Caputo sobre la inflación: “No podemos forzar a los argentinos a tener pesos en el bolsillo”
El ministro Caputo rompe el silencio sobre el freno en la baja de la inflación y revela por qué el Gobierno no saldrá a pedir prestado al exterior. ¿Qué “opciones más baratas” tienen para pagar miles de millones?
El ministro de Economía, Luis Caputo, analizó la reciente aceleración inflacionaria y trazó el camino fiscal del Gobierno, descartando de plano una vuelta al endeudamiento externo. La clave, según el funcionario, está en un fenómeno que las autoridades no pueden controlar: la demanda de pesos por parte de la gente.
Durante su participación en el 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, Caputo se refirió al repunte de los precios después de varios meses de desinflación. Señaló que, si bien el Gobierno maneja la oferta monetaria, la demanda de la moneda local escapa a su control directo.
“Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses”, admitió el ministro. Explicó que la inflación es un “fenómeno monetario” que surge de un desbalance entre la oferta y la demanda de pesos, un desbalance que, en parte, es psicológico.
¿A qué atribuye el rebrote inflacionario?
Caputo vinculó la aceleración reciente a dos factores puntuales: la recomposición de precios en los servicios regulados (como tarifas) y el fuerte incremento en el precio de la carne. “La carne tuvo un impacto fuertísimo, pero es algo puntual, la carne no va a seguir subiendo 8% todos los meses”, argumentó.
Su pronóstico es optimista: “A partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación”. Confió en que, haciendo “las cosas bien”, la inflación convergerá “más temprano que tarde” a los niveles deseados.
Un obstáculo más allá de los números
El jefe del Palacio de Hacienda fue más allá de los datos económicos y apuntó a una herencia que considera más difícil de superar: el escepticismo social. “Hoy es casi más difícil lidiar con el escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía”, manifestó.
En una crítica directa, sentenció: “El daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal”. Para Caputo, la economía “está tremendamente en orden”, pero persiste una desconfianza arraigada.
Financiamiento sin deuda externa: el plan revelado
En un anuncio de peso, Caputo descartó que el Gobierno nacional acudirá al mercado internacional de capitales para colocar nueva deuda. “Este es un Gobierno que no toma deuda; tenemos superávit; por el contrario, hemos cancelado mucha deuda”, afirmó con contundencia.
En su lugar, reveló que el equipo económico ya identificó “financiamiento alternativo suficiente” para cubrir los próximos tres grandes vencimientos de capital. Estos compromisos, que incluyen pagos en julio de este año y en enero y julio de 2025, suman aproximadamente 9.000 millones de dólares.
“Tenemos opciones más baratas; mientras tengamos estas opciones más baratas, que por ahí el mercado no las sabe, pero se va a enterar en los próximos meses, nosotros vamos a seguir primando lo que es la opción más barata”, explicó, sin dar detalles específicos pero prometiendo novedades.
Una relación “espectacular” con el FMI y el rol del sector privado
Respecto al Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que se negocia la segunda revisión del acuerdo, Caputo calificó el vínculo como “espectacular”. Aseguró que Argentina “nunca” tuvo una relación así con el organismo y que han ganado un “nivel de confianza” basado en resultados.
Sobre el motor de la economía, el ministro remarcó el rol del sector privado. Negó cualquier favoritismo sectorial y afirmó que la tarea del Gobierno es “crear las condiciones macroeconómicas” para que los inversores decidan. “La inversión vino ahora porque ahora nosotros estamos dando las condiciones económicas, institucionales y jurídicas”, sostuvo, citando ejemplos como Vaca Muerta y la minería.
Insistió en que el camino es claro: seguir estabilizando, pagando deuda con recursos propios y alternativas creativas, y trabajar para que la confianza le gane finalmente al escepticismo histórico.