Caminan 90 kilómetros de noche y confiesan qué los hace seguir: la respuesta de una peregrina que va por duodécima vez

Una peregrina de María Grande va por su duodécima caminata y, en plena madrugada, contó qué pasa cuando el cansancio aprieta y el silencio se apodera del camino. Su respuesta explica por qué vuelve cada año.

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Caminan 90 kilómetros de noche y confiesan qué los hace seguir: la respuesta de una peregrina que va por duodécima vez
Caminan 90 kilómetros de noche y confiesan qué los hace seguir: la respuesta de una peregrina que va por duodécima vez

La 44ª Peregrinación de los Pueblos entró en su etapa decisiva. Los fieles dejaron atrás Sauce Montrull este sábado y marchan hacia Paraná, donde la imagen de la Virgen y el grupo principal tienen previsto arribar alrededor de las 18 y las 19, respectivamente, según el cronograma difundido por la organización.

El recorrido acumula unos 62 kilómetros desde Hasenkamp, punto de partida de una travesía que arrancó el viernes a las 17 en la ermita de la Virgen de Schoenstatt y que se extendió durante toda la madrugada. El total ronda los 90 kilómetros hasta el Santuario de La Loma, en la capital entrerriana.

En Sauce Montrull, la última parada antes del tramo final, los caminantes fueron recibidos con aplausos, abrazos y muestras de emoción. Después del descanso, volvieron a ponerse en marcha para completar el trayecto.

Un brasileño que camina desde Santa Fe

Entre los participantes está Arthur, un joven nacido en Santa Catarina, Brasil, que vive en Santa Fe desde hace dos años y estudia Medicina. Va por su segunda peregrinación.

“La energía y la buena onda de las personas acá es muy linda. Es el segundo año que la hago y me parece una experiencia increíble”, contó ante Elonce.

El joven puso el acento en el acompañamiento de la gente a lo largo del camino. “Vas caminando y las personas te están esperando y te dan fuerza para seguir. El año pasado nos tocó lluvia y este año hizo más frío, pero, por más que llueva o haga calor, la fe siempre está adelante”, señaló.

También rescató los lazos que se arman en la ruta: “Acá somos todos hermanos. Caminás, hablás con alguien que está al lado y así se hace más llevadera la peregrinación”.

Cansancio, ampollas y la misma convicción

Vanesa, de Paraná, no disimuló el desgaste. “Estamos cansados, pero vamos”, resumió mientras se aprestaba a seguir.

Desde Colonia Avellaneda, Alejandra transita su tercer año consecutivo. Las ampollas aparecieron, pero la motivación sigue firme. “Las ganas y la emoción de llegar hacen que no nos importe el cansancio”, expresó. Y explicó el motivo de su presencia: “Venimos a agradecer y pedir por la familia. Siempre agradecer”.

Edith coincidió en el sentido de la experiencia. “A la madrugada hizo frío, pero después seguimos con fuerza, mucha fe y mucha emoción. Vengo a agradecer y por mi familia, por mis hijos”, relató.

Doce ediciones y un silencio que también habla

Una mujer oriunda de María Grande, que cumple su duodécima peregrinación, describió el clima que se vive en el camino desde Hasenkamp. “La gente viene muy movilizada. Por momentos escuchás mucho silencio, por momentos la gente reza y se acompaña. El silencio también habla”, reflexionó.

Contó que empezó la caminata junto a su sobrina, pero después siguió sola. Aun así, nunca perdió el impulso. “Terminás y decís que el próximo año no venís porque te pasó esto o lo otro. Pero llega la fecha y de nuevo el corazón se motiva y seguís”, afirmó.

Sobre el cierre del recorrido, admitió que es el más duro: “Es el que más cuesta, pero sabés que ya es lo último y ponés todas las energías para llegar”.

Villaguay: curitas, agua y un pedido por los docentes

Un grupo de la parroquia Santa Rosa de Villaguay también se alistaba para completar el trayecto. Una de sus integrantes, que va por su decimocuarta peregrinación, subrayó la ayuda mutua entre los caminantes.

“Nos apoyamos entre todos. Al que necesita le prestamos una curita, protector solar, un gorrito, un poco de agua o una naranja. Nos damos aliento entre todos”, relató.

La mujer señaló que este año participaron numerosos docentes de Villaguay y que, entre los pedidos compartidos, apareció la necesidad de una recomposición salarial para el sector educativo. Las motivaciones, aclaró, también pasan por lo familiar y lo personal.

“Uno viene a pedir por la salud y el trabajo de los demás, y sobre todo a agradecer que tenemos un plato de comida, una casa donde llegar, una familia y un trabajo”, expresó. Y agregó: “Son cosas que parecen normales en el día a día, pero cuando uno no las tiene, las extraña. Solamente el que peregrina sabe la experiencia maravillosa que es”.

“Acompañar a la Mater hasta su casa”

Juan aseguró que todavía le quedaban fuerzas para el tramo final, aunque no ocultó el costo de caminar de noche. “Todavía tenemos un resto para llegar y acompañar a la Mater hasta su casa. La noche fue dura, pero acá estamos de pie, para pedir, agradecer y para que nos llene el corazón como lo hace siempre”, manifestó.

Consultado por su estado físico, fue optimista: “Las energías están de diez, todas arriba, aunque aparecen dolores o algunas quejas”.

El cierre en el Santuario de La Loma

La edición de este año se desarrolla bajo el lema “Peregrinos con María, hacia un mundo más humano”. En el Santuario de La Loma, en Paraná, se realizará la celebración religiosa que pondrá punto final a la peregrinación.

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