Caminaron dos días desde Hasenkamp a Paraná y muchos llevaban algo estampado en la remera
Un fotógrafo caminó dos días junto a los peregrinos que salieron de Hasenkamp rumbo a Paraná. Entre miles de rostros y gestos de cansancio, hubo algo que lo detuvo: varias remeras estampadas con caras de familiares. Para quiénes eran esos pedidos...
Durante dos jornadas completas, el fotorreportero Mauricio Garín siguió paso a paso la Peregrinación de los Pueblos, una de las manifestaciones de fe más convocantes de Entre Ríos. La marcha arrancó el viernes 16 a las 17 en punto desde uno de los accesos a Hasenkamp y terminó el sábado 17 cerca de las 18 en el Santuario de La Loma, en el barrio Paracao, en Paraná.
Garín no se limitó a disparar la cámara desde un costado. Charló con los fieles que avanzaban, los esperó, se mezcló con la columna. El viernes estuvo en la largada y después lo sorprendió la noche, moviéndose para esquivar la masa de caminantes y volver a Paraná a editar lo que había capturado.
El sábado repitió la rutina: otra vez a la ruta, seguir la marcha, tomar distancia para tener perspectiva. Retratar rostros y multitud, buscar los gestos, el detalle mínimo, la emoción y también el cansancio que se acumula en los cuerpos después de kilómetros.
Las remeras que llamaron la atención del fotógrafo
En medio del recorrido, hubo algo que lo detuvo. Varios peregrinos caminaban con remeras estampadas con los rostros de sus familiares. Eran imágenes de seres queridos por los que elevaban sus pedidos a la «Mater».
Ese gesto, sencillo y a la vez enorme, condensó el sentido de la peregrinación: una demostración de fe de gente que siente que esa fe la pone a salvo.
Fotos: Mauricio Garín