Caminó 90 kilómetros por una promesa y en la última hora confesó lo que le pasa en los pies

Juanchi camina desde Cerrito con una rodilla que ya no le responde y los pies al límite. A pocos kilómetros de La Loma, contó por qué igual sigue adelante y qué lo sostiene en el tramo más duro.

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Caminó 90 kilómetros por una promesa y en la última hora confesó lo que le pasa en los pies
Caminó 90 kilómetros por una promesa y en la última hora confesó lo que le pasa en los pies

La 44ª Peregrinación de los Pueblos Hasenkamp-Paraná entró en su tramo final este sábado y una multitud de fieles avanzó por calle Almafuerte, en Paraná, rumbo al Santuario La Loma. Después de casi 24 horas de marcha, los peregrinos atravesaron las últimas dos horas del recorrido entre el cansancio físico, la emoción y el acompañamiento de familiares, vecinos y servidores.

La extensa columna de caminantes pasó por las inmediaciones del hipermercado ubicado sobre Almafuerte, donde los servidores organizaron el desplazamiento de los participantes. Algunos aprovecharon para recuperar energías, mientras otros prefirieron seguir sin detenerse, ante la dificultad que representaba volver a caminar después de descansar.

Los rostros mostraban el esfuerzo acumulado durante el trayecto desde Hasenkamp. Los dolores en los pies, las rodillas y las piernas se repetían entre los testimonios, pero también aparecían sonrisas y palabras de agradecimiento. La familia, la salud, el trabajo y las promesas a la Virgen fueron los motivos más mencionados por quienes se acercaban al destino.

El cansancio y la emoción en los últimos kilómetros

Uno de los peregrinos, Nicolás, participó por tercera vez y reconoció las dificultades físicas de la travesía. “Los pies están cargadísimos, pero bien. La peregrinación fue muy linda, dura, pero con la ayuda de los servidores, que siempre estuvieron acompañando, se hizo muy amena”, expresó a Elonce.

Además, destacó que la música permitió compartir el esfuerzo con otros participantes. “Estuvimos cantando con los chicos de Emaús Santa Ana, en el camión, compartiendo la música y el caminar”, contó. Al explicar sus motivaciones, resumió: “Mi familia, el trabajo, la salud y tratar de mantener todo en orden como viene”.

Entre quienes avanzaban con mayores dificultades estaba Juanchi, integrante de la comunidad de Emaús de San Francisco de Borja. “Vengo con lo último. No me dan más los pies y me duele mucho la rodilla desde Cerrito”, reconoció. Sin embargo, destacó que las condiciones climáticas habían favorecido la caminata y que el acompañamiento de los servidores resultó fundamental.

Una experiencia para compartir y valorar al otro

Juanchi explicó que participaba por tercera vez y que la peregrinación representaba una oportunidad para encontrarse con otras personas. “Lo vivo con mucha emoción. Llevo intenciones de mi familia, de mi novia y también pienso en mi comunidad”, manifestó.

El joven también reflexionó sobre el significado de la experiencia y alentó a quienes todavía no se habían animado a realizarla. “Que prueben, porque van a aprender a valorar al otro, que con amor todo pasa y que tal vez Dios es una respuesta para la vida”, expresó.

La emoción también estuvo presente en el testimonio de Dianela, quien caminaba acompañada por una imagen de la Virgen. “Fue difícil, pero vamos en comunidad, guiados por ella”, señaló. Al explicar qué llevaba en su corazón, sostuvo: “Más que pedir, agradezco. Nos regaló la vida, que es el regalo más grande, la familia y las amistades. También pido por ellos”.

Familias que caminaron para agradecer y pedir salud

María, vecina de la zona de Base Aérea, llevó consigo imágenes familiares que representaban sus principales motivaciones. “Camino por mis hijos y mis nietos, para que les vaya bien en la vida, para que estén acompañados por Dios y la Virgen, y para que tengan salud”, relató.

Desde Hernandarias también llegaron numerosos participantes. Una peregrina contó que habían viajado en varios vehículos para sumarse a la caminata. “Venimos con mucha fe y alegría, por la familia, por la salud, por los hijos y para agradecer”, manifestó mientras continuaba su recorrido.

Testimonios de peregrinos antes de la llegada a Paraná

Por su parte, Rocío explicó que sus razones estaban vinculadas con las personas y las oportunidades que formaban parte de su vida cotidiana. “Tengo a mi hija, a mi marido, a mi papá vivo, tengo trabajo, tengo todo. Hay que agradecer nada más”, expresó. También destacó que, pese al frío y el cansancio, había podido completar buena parte del recorrido sin mayores dificultades.

Entre los caminantes se encontraba Eduardo, oriundo de Federal, quien participó por primera vez acompañado por su esposa, que ya llevaba cuatro años realizando la peregrinación. “Estamos por cumplir un sueño. Es la primera vez que lo hago y hasta ahora vengo bien”, contó.

Al explicar por qué decidió sumarse, destacó el lugar que ocupaba la fe en su familia. “Siempre fuimos bendecidos por Dios. Pedimos por nuestros hijos, por nuestra familia y por el que lo necesita”, sostuvo. También remarcó la importancia de la salud: “Con tener salud, lo demás viene todo”.

Verónica, nacida en Misiones y residente en Diamante, regresó por segundo año consecutivo. “El año pasado lo sufrí más, pero me encantó. Este año me preparé para venir”, recordó. Sobre sus motivaciones, expresó: “Siempre hay que agradecer el trabajo, la salud, la vida, despertarse cada día y que los hijos estén bien. Eso es lo primordial para ser feliz”.

El acompañamiento de familiares y vecinos

A medida que la columna avanzaba por Paraná, familiares y vecinos se acercaron para alentar a los participantes. Algunos aguardaron en distintos puntos del recorrido para encontrarse con sus seres queridos, mientras otros caminaron junto a ellos durante algunos metros.

Una de las escenas registradas por Elonce mostró a una madre que recibió el acompañamiento de sus hijos. Aunque ellos no habían podido realizar la peregrinación por cuestiones laborales, se acercaron para compartir con ella los últimos kilómetros.

Diego Benítez, de Cerrito, también destacó el significado familiar de su participación. “Le dedico todo esto a mi familia y a los que me conocen. Pedí y agradecí a la Virgen, que siempre está con nosotros, principalmente por la salud, que es lo más importante”, expresó.

La fe sostuvo los últimos pasos hacia La Loma

Otro peregrino, que llevaba ocho años participando, reconoció que había caminado durante casi 24 horas. “Se juntan muchas cosas, mucha familia, gente de todos lados. Nos acompañó el tiempo y ahora queda muy poquito”, manifestó, mientras reunía fuerzas para continuar.

Roxana, vecina de Paraná, también compartió sus sentimientos. “Vengo por mis hijos, por mi familia. Le debo mucho a la Virgen y camino por agradecimiento, no solamente para pedir”, aseguró. Sus palabras reflejaron una de las expresiones más repetidas durante la jornada: agradecer por lo recibido.

En las últimas horas de la 44ª Peregrinación de los Pueblos, los caminantes continuaron avanzando hacia el Santuario La Loma, donde culminaría el recorrido iniciado el viernes en Hasenkamp. Entre el agotamiento físico, las historias familiares y las muestras de solidaridad, los fieles mantuvieron el propósito de completar los casi 90 kilómetros de esta manifestación de fe.

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