Cantó sin saber afinar a los 70 y terminó en un escenario internacional: cómo entrar al coro que la cambió
Carina Chinigioli empezó dirigiendo adultos mayores a los 20 años y hoy tiene tres coros en Mendoza donde conviven cantantes de 18 a 80. Dice que todos pueden aprender a afinar, incluso los que llegan sin experiencia. Dónde y cuándo ensayan.
Carina Chinigioli tenía 20 años y una carrera de dirección coral recién arrancada cuando empezó a trabajar con adultos mayores. Lo que parecía un primer paso se convirtió en su especialidad: hoy dirige tres agrupaciones en Mendoza que reúnen a cantantes de entre 18 y 80 años, muchas veces sin ninguna experiencia previa sobre un escenario.
El coro del Centro Cultural Matesis, que ella conduce desde hace dos décadas, Coralhuayquerías, con diez años de trayectoria, y Coral del Pedemonte, que cumplió siete, son los espacios donde esa mezcla de edades se vuelve el motor del proyecto. "Descubrí que si los trabajás de formas determinadas y técnicas, podías lograr resultados artísticos. Ahí me apasioné por trabajar con las personas adultas", contó la docente mendocina.
Sin experiencia previa: la afinación se aprende
La premisa que repite Chinigioli es simple: cantar no es un don reservado a unos pocos. Para ella, el proceso se parece al modo en que los chicos aprenden a hablar durante sus primeros años. "Si aprendemos a escuchar correctamente, aprendemos a afinar correctamente. Todos pueden ingresar", aseguró.
De todos modos, el ingreso contempla una instancia de nivelación en la que se evalúan la afinación y el entrenamiento auditivo. "Hay personas a las que les cuesta más afinar y afinar con el otro, que es el coro. Pero se supone que todos podemos aprender a cantar afinados, todos podemos ser coreutas y podemos interpretar repertorio", explicó.
La directora tiene casos concretos para respaldar esa idea: personas que llegaron para su primera experiencia coral y hoy interpretan obras de cuatro a seis voces sin dificultad.
Voces jóvenes y adultas: qué aporta cada una
Los tres elencos comparten un rasgo poco habitual: además de estar integrados por adultos mayores, suman jóvenes desde los 18 años. Para Chinigioli, la diferencia entre unos y otros no pasa solo por la edad, sino por las características de sus voces y habilidades, que se potencian sobre el escenario.
Según detalla, los adultos y las personas de la tercera edad se destacan por transmitir sensaciones y sentimientos a través del canto, algo que vincula con las neuroemociones y que el público percibe. Las voces juveniles, en cambio, aportan técnica y la posibilidad de alcanzar notas más altas y sostenerlas durante más tiempo.
Esa convivencia tiene un sostén que para la docente es indispensable: el grupo. "Cada coro es una familia. Estamos en los buenos y malos momentos, nos escuchamos, viajamos juntos o armamos juntadas", describió.
El aprendizaje también es personal. A muchos les cuesta seguir la dinámica del trabajo coral porque implica dejar de lado la individualidad. "No entrás para ser vos el que se va a lucir, sino para ser parte de un proyecto en conjunto", subrayó.
La sensación de llegar a un grupo ya armado y no conocer a nadie se disuelve con el apoyo de los más experimentados. Cada integrante forma parte de un proyecto y su voz puede modificar el sonido completo del coro. La responsabilidad, entonces, es clave, igual que en un equipo de fútbol. "Cuando vienen las presentaciones, si alguno no puede estar, humanamente el grupo se resiente. (...) Somos todos y nos necesitamos todos para construir ese sueño", sostuvo Chinigioli.
Cómo son los ensayos: respiración, relajación y trabajo por cuerdas
Cada agrupación entrena en días y horarios distintos. La directora se asegura de que haya al menos un ensayo semanal por coro, con una duración de entre dos horas y media y tres horas y media, dividido en bloques.
El primer tramo está destinado al entrenamiento vocal y no es exclusivo de los recién llegados: incluye ejercicios para las cuerdas vocales, respiración, vocalización y emisión de sonidos, para que cada voz se integre con la de al lado. Para quienes llegan después del trabajo, hay un espacio de relajación, impostación y ampliación de registros que les permite concentrarse solo en cantar.
Después viene la lectura de las partes. Según la dificultad de las obras y el tiempo disponible, el repaso puede ser grupal o individual. Luego se separan las cuerdas femeninas y masculinas en cuatro voces: sopranos y contraltos para las mujeres, tenores y bajos para los hombres.
Aprendida la obra, el paso siguiente son los octetos: dos personas por cuerda arman un mini coro para exponerse solas, cantar con cualquier compañero y defender la obra si falta alguien.
La última instancia es la programación de conciertos, giras y ciclos. Allí hay dos participaciones aseguradas: los ciclos del Encuentro Internacional de Coros de Mendoza Coral y los Encuentros Corales Solidarios.
Repertorios para todos los gustos
Cada elenco tiene su propia personalidad artística, por lo que quienes quieran sumarse pueden buscar la propuesta que más se ajuste a sus gustos. El Coro del Centro Cultural Matesis trabaja folclore y música popular argentina y latinoamericana. Coralhuayquerías tiene un repertorio similar, pero incorpora movimiento en el escenario, expresión corporal y ecopercusión como ningún otro coro de la provincia ni del país. Coral del Pedemonte se especializa en rock nacional polifónico, sobre todo mendocino, y suma todo tipo de música y obras.
Cómo sumarse y dónde ensayan
Los interesados pueden encontrar los medios de contacto en la página de Facebook de Mendoza Coral, comunicarse con Carina al 261 589-7778 o escribir al correo electrónico. Una vez establecido el primer contacto, la profesora abre un espacio de encuentro previo donde cuenta más detalles del proyecto y realiza una prueba de voz para conocer el registro y la nota de paso del ingresante.
Los días y lugares de ensayo son los siguientes:
Coralhuayquerías: lunes desde las 18.30, en el SUM lateral del templo de la Merced, Ciudad. Ingreso por calle Córdoba.
Coral del Pedemonte: martes desde las 19, en la Capilla Inmaculada Concepción, Ciudad, en barrios del Oeste.
Coro Centro Cultural Matesis: jueves desde las 18.30, en el Centro Cultural Matesis, Godoy Cruz, calle Sargento Cabral 88.