Caminaron 90 kilómetros y al llegar a La Loma confesaron qué había adentro de sus mochilas
Arrancaron cinco, a mitad de camino quedaron tres. Las dos que siguieron llegaron a La Loma entre lágrimas y con una promesa de enero que recién ahí se terminó de cumplir.
Más de 25 horas de caminata, ampollas y piernas que no responden: así y todo, miles de fieles entraron al Santuario La Loma este sábado y cerraron la 44ª Peregrinación de los Pueblos Hasenkamp-Paraná. La columna partió el viernes por la tarde desde la ermita de Hasenkamp y recorrió 90 kilómetros hasta el santuario, donde la imagen de la Virgen esperaba a los caminantes.
El cansancio se notaba en cada rostro. También la emoción. Abrazos, llantos y agradecimientos se multiplicaron durante toda la tarde, cuando los primeros grupos empezaron a bajar hacia La Loma. Las cámaras de Elonce acompañaron el trayecto completo y registraron las historias de quienes llegaron con las últimas fuerzas.
“Muy emocionado, pero llegamos. No damos más, pero llegamos”, resumió uno de los peregrinos apenas cruzó el arco de entrada.
“Llegamos, cumplimos”: la promesa que sostuvo el camino
Entre los testimonios hubo dos mujeres que participaban por primera vez y no pudieron contener las lágrimas al acercarse al santuario. Una de ellas contó que había decidido hacer la caminata para cumplir un compromiso personal.
“La verdad que no se terminaba más, pero llegamos, cumplimos”, dijo. Y cuando le preguntaron por qué lo hacía, reveló: “Una promesa que hice en enero y la estoy cumpliendo”.
El grupo había arrancado con cinco personas, aunque tres se quedaron en Sauce Montrull. Las dos que siguieron completaron los 90 kilómetros pese al agotamiento.
Otra mujer, que llegó desde Paraná con su cuñada, puso el acento en la fe para atravesar los tramos más duros: “Muy emocionada por muchas cosas. La familia, la salud más que nada. Esta parte del tramo se hizo muy difícil, pero con mucha fe, porque no hay otra forma de seguir. Tener el santuario tan cerca son emociones importantes”.
El reencuentro de dos hermanas en la llegada
Uno de los momentos más emotivos se dio cuando dos hermanas se encontraron frente al santuario. Una venía de Hernandarias y la otra vive en Paraná. Cada una había hecho la peregrinación con su propia parroquia.
“Me encontré con mis hermanas. Somos de Hernandarias. Ella vive en Paraná y la hicimos con nuestras parroquias. Nos encontramos en el camino, pero ahora nos encontramos en el final”, relató una de ellas, visiblemente conmovida.
La mujer también contó que su sobrina participaba por primera vez. Ese abrazo se sumó a muchos otros que se repitieron durante la tarde, cuando los caminantes fueron entrando al predio.
Otra peregrina, que caminó junto a su madre, celebró haber completado una edición más: “Maravilloso. Un regalo de la Mater como cada año”. Y explicó qué la mueve a volver: “Yo peregrino por amor, por amor a ella. Soy aliada a ella, pero también siempre he traído conmigo intenciones, personas y mis anhelos del corazón, que siempre le entrego en sus manos”.
Madre e hijo, juntos en la previa del Día de la Madre
La cercanía del Día de la Madre dejó una de las historias más sentidas. Una mujer de Paraná completó por primera vez los 90 kilómetros acompañada por su hijo. Juntos atravesaron las dificultades y las alegrías del recorrido.
“Muy orgullosa y agradecida porque me acompañó todo el camino”, expresó la madre ante las cámaras de Elonce. Los dos coincidieron en que el tramo nocturno fue el más exigente, pero llegaron juntos.
Cuando le preguntaron al joven qué significaba acompañar a su madre durante tantas horas, respondió: “¿Qué voy a sentir de mi vieja? Voy a hacer lo que tenga que hacer para estar con ella”.
De Piedras Blancas a Concordia: las historias de la columna
La caminata reunió a fieles de Piedras Blancas, Concordia, Villaguay, María Grande, Crespo, Urdinarrain, Hernandarias y otras localidades entrerrianas. Una mujer de Piedras Blancas, de 66 años, completó su undécima peregrinación junto a un grupo de 30 personas.
“La salud primero de todo y la fe, que siempre sigamos adelante, unidos, y que seamos mucho mejor en esta vida para todos”, expresó.
También llegó Anto, una joven de María Grande que dedicó la caminata a sus afectos: “La familia y el amor de mi vida, mi Pablito, que me está esperando en casa, y mi mamá que está en el cielo. Le dedico esto a ella”, contó emocionada.
Desde Villaguay, un participante que iba por cuarta vez contó que camina para pedir y para agradecer. Según se informó durante la transmisión, desde esa ciudad llegaron cinco colectivos con fieles, más que en ediciones anteriores.
“No siento los pies, necesito piernas nuevas”
Fabricio fue uno de los que se estrenaba. Había hecho una promesa atada a su traslado laboral dentro de la Fuerza Aérea: caminaría si lograba volver a la zona por trabajo. Postergó el compromiso un tiempo, pero esta vez lo cumplió.
“No siento los pies ni las piernas. Necesito piernas nuevas. Pero bien”, dijo al acercarse al Santuario La Loma.
Otro grupo llegó desde Concordia y compartió la emoción de haber superado el desgaste físico. “Lo vivido es incontable, no damos más y volvemos el año que viene, si Dios quiere”, expresó uno de sus integrantes. Y otro agregó: “Vinimos a entregar nuestra familia, la conversión de nuestra familia y todo el dolor que traemos en nuestro corazón”.
Pedidos por salud, trabajo y paz
Las intenciones de los peregrinos también reflejaron las dificultades personales y del país. Juanito, que participó por primera vez, caminó para agradecer por su familia y pedir por el futuro de todos.
“Muy feliz. Es la primera vez que la hago, pidiendo por que este país mejore, por lo bien que me va personalmente y por las cosas lindas que me están pasando, por la hermosa familia que tengo, por Bárbara Brunetti, que es una colega muy querida”, expresó.
Otro hombre, que llegó visiblemente agotado, contó que hizo la caminata por su familia y por la paz. Entre sus deseos mencionó que mejore la situación nacional y que terminen las guerras en el mundo. Una mujer de Crespo, que caminó con sus amigas, resumió: “Agradecer primero de todo y pedir salud, trabajo, lo de siempre”.
El operativo que sostuvo las 25 horas
Detrás de la columna hubo un trabajo de meses. La organización de la Peregrinación de los Pueblos empezó en mayo, con reuniones para coordinar el recorrido, los puntos de descanso y los equipos de apoyo.
Durante la caminata, los servidores acompañaron a los fieles con asistencia, descanso y palabras de aliento cuando las fuerzas flaqueaban. El operativo sumó a bomberos, Gendarmería, Policía y personal de tránsito.
Pasadas las 18.30 de este sábado, los últimos grupos seguían entrando al santuario. Algunos caminaban con dificultad, otros lloraban de alegría y muchos buscaban a sus familiares entre la multitud.
“Estoy muerto. Gracias a Dios y a la Virgen llegamos”, dijo uno de los peregrinos al alcanzar el destino. Otra mujer lo sintetizó en una frase: “Costó mucho, pero valió la pena”.
Para quienes completaron los 90 kilómetros, la llegada a La Loma no fue solo el final de una caminata: fue el cumplimiento de promesas, el reencuentro con los suyos y una nueva oportunidad de dejar sus esperanzas en manos de la Virgen.
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