Caminan cientos de kilómetros, pero lo que una familia prepara en San Pedro los deja sin palabras
Cientos de peregrinos rumbo al Milagro se detienen en San Pedro y una familia del barrio 25 de Mayo les cocina cada año. Pero la ayuda no alcanza para todos: los caminantes piden agua y elementos para seguir. ¿Qué pasará cuando el número de fieles siga creciendo?
Cientos de peregrinos que avanzan hacia Salta para las celebraciones del Señor y la Virgen del Milagro encontraron en San Pedro de Jujuy un punto de descanso clave. En los barrios 25 de Mayo y Ejército del Norte se instalaron carpas, colectivos y vehículos de apoyo, mientras los vecinos se organizan para recibirlos con alimentos y asistencia.
La escena se repite cada septiembre, pero cada carpa esconde una historia distinta. Muchos de los caminantes que llegaron a San Pedro partieron desde Pichanal, en el departamento Orán, al norte de Salta, sobre uno de los corredores viales más importantes de la región. Su meta es la capital salteña, donde el 15 de septiembre se vivirá la jornada central de la fiesta.
Un operativo que ya es tradición
Los grupos ocupan los espacios de los barrios 25 de Mayo y Ejército del Norte, usados desde hace años como puntos de descanso antes de retomar la caminata hacia el sur. Allí se ven cientos de carpas, colectivos y autos que forman parte de la logística de las peregrinaciones. Los caminantes comen, se cambian, descansan y atienden las molestias típicas de tantos kilómetros: ampollas, contracturas, calambres.
San Pedro ya tiene antecedentes como lugar de recepción. En años anteriores, los operativos municipales utilizaron sectores de Ejército del Norte y el Camping Municipal Jaque para alojar a los peregrinos, brindarles hidratación y atender sus dolencias antes de que siguieran viaje.
El vecino que los espera cada año
En el barrio 25 de Mayo, la llegada de los peregrinos movilizó a los propios vecinos. Uno de ellos es conocido en la zona como “Piñón Fijo”. Junto a su familia se organizó para recibir a los caminantes que vienen desde Pichanal y colaborar con alimentos durante su estadía.
No hay una estructura compleja: vecinos que cocinan, juntan lo que tienen y se acercan a quienes necesitan comer antes de volver a la ruta. La ayuda se vuelve parte del recorrido. Para los peregrinos, San Pedro no es solo una parada geográfica, sino unas horas de descanso y acompañamiento antes de seguir una caminata que todavía tiene muchos kilómetros por delante.
Más de 400 peregrinos en la Ruta 34
La cantidad de caminantes que atraviesa Jujuy en estos días obliga a extremar la atención en las rutas. Un relevamiento de la Agencia Provincial de Seguridad Vial contabilizó este miércoles alrededor de 475 peregrinos circulando por las rutas jujeñas. Cerca de 60 iban por la Ruta Nacional 9 y más de 400 por la Ruta Nacional 34, el corredor que atraviesa el Ramal y San Pedro.
Entre los grupos que recorren ese camino también hay jóvenes de Caimancito, que salieron hacia Salta llevando pedidos escritos por vecinos y solicitaron colaboración con agua y elementos necesarios para continuar. La presencia de grupos numerosos sobre la banquina llevó a las autoridades a pedir a los conductores reducir la velocidad, respetar las distancias y extremar las precauciones, sobre todo en la Ruta 34.
Rumbo a las jornadas centrales
El movimiento irá creciendo a medida que se acerquen las fechas principales. Los peregrinos buscan llegar a Salta para participar de las celebraciones del 13, 14 y 15 de septiembre, que culminarán con la procesión y la renovación del Pacto de Fidelidad.
Algunos llegarán después de recorrer cientos de kilómetros. Otros se sumarán desde localidades más cercanas. También hay quienes hacen el trayecto en bicicleta: a fines de agosto, 68 biciperegrinos completaron el recorrido desde Cachi hasta la Catedral Basílica de Salta.