CAPITAL: El secreto de la pareja que cultiva plantas asesinas en el patio de su casa

¿Qué se esconde en el invernadero de una casa del barrio El Bosque? Una pareja tucumana produce cientos de plantas carnívoras y revela los secretos de su cultivo. Entrá y descubrí este mundo fascinante.

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CAPITAL: El secreto de la pareja que cultiva plantas asesinas en el patio de su casa

En un rincón del barrio El Bosque, un invernadero esconde un mundo vegetal que parece de película. Trampas que se cierran en milésimas de segundo, hojas pegajosas que atrapan insectos y flores que contrastan con su naturaleza depredadora. Todo sucede en el patio de una pareja tucumana que convirtió su curiosidad en un emprendimiento único.

¿Qué encontraron en ese pequeño invernadero?

Facundo Gómez y Fátima Pasteris albergan un centenar de plantas carnívoras. Venus atrapamoscas, sarracenias y droseras, conocidas como rocío de sol, son las protagonistas. Charles Darwin describió a la Dionaea muscipula como “una de las más maravillosas del mundo”. Su mecanismo es letal: un néctar dulce atrae a la presa y, al tocar sus pelos sensitivos, una descarga eléctrica activa el cierre de la trampa.

¿Cómo empezó este proyecto insólito?

“Empecé hace 10 años. Al principio fue bastante frustrante porque las primeras plantas se morían muy rápido”, confesó Facundo. La falta de información lo llevó a un aprendizaje a prueba y error. Su curiosidad lo impulsó a traer semillas desde España, en una época donde los pagos se hacían con Bitcoin y la logística era un lío. Con el tiempo, su compañera Fátima, profesora de Biología, se sumó al proyecto.

¿Cuál es la fórmula de su éxito?

El relanzamiento llegó en 2024. “Cuando dejamos la huerta y nos pasamos completamente a las carnívoras explotó el número de mensajes”, afirmó Gómez. El año pasado vendieron alrededor de mil plantas. Su método es minucioso: no usan tierra, sino una mezcla de turba y perlita. El proceso desde la semilla hasta la planta lista puede llevar casi un año.

¿El clima tucumano las favorece?

“Son plantas de exterior, pero de media sombra”, explicaron. El sol directo puede quemarlas. El riego se realiza desde abajo, con agua destilada, y deben protegerse del exceso de humedad. Para Fátima, el acompañamiento a los compradores es clave. “La gente se emociona mucho. Muchos nos dicen que nunca habían visto algo así”, contó. Incluso llevaron el proyecto a un colegio, donde cada alumna recibió una planta para una feria de ciencias.

Este emprendimiento combina ciencia, paciencia y una pasión por lo extraordinario. Demuestra que en los patios tucumanos puede florecer un negocio tan único como las propias plantas que cultivan.

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