Caminaban 300 kilómetros por fe y en Cerrillos les tenían preparada una sorpresa
Caminaban desde Catamarca con la fe como bandera. Cuando llegaron a Cerrillos, alguien los esperaba con algo más que un plato de comida. Lo que pasó después conmovió a todos.
Más de 200 peregrinos de Santa María y San José de Catamarca hicieron una pausa en Cerrillos y encontraron refugio en la sede de la Fundación Futuro, donde recuperaron fuerzas antes de seguir hacia la Catedral Basílica de Salta.
La caminata es extensa y la fe, enorme. Por eso, cuando los peregrinos llegaron ayer a Cerrillos, ya tenían todo listo para recibirlos: bandejas con pastafrolas, maicenitas, sanguchitos y otros alimentos pensados para la última etapa del recorrido. Allí almorzaron y merendaron antes de retomar la marcha hacia el templo mayor, donde renovarán su Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro.
Un gesto que emocionó a todos
La jornada estuvo marcada por la emoción y la solidaridad. Como agradecimiento por la atención recibida, los peregrinos entregaron a la ONG una imagen de la Virgen del Valle, símbolo de la devoción que los acompaña desde Catamarca hasta Salta.
Pero hubo más. Antes de retomar la marcha, el grupo celebró el cumpleaños de Gastoncito, un joven ciclista que emprendió el desafío de recorrer cerca de 300 kilómetros para llegar hasta la Catedral Basílica. Entre abrazos y felicitaciones, el momento se convirtió en uno de los más emotivos de la jornada.
Un esfuerzo colectivo
Detrás de cada bandeja y cada gesto de recibimiento hubo un trabajo previo de organización y compromiso. La Fundación Futuro, junto a sus integrantes y un grupo de voluntarios, preparó una recepción especial para cada uno de los peregrinos.
Entre abrazos, agradecimientos y momentos compartidos, la sede de la fundación se convirtió en una parada donde el cansancio quedó en segundo plano y tomó protagonismo la solidaridad de quienes acompañan año tras año la llegada de los peregrinos a Salta.