Caminó con bastón y sombrero hasta la procesión: lo que dijo esta abuela salteña
Con un bastón, un sombrero y el paso lento de los años, una abuela salteña se metió entre miles de fieles para no perderse la procesión del Milagro. Cuando le preguntaron qué significa para ella, su respuesta dejó a todos en silencio.
Entre la marea de fieles que este martes colmó las calles de Salta para la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, hubo una figura que se llevó todas las miradas. Con un sombrero para cubrirse del sol, un bastón como único apoyo y el paso lento que le marcaron los años, Pepa avanzó entre la multitud con una convicción que no necesitó de piernas firmes.
Apenas podía caminar. Pero faltar a una de las jornadas más importantes de la devoción salteña no era una opción. Cuando el cronista de El Tribuno se le acercó para preguntarle qué significaba el Milagro para ella, la respuesta salió sin dudar: “Todo, todo para mí”.
Pepa explicó que la celebración ocupa un lugar central en su vida y que en el Señor y la Virgen del Milagro encuentra protección y esperanza. “El Milagro es para todos y para mí es muy bueno. Me salva de todo, le pido todo”, contó con la voz quebrada por la emoción.
“Rezamos por todos los demás”
La mujer también se refirió al rol de los adultos mayores en la oración. Para ella, sus rezos no son un asunto privado: están dirigidos a quienes más los necesitan. “Y nosotros los viejos, más que todo, rezamos por todos los demás y nos escucha, nos escucha a nosotros”, afirmó.
Antes de retomar su camino entre los peregrinos, reveló su nombre con una sonrisa simple: “Pepa me dicen”. Su historia se sumó así a los miles de testimonios de fe que cada año acompañan al Milagro, donde los fieles llegan con promesas, agradecimientos y pedidos.