Caminaba con su hijo de dos años cuando un desconocido la atacó: lo que descubrieron 16 años después

Un crimen que quedó impune durante 16 años, un inocente que pagó por él y un asesino que seguía libre. ¿Cómo lograron finalmente atrapar al verdadero culpable?

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Caminaba con su hijo de dos años cuando un desconocido la atacó: lo que descubrieron 16 años después

Un crimen que estremeció al Reino Unido quedó impune durante más de una década, mientras un inocente pagaba las consecuencias. El verdadero asesino de Rachel Nickell recién fue identificado cuando la ciencia avanzó lo suficiente.

Rachel Nickell, una joven madre de 23 años, fue asesinada el 15 de julio de 1992 mientras paseaba con su hijo Alexander, de apenas dos años, por Wimbledon Common, un parque londinense. El ataque ocurrió a plena luz del día, cerca del mediodía, cuando un hombre la interceptó en un sendero y la apuñaló 49 veces, además de abusar sexualmente de ella. Las heridas fueron tan graves que murió en el acto.

Alexander fue hallado junto al cuerpo de su madre, repitiendo una y otra vez: “Despierta, mamá”. La escena conmocionó al país y generó una enorme presión sobre la policía para encontrar al culpable.

¿Quién fue el primer sospechoso?

La investigación se centró rápidamente en Colin Stagg, un vecino que frecuentaba el mismo parque y que llamó la atención por sus intereses en el ocultismo. A pesar de que no había pruebas físicas que lo vincularan con el crimen, la policía diseñó una polémica operación encubierta: una agente se hizo pasar por una mujer interesada en él y mantuvo una correspondencia durante meses, buscando una confesión sobre fantasías sexuales violentas.

La estrategia, asesorada por el psicólogo Paul Britton, no logró su objetivo. Stagg nunca confesó. Sin embargo, fue detenido en 1993 y llevado a juicio. El juez desestimó el caso al considerar que la operación había sido un “engaño grave” que intentaba inducir una confesión. Stagg quedó libre tras pasar más de un año preso, pero su vida quedó destruida: fue señalado públicamente como el asesino y sufrió el rechazo social. Años después, recibió una indemnización del Estado británico.

El giro inesperado: el ADN reveló al verdadero culpable

Mientras Stagg era perseguido injustamente, otro hombre seguía cometiendo crímenes violentos. Robert Napper, un delincuente con trastornos psiquiátricos, asesinó en 1993 a Samantha Bisset y a su hija de cuatro años en el sureste de Londres. Por ese crimen fue detenido e internado en un hospital psiquiátrico de alta seguridad.

Pero el caso de Rachel Nickell seguía abierto. Años después, los avances en el análisis de ADN permitieron reexaminar las pruebas de la escena del crimen. El perfil genético coincidió con Napper. En 2008, durante una audiencia judicial, Napper confesó el asesinato de Nickell y fue condenado a internación indefinida en el Hospital Broadmoor. Los especialistas diagnosticaron esquizofrenia paranoide y otros trastornos mentales severos.

Así, después de 16 años, la justicia finalmente encontró al responsable, aunque el daño ya estaba hecho: un inocente había pagado por un crimen que no cometió.

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