Cáritas Jujuy atiende hasta 50 personas por día y ya no alcanza: los barrios desde donde llegan
Cáritas Jujuy atiende entre 30 y 50 personas por día, pero ya no le alcanza: las donaciones llegan cada vez menos y desde barrios que antes no aparecían. ¿Qué cambió?
La sede de Cáritas en San Salvador de Jujuy recibe entre 30 y 50 personas por día, pero no siempre tiene qué entregarles. Así lo describió Aníbal Cruz, integrante del área de Asistencia Inmediata, quien advirtió que la demanda creció y que las donaciones ya no cubren todas las necesidades.
“Por día superamos las 30 a 50 personas”, explicó Cruz. El problema aparece cuando los elementos se terminan: quienes llegan temprano suelen recibir algo, pero el resto debe volver con las manos vacías.
“Lamentablemente, no a todas les podemos dar una mano. Muchos tratan de venir tempranito y a ellos podemos ayudarlos; al resto, lamentablemente, tenemos que decirles que no porque no todos los días hay para darles”, relató.
De la calle a familias enteras: quiénes piden ayuda
El perfil de quienes se acercan cambió. Si antes la asistencia se concentraba en personas en situación de calle, hoy llegan grupos familiares, adultos mayores y vecinos de barrios cada vez más distantes de la sede.
“Ahora viene gente de Chijra, familias enteras que vienen de Chijra, que vienen de Alto Comedero, de Aeroclub. También nos toca atender familias”, contó Cruz. Antes, la mayoría de las consultas provenía de zonas cercanas como Chingo, San Martín o Punta Diamante.
Con recursos limitados, Cáritas prioriza a las familias y a los adultos mayores. La atención para personas en situación de calle se concentra especialmente los martes y jueves.
Pocas donaciones y un problema extra
La institución trabaja de lunes a viernes, de 9 a 12, y lleva un registro de cada atención. A la sede llegan aproximadamente tres donaciones por semana, principalmente de ropa y calzado. No solo son menos que antes: parte de las prendas llega en mal estado y no se puede entregar.
“Todo lo que llega es bien recibido. Siempre nosotros somos agradecidos porque la gente de Jujuy es muy solidaria”, destacó Cruz. Esa solidaridad, sin embargo, debe repartirse entre una demanda que no deja de crecer.
Lo que se recibe tampoco queda solo en la capital. Ropa, calzado y mercadería se distribuyen entre parroquias, merenderos y comedores que Cáritas acompaña en toda la diócesis.
Viajan desde el interior y a veces no consiguen nada
La necesidad también golpea puertas lejos de San Salvador. Hay personas que viajan desde el interior para pedir asistencia, aunque el traslado les signifique un gasto extra. Cruz vinculó esa situación con el aumento de los costos del transporte: en algunos casos pagan un pasaje con la expectativa de conseguir ropa o alimentos, pero si ese día ya no queda nada, el esfuerzo se pierde.
Para evitar que todo se concentre en la sede central, Cáritas busca fortalecer el trabajo de las parroquias del interior con envíos de mercadería y distribución de ropa. Aun así, muchas personas siguen viajando hasta la capital.
Una cadena que depende de la comunidad
Detrás de cada atención hay un circuito simple: lo que alguien dona puede terminar en manos de una familia, un adulto mayor, una persona en situación de calle, un merendero o un comedor. Por eso la capacidad de respuesta depende de lo que recibe de la comunidad.
El escenario que describió Cruz muestra un desequilibrio que se agranda: las necesidades se extienden a nuevos barrios y las donaciones llegan en menor cantidad y no siempre en condiciones de ser usadas.
“Lamentablemente está peor”, resumió Cruz. Una frase corta para una realidad que, según advierten desde la asistencia cotidiana, se profundiza con el tiempo.
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