Cargnello anunció qué hará con su futuro y sorprendió con el pueblo que eligió
El arzobispo de Salta reveló en Agenda Abierta cuándo presentará su renuncia y hasta se animó a confesar en qué lugar del país sueña con seguir dando misa. Lo que dijo dejó a más de uno pensando.
Monseñor Mario Antonio Cargnello fue el invitado central del estreno de Agenda Abierta, el nuevo ciclo de entrevistas del stream de Que Pasa Salta, y dejó definiciones que sacudieron a la Iglesia salteña. En diálogo con Daniel Gutiérrez, el arzobispo respondió la pregunta que quedó flotando tras la reciente procesión del Milagro: ¿fue su última vez al frente de la festividad?
Lejos de dramatizar, Cargnello esquivó la etiqueta de despedida con una respuesta que resume su filosofía de vida: "No lo he visto como el último ni como el primero, sino como el del año 2026. Esa es mi forma de vida: vivo el presente y el futuro está en manos de Dios".
La renuncia que se viene
El arzobispo confirmó que en marzo de 2027 cumplirá 75 años, la edad límite que fija el derecho canónico para que los obispos presenten su renuncia formal al Papa. Y anticipó que no esperará hasta esa fecha: "Yo la voy a presentar antes, así el Papa comienza el proceso de la Santa Sede para la elección de obispos y arzobispos".
Sin embargo, aclaró que presentar la renuncia no equivale a dejar el cargo de inmediato. La decisión final queda en manos del Vaticano y el Papa podría pedirle que continúe. "La palabra la tiene el Vaticano", sentenció.
"Ahí ya quedo en manos del Papa. Lo que le pido a Dios es que me dé la gracia de trabajar con todas las ganas hasta el último día", agregó. Y dejó abierta la chance de una prórroga: "El Papa puede pedir que me quede unos años más y hay que obedecer. No sé qué será de mi vida; la palabra la tiene el Vaticano".
El pueblito que eligió para su retiro
Lejos de imaginar una jubilación alejada de la comunidad, Cargnello expresó su deseo de seguir ejerciendo su vocación sacerdotal mientras tenga salud y fuerzas. "El día que me tenga que ir, si tengo fuerzas y salud, quiero dar una mano como cura: ayudar a la gente, dar la Eucaristía, confesar y atender enfermos", señaló.
Y reveló el destino que sueña: Santa Cruz, una pequeña localidad a unos 20 kilómetros de la ciudad de Catamarca, donde trabajó durante su juventud. "Quisiera ir a un pueblito chiquito que se llama Santa Cruz. Allí quedaron cosas que no pude terminar. Si Dios me da la oportunidad, me gustaría ayudar, sin meterme en cuestiones administrativas, colaborar con el colegio y tender una mano", contó.
Cómo vivió el Milagro 2026
El arzobispo también se refirió a la visita del nuncio apostólico, que consideró un acontecimiento especial para la Iglesia de Salta: "Yo estaba movilizado por la visita del nuncio, porque fue especial. La primera provincia que visitó fue Salta. Le gustó y quiere que lo invitemos el año que viene".
Sobre la convocatoria de fieles, admitió que ni siquiera entre los sacerdotes hubo consenso sobre si fue mayor que en años anteriores. Para él, la cercanía permitida con las imágenes cambió la percepción de la multitud. "Esta procesión fue muy cercana. Para nosotros, los curas, se trata de preparar la casa para que la gente pueda reunirse con Dios", concluyó.