combina la formación técnica con el compromiso comunitario, surgió en el espacio de Prácticas Profesionalizantes y ya tiene sus primeras unidades listas para entregar.
¿Quiénes están detrás del proyecto?
Son estudiantes de 5°, 6° y 7° año del ciclo superior, quienes participan en todas las etapas de fabricación dentro de los talleres de la institución, dependiente del Consejo General de Educación (CGE). El proyecto es coordinado por el profesor Leonardo Besson, con el acompañamiento del equipo directivo.
La propuesta no solo les permite afianzar conocimientos técnicos, sino también desarrollar una mirada solidaria. “Es una forma de devolverle a la comunidad lo que la escuela nos brinda”, comentaron los jóvenes.
¿Cómo se construyen las salamandras?
Las salamandras se elaboran a partir de llantas de automóviles y chapas recuperadas, donadas por una metalúrgica local. Los estudiantes trabajan en los talleres, aplicando técnicas de soldadura y metalúrgica aprendidas durante su formación.
Como novedad, este año cada salamandra se entrega con un folleto elaborado por los propios estudiantes, que incluye recomendaciones sobre el uso seguro y correcto del equipo. El objetivo es promover la prevención y el cuidado de las familias beneficiarias.
¿Cuándo se entregarán?
Las primeras unidades ya fueron finalizadas y serán entregadas a Cáritas, que coordinará su distribución entre quienes más lo necesiten. Mientras tanto, los estudiantes continúan con la fabricación de nuevas salamandras para ampliar el alcance de esta iniciativa solidaria.
La escuela, ubicada en Colón, reafirma así su rol como motor de cambio social, demostrando que la educación técnica puede ir más allá de las aulas.