Cambio de temporada: El error que todos cometen al guardar la ropa y las tres reglas infalibles para el orden
Llegó el frío y toca guardar la ropa de verano. Una organizadora profesional de Rosario revela el error común que arruina las prendas y comparte sus tres reglas infalibles para mantener la casa en orden. ¿Estás haciendo bien el cambio de temporada?
El otoño llegó a Rosario y con los primeros frescos, la tarea de reorganizar el placar se vuelve urgente. Una organizadora profesional revela los trucos esenciales para proteger la ropa de verano y mantener la casa en orden durante todo el año, advirtiendo sobre un método popular que, en realidad, daña las prendas.
Julieta Dominga, organizadora profesional y editora de espacios, fue categórica al marcar el primer paso, que muchos pasan por alto. “Todo se guarda limpio”, afirmó en diálogo con El Tres. La experta explicó que si las camperas o tapados no se lavan antes de guardarlos, las manchas se fijan durante los meses de almacenamiento y al siguiente invierno se vuelven casi imposibles de quitar.
Para prendas delicadas como paños gruesos, blazers o plumones, Dominga sugirió recurrir a la tintorería al menos una o dos veces al año, especialmente si el lavarropas doméstico no es apto para ese tipo de textiles.
¿Bolsas al vacío? Un consejo que sorprende
Uno de los puntos más reveladores de sus recomendaciones tiene que ver con un método muy difundido. La especialista desaconsejó el uso de las bolsas que comprimen la ropa al vacío. “Traten de no usar esas bolsas que comprimen porque la ropa se arruga un montón, no quedan bien las fibras”, advirtió.
En su lugar, recomendó optar por fundas amplias y cómodas para el guardado. También alertó contra el uso de las bolsas plásticas de consorcio, que no son adecuadas para la conservación de la ropa.
El truco natural contra la humedad y los insectos
Para proteger la ropa almacenada de dos enemigos comunes, la humedad y las polillas, Dominga compartió una alternativa natural y económica a la naftalina. Propuso armar pequeñas bolsitas de tul con hojas de laurel y granos de pimienta negra entera, un recurso sencillo y efectivo.
Antes de guardar cualquier cosa, la organizadora hizo hincapié en una etapa previa fundamental: la depuración. “Primero, sincerarnos. O sea, ¿por qué lo guardo? ¿Para qué? Y después soltarla”, reflexionó. Para las prendas en buen estado que ya no se usan, sugirió donarlas a instituciones o venderlas, evitando acumular ropa por sentimiento.
El secreto de un placard funcional y las tres reglas de oro
Respecto a la disposición interna del ropero, sus consejos fueron claros. Aconsejó categorizar las prendas, utilizar perchas idénticas para lograr una vista armoniosa y sumar contenedores si hay muchos estantes y pocos cajones. “Siempre pocas cosas categorizadas”, resumió como la clave para un espacio funcional.
Finalmente, Julieta Dominga compartió sus tres reglas de oro para evitar que el caos se apodere de la casa. La primera es que cada objeto tenga un lugar asignado y que ese lugar se respete a rajatabla. La segunda, no desbordar los espacios de guardado. “El tercero y fundamental es que el orden es un hábito diario. Entonces, así como nos lavamos los dientes todos los días, tenemos que tender la cama y ordenar la casa todos los días”, concluyó la experta, estableciendo la rutina como la base de un hogar organizado.