Caminaba 8 kilómetros para ir a la escuela: la historia del joven misionero que hoy es universitario

Rubén Pires, de la comunidad originaria de Guaporaity en Misiones, caminaba 8 km diarios para ir a la secundaria. Hoy es el primer universitario de su comunidad gracias a una beca y cursa el profesorado en Biología.

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Caminaba 8 kilómetros para ir a la escuela: la historia del joven misionero que hoy es universitario

Rubén Pires, un joven de la comunidad originaria de Guaporaity en Misiones, recorría a pie 8 kilómetros diarios para llegar a la secundaria. Hoy, gracias a una beca, cursa el profesorado en Biología y se convirtió en el primer universitario de su comunidad.

Rubén creció en Guaporaity, una comunidad originaria de Misiones, donde la vida transcurre entre la cosecha y la siembra. Es el anteúltimo de nueve hermanos y sus padres, Ceferino Piriz y Lina Cabrera, siempre fueron su sostén. Durante la primaria, estudió dentro de la comunidad, rodeado de compañeros y familia. “Todos nos ayudábamos. Muy unidos siempre, aprendiendo”, recuerda.

¿Qué cambió en la secundaria?

Al pasar a la secundaria, Rubén debía trasladarse todos los días hasta el pueblo de Hipólito Yrigoyen. Caminaba ocho kilómetros, sin excepciones. Tenía asistencia perfecta. Sin embargo, esa etapa no fue fácil: enfrentó discriminación y aislamiento. Se sintió solo y excluido, pero se enfocó en el estudio. “Yo solo quería estudiar”, resume. Sus materias favoritas eran biología, geografía y química.

El punto de inflexión llegó cuando conoció a la organización Mamis Solidarias, que trabajaba en su comunidad. “Cuando vieron que de verdad quería estudiar, me comentaron sobre la beca, aunque no tenía idea de qué era”, cuenta Rubén. La beca cubría alojamiento, alimentos, transporte y materiales de estudio. Significó mucho más que un apoyo económico. “Fue una oportunidad que me facilitó todo para poder seguir”, explica.

¿Por qué eligió Biología?

La elección de la carrera no fue casual. Desde chico mostró interés por las plantas, los animales y la naturaleza. Hoy quiere enseñar. Su objetivo es transmitir lo aprendido, aunque no descarta continuar formándose, incluso en biología marina. La transición a la vida universitaria implicó nuevos desafíos: adaptarse a la ciudad, organizar sus tiempos, ver a su familia pocas veces al año. Pero también cambió su forma de ver el mundo. “Todo es nuevo”, dice.

A pesar de la distancia, mantiene un fuerte vínculo con su comunidad. Allí, es el primer joven en acceder a estudios universitarios. Cree que su recorrido puede servir como impulso para otros chicos. “En la vida aparecen oportunidades como esta, que no hay que desaprovechar, porque es lo mejor que me pudo haber pasado”, concluye.

El camino a casa de Rubén. (Foto: gentileza Rubén Piriz)
El camino a casa de Rubén. (Foto: gentileza Rubén Piriz)
El contacto con la naturaleza marcó la vocación de Rubén por la biología. (Foto: gentileza Rubén Piriz)
El contacto con la naturaleza marcó la vocación de Rubén por la biología. (Foto: gentileza Rubén Piriz)
Rubén en sus días universitarios. (Foto: gentileza Rubén Piriz)
Rubén en sus días universitarios. (Foto: gentileza Rubén Piriz)

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