Camina desde Fraile Pintado por una promesa que ya lleva tres generaciones

Mientras su esposa y sus hijos avanzan a pie desde Fraile Pintado, Omar arma las carpas en el santuario. La costumbre que iniciaron sus padres ya suma una tercera generación y este domingo tendrá su cierre.

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Camina desde Fraile Pintado por una promesa que ya lleva tres generaciones
Camina desde Fraile Pintado por una promesa que ya lleva tres generaciones

Omar Albornoz llegó desde Fraile Pintado para armar las carpas en el santuario de Río Blanco mientras su esposa, sus hijos y otros familiares avanzan a pie. La familia espera reencontrarse allí para la vigilia de la peregrinación juvenil de este domingo 25 de octubre.

La Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya ocupa un lugar central en la vida de esta familia jujeña. Omar es uno de los primeros peregrinos en instalarse en los alrededores del santuario: entre carpas, comida y preparativos, aguarda la llegada de los suyos.

En diálogo con Canal 4, contó que no se trata de una experiencia nueva. La costumbre familiar arrancó hace más de cuatro décadas y sigue viva.

Una tradición que pasó de los padres a los nietos

“Nosotros venimos de Fraile Pintado. Mi señora y mis hijos vienen caminando. Nosotros preparamos las carpas, todos los años venimos”, relató Omar mientras terminaba de acomodar el espacio donde la familia permanecerá hasta el domingo.

Su vínculo con la Virgen de Río Blanco nació cuando todavía iba a la secundaria. En esos años, sus padres también formaban parte de la peregrinación, sin imaginar que la costumbre iba a sobrevivir a las generaciones siguientes.

Con el tiempo, sus hijos se sumaron a las caminatas y ahora también lo hace su nieta. La devoción familiar ya abarca tres generaciones.

Para Omar, regresar cada octubre al santuario tiene un sentido que va más allá de la tradición: es una forma de agradecer y de reencontrarse con una celebración que espera durante todo el año.

Las primeras carpas ya esperan a los peregrinos

La familia se organizó con anticipación. Mientras algunos integrantes hacen el trayecto caminando desde Fraile Pintado, otros se adelantaron para dejar listo el lugar donde descansarán durante la vigilia.

Según contó Omar, su esposa y sus hijos tenían previsto llegar durante la noche, entre las 20 y las 22. Para recibirlos, ya habían empezado a instalar varias carpas y a preparar los alimentos.

Otros familiares y vecinos de Fraile Pintado también participan de la peregrinación. Omar estimó que entre 200 y 300 personas podrían trasladarse desde esa localidad, aunque aclaró que se trata de una apreciación personal.

En el predio, las primeras familias comparten los preparativos y se cruzan con peregrinos que llegan desde distintos puntos de Jujuy. El hombre aseguró que el clima nunca fue un obstáculo para sostener la costumbre: el frío, el calor o la lluvia son parte de una experiencia que su familia elige repetir año tras año.

Este domingo 25 de octubre, la peregrinación de los jóvenes cerrará las peregrinaciones dominicales de octubre en honor a la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya.

Para Omar y los suyos, la celebración empezó antes. La vigilia, las carpas y la espera de quienes llegan caminando forman parte de una historia de fe que comenzó con sus padres y que hoy continúa con sus hijos y su nieta.

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