Carne de jabalí y guanaco en las góndolas: el proyecto que divide a Río Negro
Todos esperaban una actualización de la ley de carnes, pero la inclusión del guanaco desató una polémica que nadie imaginaba. Mientras el Gobierno habla de formalizar la actividad, los ambientalistas denuncian falta de datos y una medida arbitraria.
La Legislatura de Río Negro dio un paso clave para habilitar la venta de carne de especies silvestres como el jabalí y el guanaco. El proyecto, impulsado por el gobierno provincial, obtuvo dictamen favorable en comisión y ahora se encamina al recinto.
La iniciativa busca reemplazar la Ley E 2534, vigente desde hace más de 35 años, con un esquema actualizado de habilitación, fiscalización y control sanitario para establecimientos y transportes vinculados a la faena y comercialización de productos animales.
El texto no lista qué especies podrán venderse: será la autoridad competente la que autorice cada una, fije temporadas, cupos de extracción y zonas habilitadas. La comercialización quedaría sujeta a controles de trazabilidad similares a los de otros productos de origen animal.
Qué dice el Gobierno provincial
El objetivo oficial es formalizar una actividad que hoy tiene alcance limitado y sumar alternativas de producción y consumo. Pero la inclusión del guanaco encendió las alarmas ambientales.
El rechazo de los ambientalistas
La Fundación Guardafaunas de Río Negro salió a cuestionar el proyecto. Su presidente, Gustavo García, fue contundente: “El proyecto incluye fauna autóctona, es decir cualquier animal: choique, vizcachas. La ley de carnes incorpora a la fauna exótica, el jabalí, e incorpora al guanaco. Ahí no estamos de acuerdo, es innecesario. Es una medida muy arbitraria”.
Y agregó: “No hay justificación para incorporar al guanaco. En Santa Cruz la ley se aplica, pero tiene una población de guanacos importante, más de un millón. Río Negro no tiene datos, no hay censos ni información científica que lo avale”.
Qué más cambia
La reforma también contempla un régimen especial para pequeños establecimientos artesanales, con requisitos adaptados a su escala. Entrarían en esa categoría los que produzcan hasta 500 kilos diarios de producto terminado de faena o hasta 100 kilos de productos elaborados.
Además, redefine competencias entre Provincia y municipios, facilita el traslado de productos para autoconsumo de familias rurales y reparte los controles: Desarrollo Económico y Productivo supervisará establecimientos y transportes, mientras que Salud se ocupará de la inocuidad y los registros sanitarios.