Canelo volvió a ser campeón en medio de la guerra: la frase de su mujer que lo obligó a ganar
Casi 100 millones de dólares en juego, un invicto que se terminó y una frase de su mujer que lo obligó a volver con el cinturón. Lo que pasó en Riad antes del fallo.
Saúl “Canelo” Álvarez volvió a lo más alto. El mexicano se impuso por decisión unánime al camerunés Christian Mbilli y recuperó el título mundial supermediano del CMB, en una pelea disputada en el Kingdom Arena de Riad, Arabia Saudita, bajo la sombra de las amenazas misilísticas de los hutíes de Yemen e Irán.
La victoria, además, sirvió como vidriera para la eficacia del sistema defensivo civil y militar que montaron los árabes ante los ojos del mundo. Riad venía golpeada: el 13 de septiembre pasado, un bombardeo a su aeropuerto dejó 14 muertos y 300 heridos.
Un dominio de principio a fin
El tapatío, de 36 años, mostró una alta escuela de boxeo clásico. El esquive, la vista y la eficacia de sus golpes a medida marcaron un dominio absoluto sobre Mbilli, que resignó el cetro y su invicto en su 34° actuación.
El camerunés fue entusiasta, pero careció de talento, fibra y variantes para aspirar a consagrarse en este nivel. La pelea fue de alta técnica y no mucha excitación, con una concurrencia limitada en el lujoso estadio saudí.
Las tarjetas de la decisión unánime: 115–112 (una pésima tarjeta), 116-111 y 117–110 (puntuación del argentino Jorge Gorini). La óptica de este medio fue 118–109 para Álvarez, que recuperó un par de virtudes que condicionaron su presente en los últimos combates: los reflejos y la vivacidad, en la precisión del movimiento de su cuerpo –con excesiva masa muscular–, sobre todo en contraataque.
Los números de una carrera enorme
Con esta victoria, “Canelo” elevó sus estadísticas a 64 victorias (39 KOs), 3 derrotas y dos empates. También avaló la sobrevivencia del único evento que mantuvo del gobierno del rey Saúd, cuyo representante público, Turki Alalshik, garantizó una bolsa cercana a 100 millones de dólares para el púgil tapatío.
La frase de su mujer que lo marcó
Después de la pelea, el mexicano contó un detalle íntimo: por primera vez su familia no lo acompañó. “Por razones de seguridad limitamos el viaje a Riad. Mi mujer me dijo que si no volvía con el cinturón de campeón… me olvidara de ella, de la casa y la familia. Así que cumplí”, reveló.
“Estoy tan feliz siendo otra vez campeón como lo estuve cuando me consagré por primera vez hace 16 años. Me siento feliz. Le debo todo a quien me hizo boxeador: ‘Chepo’ Reynoso. Ahora, su hijo Eddy, es clave para mí en el rincón. Les agradezco a todos. Mbilli fue duro, pero cometió el error de tirarme a la cabeza todo el tiempo, pero hoy anduve bien con los esquives. El boxeo es trabajo y ahora solo quiero descansar. ¿La próxima pelea? Se verá más adelante”, agregó.
Pelear en medio de la guerra
“Canelo” sumó a sus aventuras pugilísticas un acto peculiar: combatir en una situación bélica donde las bombas y los drones tuvieron a todo el mundo en jaque, aguardando la mutación de los presagios de ataque cada treinta minutos. ¿Lo hizo por convicción? ¿Por dinero? ¿Por política? ¿Por necesidad de recuperar la corona ya mismo? Sólo él lo sabe.
Una vieja frase del espectáculo señala que “el éxito y el fracaso no tienen explicación”. Quizás esa sentencia defina el suceso de “Canelo” en casi dos décadas de boxeo de alta gama. Su veteranía es visible pero su clase es añeja. Y su ángel, adorado por muchos y resistido por tantos, mantiene vigencia. Ya fuera de las listas del mejor del momento sigue siendo la máxima atracción de este deporte. Y necesitaba una victoria como esta para renovar votos de credibilidad, algo que venía perdiendo en los últimos años.
Otros tiempos, otros motivos
Muy distinta fue la situación de dos héroes del boxeo como el alemán Max Schmelling y el estadounidense Joe Louis, obligados a dar presencia durante la Segunda Guerra Mundial. Schmelling, castigado por Adolf Hitler, fue enviado como paracaidista a Grecia en 1941, y Louis, presionado por el gobierno de Estados Unidos, asistió a distintos campamentos militares. Incluso compartió con americanos y soldados europeos a días del desembarco en Normandía, en 1944. Otros objetivos, fuera del dinero y cercanos al patriotismo.
Últimamente, en la guerra contra Rusia, las más grandes figuras del boxeo ucraniano, Olexsandr Usyk y Vasyl Lomachenko, prestaron su apoyo presencial a las tropas enviadas por Volodimir Zelenski. Por amor a la bandera y sin pensar en el bolsillo.
Con información de La Nación.
"The king returns" 👑
— DAZN Boxing (@DAZNBoxing) October 31, 2026
A dominant display from Canelo Alvarez in his comeback fight 👏
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Lomachenko joins the Ukrainian army to defend his country! 💙💛
— Pederzoli-Ventura (@cventura5) February 28, 2022
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