Caminó 23 años al Milagro con un andador: lo que dijo entre lágrimas dejó mudo a todos
¿Qué dijo entre lágrimas la mujer que camina al Milagro desde hace 23 años? Su historia, marcada por una pérdida irreparable, conmovió a todos.
La emoción se palpaba en cada esquina del centro salteño. Mientras las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro avanzaban hacia el Monumento 20 de Febrero, miles de fieles las acompañaban entre cantos, pañuelos en alto y oraciones. Detrás de cada rostro conmovido había una historia, un pedido y un motivo para estar ahí.
Cuatro mujeres que siguieron la procesión desde distintos puntos del recorrido pusieron en palabras lo que muchos llevaban en el corazón. Hablaron de sus familias, de los peregrinos, de la salud, del trabajo, de un país que atraviesa momentos difíciles y de la esperanza de que las nuevas generaciones mantengan viva la fe.
Una de ellas elevó una plegaria por los que más sufren. “Ruego por todos los peregrinos, por toda Salta, por los que tienen hambre, por los que lloran”, expresó con la mirada puesta en las imágenes. Su propia historia, contó, estuvo marcada por momentos duros, pero no logró quebrar su fe. “Tengo mucha fe, a pesar de todo lo malo que me pasó, mi fe sigue intacta”, afirmó. Después enumeró sus pedidos más íntimos: “Pido por la paz, el trabajo, que Dios bendija a mis hijos, nietos, que los lleve siempre por el buen camino”.
La fe que llega desde Tucumán
A pocos metros, otra mujer llegó desde Tucumán para vivir una vez más la Fiesta del Milagro. Para ella, regresar a Salta es una forma de agradecer y, al mismo tiempo, de pedir por los suyos. “Es una emoción muy grande, vengo a pedir por todo, por la familia, por la paz del mundo, por la familia que tengo en Salta, es un amor grande al Señor y la Virgen del Milagro”, contó.
Dijo que cada año intenta volver y que nota cómo crece la convocatoria. “Cuando puedo vengo, cada año más gente”, señaló. Esta vez llegó acompañada por su hermana y sus sobrinos, mientras que el resto de su familia quedó en Tucumán. “Dejo a mi familia allá, vengo a pedir por ellos también”, explicó.
“El Milagro es todo”
Uno de los testimonios más conmovedores fue el de una mujer que caminaba con un andador. Con lágrimas en los ojos, habló de una historia atravesada por el dolor y, al mismo tiempo, por una fe que lleva 23 años renovando en cada Milagro. “El Milagro es todo”, dijo.
Hace 23 años comenzó a caminar desde Coronel Moldes porque uno de sus hijos tenía problemas de salud. “Caminé sola”, recordó. Ayer, contó, llegó junto a una multitud de peregrinos. “Llegamos 1.300 personas a la Catedral”, relató.
Su historia también está marcada por una pérdida irreparable: la muerte de su hijo. Sin embargo, encontró en el camino de la fe una manera de continuar. “A pesar de que perdí mi hijo, Dios me dio ayer 1.200, igual lo sigo, igual estoy, igual vengo a agradecer y a pedir”, expresó.
“No se llega a fin de mes”
Su oración también tuvo una dimensión nacional. “Por nuestra Nación, estamos pasando momentos muy difíciles. Ojalá por la intercesión del Señor y la Virgen podamos recomponer nuestro país y soportar, sobre todo, porque no se llega a fin de mes”, sostuvo.
Pidió por “la familia, la salud, los salteños, los argentinos y todo el mundo”. Y antes de terminar dejó un mensaje que se repitió, de distintas maneras, entre varios de los fieles: la necesidad de mirar a los jóvenes. “Me alegró ver este año a muchísimos jóvenes, los tenemos que acompañar”, destacó.
“Mis padres me enseñaron desde niñita”
La misma preocupación apareció en el testimonio de otra mujer, que observaba la procesión desde calle Belgrano. Con la voz quebrada por la emoción, recordó que su vínculo con el Señor y la Virgen del Milagro comenzó en su infancia. “Para mí significa mucho porque mis padres me enseñaron, desde niñita, lo que es la fe, la esperanza y el amor al Señor y Virgen del Milagro, todo eso lo llevo en mi corazón”, contó.
También habló desde su pertenencia a la Legión y de la importancia que tiene para ella la oración y la devoción. “Rogando también por el mundo, el pueblo argentino, por los jóvenes y los niños”, señaló.
Conmovida, habló de la dificultad del camino de la fe, pero también de la recompensa que encuentra quien decide transitarlo. “Llevar el amor, la palabra de Dios, el camino del Señor es muy duro, pero es maravilloso cuando uno lo sabe llevar”, expresó. Y en ese recorrido espiritual incluyó también a la Virgen. “También el amor a María, ella nos lleva a los brazos de su hijo Jesús”, sostuvo.
Finalmente, resumió su sentimiento en una palabra que atravesó las cuatro historias: agradecimiento. “Agradecida a Dios por todo lo que me da, porque ese es el camino del Señor”, dijo.
Mientras el Señor y la Virgen continuaban su marcha hacia el Monumento 20 de Febrero, las historias se multiplicaban entre la multitud. Dolor, agradecimiento, pedidos por el trabajo y la paz, preocupación por la situación económica y una mirada especial sobre los jóvenes quedaron unidos en una misma oración.