Cañones de agua, gases y 400 detenidos: la ola de protestas que paralizó a Europa
¿Qué encontraron las fuerzas de seguridad cuando las marchas se volvieron disturbios? Cañones de agua, gases y una cifra de detenidos que no dejó de subir.
Una jornada de manifestaciones masivas recorrió las principales ciudades del continente con reclamos salariales, menos gasto militar y acceso a la vivienda. Los incidentes con las fuerzas de seguridad dejaron heridos y cientos de arrestados.
Las protestas se multiplicaron este sábado en capitales y grandes urbes europeas, con epicentro en Francia, donde los "chalecos amarillos" y estudiantes volvieron a copar las calles. En la mayoría de los países ya se anunciaron nuevas medidas de fuerza para noviembre.
Italia: el desafío a Meloni
Milán, Turín, Bolonia y Roma fueron escenario de marchas con reclamos diversos que confluyeron en un punto: la oposición a la primera ministra Giorgia Meloni. Los manifestantes exigieron políticas para revertir los bajos salarios, frenar el costo de vida —especialmente servicios e impuestos— y reducir la inversión militar.
La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y otras organizaciones anunciaron una huelga general para el 20 de noviembre.
Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad se repitieron en todas las marchas, con cañones de agua, gases lacrimógenos, heridos y decenas de detenidos. Meloni se pronunció en redes sociales: "Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es". Y agregó: "Tengo un gran respeto por las miles de personas que hoy se han manifestado pacíficamente, participando incluso en la movilización convocada por la CGIL, que contó también con la presencia de los líderes de la izquierda. Sean cuales sean las ideas por las que se manifiesta, la participación es la base de cualquier democracia sana. [...] Lo que no podemos es ignorar lo ocurrido en otras plazas italianas".
Portugal: salarios y vivienda
Convocadas por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), las marchas masivas se concentraron en Lisboa, Oporto y Coimbra. El reclamo central fue una suba salarial del 15%, con un incremento mínimo de 150 euros y un salario básico de 1.100 euros. También exigieron mejoras en las pensiones, refuerzo de la sanidad pública y medidas para contener el aumento de la vivienda y los alimentos.
La protesta fue una confrontación directa con el gobierno de Luís Montenegro. El sindicalismo volverá a la carga el 24 de noviembre en el Parlamento portugués, el mismo día en que el oficialismo buscará aprobar su proyecto presupuestario.
España y Bélgica: elecciones y jóvenes
En España, el gobierno debió adelantar las elecciones al 29 de noviembre debido a las protestas permanentes, pero no logró desactivar una nueva movilización que reclamó medidas de urgencia para el acceso a la vivienda.
En Bruselas, miles de jóvenes marcharon hacia la sede de la Unión Europea para exigir mayor presupuesto educativo y políticas de inclusión laboral. El enfrentamiento con la policía se extendió por horas y provocó bloqueos en los accesos a la capital belga.
Francia: 400 detenidos y disturbios
Las calles francesas vivieron una jornada de disturbios masivos. A los reclamos estudiantiles se sumaron los "chalecos amarillos" y sindicatos, en rechazo al alza de precios y el deterioro del modelo social. Los enfrentamientos con la policía se saldaron con al menos 400 detenidos, según la última actualización del Ministerio del Interior, que había informado primero 272 arrestos.
Las protestas comenzaron hace semanas por quejas estudiantiles ante la falta de presupuestos en los liceos, que incluye escasez de profesores y el mal estado de las instalaciones. Esos reclamos derivaron en una demanda nacional contra la desigualdad, el bajo gasto público y las condiciones del sistema educativo. Los incidentes se registraron en París, Marsella, Rennes, Toulouse y Angers.
