Caminar por el río Xibi-Xibi y sentir algo bajo los pies: lo que una investigadora descubrió y casi nadie ve

Una investigadora camina por el río Xibi-Xibi y siente algo bajo sus pies. Lo que encontró al ampliarlo con un microscopio la dejó fascinada, pero también encendió una advertencia sobre lo que se pierde cuando el cauce se aplana.

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Caminar por el río Xibi-Xibi y sentir algo bajo los pies: lo que una investigadora descubrió y casi nadie ve
Caminar por el río Xibi-Xibi y sentir algo bajo los pies: lo que una investigadora descubrió y casi nadie ve

Los ambientes acuáticos de Jujuy esconden una biodiversidad que solo se revela con microscopios y lupas, y una especialista advierte que las altas temperaturas y la contaminación pueden alterar ese equilibrio. El río Xibi-Xibi, los diques y otros cursos de agua de la provincia son objeto de un seguimiento científico que permite detectar deterioros incluso cuando el agua parece limpia a simple vista.

La investigadora Vargas Rodríguez explicó que los organismos que habitan estos ecosistemas funcionan como indicadores de su estado. "Nos pueden decir si la calidad del agua está buena, si la integridad ecológica del ambiente está muy conservada, o también nos pueden hablar de que hay una situación de deterioro, aunque aparentemente el agua se vea bien", detalló.

Muchos de esos organismos son diminutos y requieren instrumentos ópticos para observarlos. "Los podemos ver con instrumentos ópticos, con microscopios, con lupas", señaló la especialista, que también destacó el trabajo que realizan en escuelas para acercar este conocimiento a los estudiantes.

Lo que para algunas personas puede resultar desagradable, para los investigadores es una pieza clave del ecosistema. "En un principio es como que ¡ah, qué feos! Y nosotros en cambio en el laboratorio ¡ah, qué lindos! Es la visión de cada uno", comentó. Y remarcó su función ecológica: "Son muy importantes porque tienen una función ecológica en la cadena trófica dentro del agua".

El Xibi-Xibi: de la degradación a la recuperación

Uno de los casos analizados por el equipo es el río Xibi-Xibi. Vargas Rodríguez recordó que el curso de agua atravesó una situación de fuerte deterioro antes de 2015 y que comenzaron a estudiarlo en 2009. "Estuvo en una situación muy degradada antes del año 2015", afirmó.

El trabajo de investigación posteriormente formó parte de los estudios utilizados para fundamentar la necesidad de recuperar el sector urbano del río. "Nosotros trabajamos ahí desde el 2009, cuando realmente sufría un deterioro muy grande. Y lo empezamos a estudiar porque sabíamos que en algún momento esos datos iban a servir", explicó.

En determinados momentos encontraban organismos muy tolerantes a la presencia de residuos y materia orgánica. Después de las acciones de recuperación observaron modificaciones en la estructura de organismos presentes en el río. Además, en distintos monitoreos se registraron 10 especies de peces.

Pero los peces son solo una parte de la biodiversidad. "No solamente hay peces, hay invertebrados, hay microalgas que viven sobre las rocas", indicó la investigadora.

La “selva” microscópica sobre las piedras

Algunas de las estructuras que se encuentran sobre las piedras pueden sentirse al caminar por el río y están formadas por algas y organismos microscópicos. "Son como láminas que están conformadas tanto por algas y por organismos microscópicos", describió.

Al observarlas con mayor aumento, la diversidad que contienen puede resultar sorprendente. "Si tú lo ves, es como si fuera al microscopio, es como una selva, digamos. Es fascinante cuando se logra agrandar y ver la escala", agregó.

Qué función cumplen los peces

Los peces también tienen diferentes funciones dentro del ecosistema. Algunos se alimentan de las algas que crecen sobre las rocas, mientras que otros presentan adaptaciones que les permiten permanecer adheridos a ellas. "Algunos son herbívoros, comen las algas, las raspan, tienen la boca adaptada para eso, y otros tienen ventosas, se pegan debajo de las rocas, viven entre las plantas", detalló Vargas Rodríguez.

Entre las especies mencionadas aparece la conocida "vieja del agua", que posee placas en el cuerpo y una característica aleta dorsal. Según la investigadora, esta especie se alimenta principalmente de algas. Por eso, la disponibilidad de alimento y las condiciones del hábitat son fundamentales para mantener estas poblaciones.

Preparación para las lluvias: el impacto en el hábitat

Durante la entrevista, Vargas Rodríguez también se refirió a los trabajos que se realizan en el río para prepararlo ante la temporada de lluvias y los posibles torrentes. La investigadora señaló que determinadas tareas pueden generar pérdida de hábitat para los organismos que viven allí. "Eso lamentablemente ocasiona una destrucción del hábitat", advirtió.

Si bien reconoció la necesidad de prepararse para los períodos de lluvias, planteó que no necesariamente debería modificarse de manera homogénea todo el cauce. "Nosotros entendemos que nos estamos preparando para la temporada de lluvia, para los torrentes, pero quizá no es necesario aplanarlo todo", sostuvo. Y explicó por qué la diversidad física del ambiente es importante: "Le restamos el hábitat. Mientras más homogéneo sea, menos casas hay para que vivan ahí".

Contaminación y desagües clandestinos

La especialista también mencionó diferentes fuentes de contaminación que pueden llegar al río, entre ellas algunos restos provenientes de criaderos y desagües pluviales conectados al sistema. También hizo referencia a desagües clandestinos que, aunque fueron erradicados en varios sectores, todavía persisten en algunos puntos. "Desagües clandestinos, que la municipalidad ha erradicado varios, pero todavía quedan algunos", apuntó.

Según explicó, esto puede relacionarse con olores que se perciben en determinados sectores del río, aunque destacó que la situación mejoró respecto de años anteriores. "Pero eso ha mejorado bastante a lo que era, digamos", afirmó. Además, durante los períodos de menor caudal, los ríos se vuelven más vulnerables. "Al hacerse más pequeños, se hacen más vulnerables a los contaminantes", subrayó.

Los diques: un comportamiento diferente

La situación de los diques requiere una mirada diferente porque, a diferencia de los ríos, se comportan como grandes lagunas. Estos ambientes también poseen una comunidad propia de algas, invertebrados y peces. "Tiene sus algas propias, tiene sus invertebrados, sus peces. Es diferente", explicó Vargas Rodríguez.

Uno de los problemas que puede presentarse está relacionado con una elevada cantidad de materia orgánica y residuos acumulados en el fondo.

Altas temperaturas y floraciones algales

Las condiciones ambientales y el aumento de las temperaturas pueden favorecer determinados desequilibrios en los diques. La investigadora explicó que la acumulación de materia orgánica, sumada a las altas temperaturas, puede favorecer el crecimiento de algunas algas oportunistas. "Con los cambios de temperatura, las altas temperaturas, entonces hay algunas algas oportunistas que todas estas condiciones favorecen su crecimiento", indicó.

Este fenómeno se conoce como floración algal. "Aparecen lo que se llaman las floraciones algales. El agua se pone verde, como una sopa", describió.

Un punto especialmente importante es que algunas de estas floraciones pueden involucrar especies tóxicas. Por ese motivo, Vargas Rodríguez remarcó la importancia de respetar las restricciones establecidas cuando las autoridades advierten sobre este fenómeno. "Por eso no se enojen cuando el personal de diques prohíbe la entrada cuando hay ese tipo de floraciones", dijo. Y fue contundente respecto de las recomendaciones: "Hay que hacer, digamos, caso a estas advertencias".

No todas las floraciones implican necesariamente un riesgo. La investigadora explicó que también pueden producirse floraciones de otros organismos que no son nocivos y, en esos casos, pueden continuar determinadas actividades cerca del agua.

El trabajo científico permite detectar cambios que no siempre son visibles para quienes utilizan estos espacios para el esparcimiento. Por eso, conocer qué ocurre debajo de la superficie también resulta fundamental para comprender la importancia de conservar los ambientes acuáticos de la provincia.

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