Caminó 90 km con una prótesis en la columna y su hijo lo acompañó por primera vez

¿Qué llevó a un hombre con una prótesis en la columna a recorrer 90 kilómetros a pie, y a otro a pedalear ese mismo trayecto antes de empezar la caminata? Las dos historias que se cruzaron en la Peregrinación de los Pueblos.

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Caminó 90 km con una prótesis en la columna y su hijo lo acompañó por primera vez
Caminó 90 km con una prótesis en la columna y su hijo lo acompañó por primera vez

La 44ª Peregrinación de los Pueblos volvió a reunir a miles de fieles entre Hasenkamp y Paraná, y entre la multitud aparecieron dos historias que mezclan fe, sacrificio y familia. Un hombre que camina con una prótesis en la columna y otro que sumó 90 kilómetros en bicicleta antes de arrancar la caminata compartieron sus motivos con Elonce.

La tradicional manifestación religiosa partió este viernes desde la ermita de la Virgen de Schoenstatt, en Hasenkamp, y tiene previsto cerrar el sábado por la tarde en el Santuario de La Loma, en Paraná. Oraciones, cánticos y muestras de devoción mariana acompañaron el avance de los peregrinos a lo largo del recorrido.

La promesa que sostiene cada paso

Sergio tiene 43 años, llegó desde Seguí y participa de la peregrinación desde 2019. En esta edición tuvo algo distinto: caminó junto a Joaquín, su hijo de 17 años, que se sumó por primera vez a la experiencia.

Consultado sobre por qué vuelve cada año, el hombre fue directo: “Por fe, por agradecimiento, por promesas que me ha cumplido y porque puedo, gracias a Dios”.

Detrás de esa frase hay una historia personal fuerte. Años atrás sufrió un accidente que le fracturó la columna y lo obligó a pasar por el quirófano. Hoy lleva una prótesis y, aun así, sigue completando el recorrido de casi 90 kilómetros hasta el santuario.

“Hice promesa por la salud de mis hijos, he hecho promesa por la salud de mi esposa, por mi salud, porque hace mucho tuve un accidente que me quebró la columna, tengo una prótesis en la columna y todavía sigo caminando, gracias a Dios y la Virgen”, contó Sergio.

Cuando le preguntaron cómo hace frente al esfuerzo físico, respondió con una definición que resume su manera de vivir la fe: “Camino 90 kilómetros. Pero no duele nada. La fe no te hace doler nada”.

De Paraná a Hasenkamp en bicicleta, y después a pie

La otra historia la protagonizaron Justo, de 64 años, y su hijo Luis, de 34. Ambos decidieron agregar un tramo extra: salieron desde Paraná en bicicleta, pedalearon unos 90 kilómetros hasta Hasenkamp y, al llegar a la ermita, se sumaron a la caminata de regreso hacia la capital entrerriana junto al resto de los peregrinos, con las bicis a cuestas.

“Nos vinimos en bicicleta desde Paraná hasta Hasenkamp, 90 kilómetros hicimos. Y de ahí comenzamos la peregrinación con las bicis a tiro. Somos mi hijo Luis y yo, estamos juntos en esta peregrinación”, relató Justo.

El hombre ya había participado en varias ediciones anteriores, pero esta vez fue la primera de Luis. Y llevaron consigo intenciones muy concretas.

“Es la primera vez que viene mi hijo, yo la hice varias veces. Venimos para pedir por unas situaciones que estamos atravesando, para pedir por la salud de Barbarita Brunetti y para pedir por la salud de mucha gente que últimamente anda mal”, expresó ante Elonce.

La mención hace referencia a Bárbara Brunetti, periodista de Elonce, a quien Justo incluyó de manera especial en sus oraciones durante el camino hacia el Santuario de La Loma.

El sacrificio de pedalear antes de caminar

Sobre la decisión de hacer también el trayecto de ida sobre dos ruedas, Justo explicó que hubo dos motivos: “Nos gusta la bici, primero, y además queríamos poner nuestro sacrificio en venir en bici para esta propuesta de la peregrinación a la Virgen”.

Pese al desgaste acumulado, padre e hijo aseguraron que estaban en condiciones de seguir. “Venimos re bien. Queremos tomar unos mates, comer algo y descansar un rato, pero venimos, gracias a Dios, re bien”, manifestó.

El único inconveniente era qué hacer con las bicicletas para no cargarlas durante todo el recorrido. Justo contó que estaba buscando una solución: “Estaba hablando con una chica servidora y un muchacho y capaz que me consiguen un camión. Si puedo meter las dos en un camión, seguimos caminando, pero si no, las llevaremos a tiro”.

Las historias de Sergio y Joaquín, y de Justo y Luis, muestran que cada peregrino llega al camino con un motivo distinto. Agradecimientos, promesas cumplidas y pedidos por la salud de otros se mezclan en una experiencia que combina esfuerzo físico, fe y el acompañamiento de la familia.

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