Caputo armó una cena con 13 gobernadores, pero la orden que espera viene de otro lado
Caputo juntó a trece gobernadores en París para pedirles un gran acuerdo político, pero el ministro que reclama apoyo afuera retacea fondos adentro. La orden que espera el fusible no viene de la Rosada: viene de otro lado.
Luis Caputo vivió una semana al límite. Rumores de reemplazo, recesión en curso, Riesgo País en alza, quejas de propios y aliados por el manejo de la caja y un escándalo por el destino del oro argentino lo dejaron con destino de fusible. La decisión final está en manos de Karina Milei, a quien el ministro salteó en un acto desesperado de fidelidad al presidente.
El lunes que encendió la mecha
El Gabinete fue convocado para escuchar al economista Alberto Ades, un trader argentino con pasado en Citigroup, Merrill Lynch y Goldman Sachs. Horas antes, Ades había dicho que la economía está "planchada" y criticó la política monetaria, pilar del plan de estabilización por inanición. Enterado de la visita, Caputo faltó a la cita. Cerca del ministro dijeron que no se sentía bien, pero esa misma noche apareció en buen estado en el streaming Carajo, que conduce Daniel Parisini, el "Gordo Dan".
El jueves, Ades dedicó elogios envenenados al equipo económico: se preguntó si la política monetaria es demasiado restrictiva y si un tipo de cambio real más alto aliviaría a la industria, al turismo y a la construcción. Una semana antes, Caputo había calificado a quienes piden devaluar como "momias y miserables". Las diferencias cruzaron el límite de un debate conceptual: las palabras de Ades se inscriben en la corriente "empática" de la interna oficialista que reclama abrir la billetera para reactivar la economía de cara al año electoral. El principal enemigo de ese "plan platita" es el propio presidente, que en la reunión de gabinete previa al viaje a París exageró que "antes muerto" que sensible.
Ades aclaró que no tiene interés en volver a la Argentina —vive en EE. UU. desde hace más de tres décadas—, pero su sola presencia en la reunión de gabinete llenó de dudas al mercado financiero, que reaccionó con otra suba del Riesgo País. Contra las cuerdas, Caputo manoteó una señal de lealtad: "Tengo un jefe que, de la nada, llegó a presidente de la Nación", escribió en X sobre Milei. La sobreactuación tuvo derivaciones inesperadas: en el vocabulario del oficialismo, "El Jefe" es otra persona.
Una recesión cantada
El INDEC midió una caída de 0,6% en el segundo trimestre y un retroceso mensual de 2,9% en julio. El último REM del Banco Central proyecta para el tercer trimestre una contracción de 1,0%, cuando el relevamiento anterior anticipaba un alza de 1,1%. El indicador PulsoBA del Banco Provincia estima una baja de 1,6% y habla de recesión técnica. La confirmación oficial llegará el 24 de noviembre con el EMAE de septiembre.
Las consultoras no ven escapatoria. Analytica calcula que haría falta un rebote mayor a 7% mensual en septiembre. Outlier necesitaría un promedio de 3% mensual entre agosto y septiembre, algo que no se vio en veinte años. La explicación de fondo está en los sectores: energía, minería y agro crecen, pero no compensan la caída de industria, comercio y construcción, atados a ingresos que no recuperan terreno frente a los precios.
Los organismos internacionales también ajustaron a la baja. El Banco Mundial recortó sus proyecciones en línea con el FMI, que había bajado en abril su previsión para 2026 de 4% a 3,5%. El riesgo país cerró la semana en 588 puntos, consolidando la tendencia alcista que se activó dos semanas atrás. En su defensa, Caputo atribuyó la suba a la incertidumbre del "riesgo kuka", un embuste que ya no convence ni a los más fanáticos. "Altas chances de una recesión", reconoció el economista oficialista Julián Yosovitch. "La mediana del REM espera un menor crecimiento y apunta a una merma de 1,0% t/t s.e. para el PBI real en el 3T26. Esto implicaría entrar en recesión técnica tras la contracción del 2T26. Incluso evitando una recesión, estamos lejos de que sean los mejores 18 meses de la historia ARG. Por eso hay que ser muy cuidadoso con lo que se dice. No cantar el gol antes de que entre", concluyó, en un dardo directo al maltrecho Caputo.
El costo social de la recesión
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) procesó datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y midió el costo de la recesión sobre el entramado productivo. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 desaparecieron 32.290 empleadores, un 6,3% del total: de 512.357 a 480.067. Solo en julio se perdieron 948. En el mismo período se esfumaron 437.611 puestos de trabajo registrados, un 4,4%: de 9.857.173 a 9.419.562, con 3.485 bajas en julio. Los dos gráficos del informe muestran una curva descendente sin rebote desde el inicio.
La cifra permite leer la recesión técnica con otro lente. Cada empresa que cierra y cada empleo que sale del registro achican el consumo y la base de impuestos como el IVA y Ganancias, que nutren la coparticipación. Las provincias con poca recaudación propia, que viven de los giros automáticos y de las transferencias discrecionales, reciben menos cuando la economía real se achica y dependen más de lo que Nación decida girar. Ese es el puente que unió la sangría de empresas con la mesa bien servida y regada de París.
El doble discurso de París
En la semana previa a la crisis, Caputo cenó con trece gobernadores en el marco de la Argentina Week. Del banquete participaron también el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el canciller, Pablo Quirno. Los hermanos Milei no se sentaron a la mesa. Karina pasó a saludar y Javier les habló de pie, durante unos 25 minutos, en un salón lateral.
Caputo fue explícito al pedir un "gran acuerdo político" para mantener a flote un programa económico que hace agua. El neuquino Rolando Figueroa dijo en la cena lo que pensaban sus pares: "Si quieren acuerdos dejen de pelear por el último concejal".
En público y en privado, los mandatarios aliados se quejan de que el ministro que les pidió ayuda para aprobar el Presupuesto y la reforma política les niega el giro de los recursos acordados para capear la caída de la recaudación. Un funcionario que reclama apoyo en Francia y retacea fondos en Buenos Aires ofrece a los gobernadores un argumento de negociación servido.
Gobernadores agrandados
La ecuación política cambió y Karina lo sabe. "Tienen que ganar los dos", le dijo a un gobernador en París. Hablaban de la reelección de su hermano y la de su interlocutor. La necesidad es la misma, pero no es simétrica. Milei tiene que validar credenciales ante el Grupo de Poder que lo incubó. Los gobernadores calibran su apoyo en función de los votos que puedan ganar o perder. Así las cosas, la fortaleza negociadora está en las provincias.
Los mandatarios piden más recursos y un pacto de no agresión electoral, es decir, que La Libertad Avanza no les plante candidatos competitivos en sus distritos. A cambio, el Gobierno aspira a una triple corona parlamentaria antes de fin de año: suspender las PASO, aprobar el Presupuesto 2027 y blindar el decreto 70/2023, que quedó en la cuerda floja tras el brulote de la Corte sobre la Ley de Tierras. La propia Corte tiró un salvavidas el viernes, revirtiendo con otro fallo suspensorio la habilitación que sancionó diez días atrás. Pero la oposición mantiene la sesión especial para el 15 de octubre con el objetivo de derogarlo. Es cierto: no tiene número asegurado para el quórum —hasta el fallo de la Corte le faltaba una docena, y probablemente tras la acordada defeccionen varios más—, pero la sesión apunta a funcionar como un decantador de posiciones frente al gobierno de cara al año electoral. Quienes den quórum serán opositores, quienes no, deberán ser considerados oficialistas. Esa, al menos, es la posición que alienta la fracción del peronismo que aspira a fortalecerse como alternativa opositora.
El Clan Caputo en la mira
Sacrificar al ministro puede provocar un efecto cadena, se entusiasman en el karinismo. En las Fuerzas del Cielo, el espacio de Santiago Caputo, sostienen que el acuerdo con los gobernadores reivindica la estrategia que el asesor propuso en 2025 y que perdió ante los Menem, que priorizaron una red de candidatos propios. El Clan atraviesa un gran momento financiero —la privatización de AySA cayó en manos de un consorcio liderado por parte del Grupo Román, cercana a Santiago— pero surca un mal momento político: desde julio renunciaron funcionarios de su órbita, como Juan Martín Ozores (Enacom), Claudio Stivelman (Superintendencia de Servicios de Salud), Darío Genua y Guido Giana, entre los más notorios.
El asesor, sobrino del ministro y archirrival de Karina, compartió esta semana un video de Martín Menem, y un colaborador bromeó con que la grieta terminó. Es una tregua frágil. Si la hermana del Presidente decide detonar al tío, el golpe alcanza también al Clan Caputo. La tensión entre los hermanos Milei por la guerra de clanes entre los Menem y los Caputo es comidilla habitual entre los gobernadores aliados, que buscan sacar provecho de la interna con beneficios en el Congreso, aportes discrecionales del tesoro (ATN) y concesiones a medida.
Trump, Bullrich y el voto de centro derecha
Interesado en evitar que el desorden interno detone nuevos riesgos, como ocurrió con el fallo de la Corte, el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, se metió en la campaña con un mensaje sin ambigüedades: el candidato de Trump es Milei. Patricia Bullrich lo entendió y reperfiló su estrategia. El viernes se reunió más de dos horas con el Presidente en Olivos, con foto incluida, y escribió en X: "Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad".
La senadora, que venía de reclamar participación en las decisiones y chocó con Santilli por los cambios de discapacidad, ahora buscará mostrarse alineada con el presidente pero "empática" con los que sufren las políticas del gobierno. El nuevo objetivo de la contorsión: juntar capital político para ubicarse como candidata a vicepresidente. Su herramienta es la disidencia amable: pide "más velocidad" para que la estabilidad se traduzca en la economía real, propone un RIGI para pymes en el Foro IDEA y vota en contra de un pliego, sin romper. Con eso busca juntar el voto que va del centro a la derecha por abajo, donde Milei ya no llega como antes. Karina, como es prudente, le desconfía: puso a Nadia Márquez como vigía en el bloque libertario del Senado.
Bausili y el oro: socio al banquillo
Caputo no fue el único que tuvo una mala semana. Su socio y presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quedó expuesto por un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) difundido el jueves sobre el destino del oro que salió del país. El auditor Juan Manuel Olmos explicó que en 2025 el BCRA concertó operaciones con derivados liquidables en dólares y puso parte del oro de las reservas como respaldo. Según los estados contables, esas operaciones dejaron una pérdida de 1,5 billones de pesos, unos USD 1.023 millones, que se pagó con divisas. El propio informe consigna que se hicieron con fines de cobertura. Olmos las describió como una apuesta sobre la trayectoria del precio internacional del oro que salió mal, y señaló que nunca se había usado esa magnitud de reservas físicas en transacciones de riesgo. La AGN prepara otra auditoría para saber por qué se trasladó el oro al exterior, adónde fue y quién se benefició.
El golpe llegó en un momento de extrema fragilidad para la dupla, que viene de subir la tasa de interés para contener las presiones cambiarias recargando el costo sobre quienes producen. Según la consultora Equilibra, producto de la parálisis productiva y comercial 37.500 empresas tienen deudas bancarias en mora, más del doble que dos años atrás, y la mora del crédito empresarial pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026. En las pymes de menor endeudamiento llega a 9,3% y en textiles y cuero a 14,6%. El Banco Central registró en julio 97.950 cheques rechazados por falta de fondos, 25,8% más que un año antes.
Estas cifras completan el cuadro de la sangría de empresas: antes de cerrar, muchas se endeudan, entran en mora y arrastran a sus proveedores. También ordenan la disyuntiva política que enfrenta el oficialismo. El programa que diseñaron Caputo y Bausili muestra sus peores consecuencias justo cuando el gobierno debe exhibir éxitos para revalidar en las urnas. "Alguien tiene que pagar el costo de las promesas incumplidas antes de presentar promesas nuevas", recomendó un funcionario con pasado en el PRO. Caputo prometió que para la campaña se estarían transitando los mejores 18 meses de la historia económica argentina. Contrario a eso, el país encalla en una recesión. Karina tiene a mano los argumentos para detonar el fusible. Pero esta vez, decide Milei.