Cascón vuelve a la política de Bariloche y pone un límite que no piensa negociar

Marcelo Cascón volvió a la política de Bariloche para pelear un lugar en la Convención que reescribirá la Carta Orgánica. Fue intendente y conoce el Municipio desde adentro, pero hay un punto de su propuesta que, avisa, no está dispuesto a negociar.

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Cascón vuelve a la política de Bariloche y pone un límite que no piensa negociar
Cascón vuelve a la política de Bariloche y pone un límite que no piensa negociar

Marcelo Cascón conoce el Municipio como pocos: fue concejal, presidente del Concejo Deliberante e intendente de Bariloche. Después de años fuera de la primera línea, regresó para disputar un lugar en la Convención Constituyente que reformará la Carta Orgánica, y lo hace con una propuesta que, según él, no admite discusión.

En una entrevista en Voz Radio, Cascón planteó que la norma actual "se quedó mucho en el 'qué' y quedó muy lejos del 'cómo'" y que "prácticamente no dice nada del control y las sanciones". Esa crítica es el eje de Acuerdo Cívico por Bariloche, la alianza entre la UCR y la Coalición Cívica-ARI que integra junto a otros dirigentes.

Su regreso tiene una razón concreta, según explicó: la oportunidad de volcar en la reforma su experiencia acumulada. "Se presenta esta oportunidad en un tema que uno vivió, que conoce, que estudió durante mucho tiempo", señaló. Y recordó el paréntesis que siguió a su paso por la intendencia: "Cuando dejé de ser intendente tomé otro camino que tenía que ver con la idea de recuperar la vida. Fui concejal, presidente del Concejo, intendente, todo seguido".

Ficha Limpia, el punto que no se toca

Entre todos los temas que enumera, hay uno sobre el que Cascón no deja margen: la Ficha Limpia. "Para nosotros Ficha Limpia es un punto absolutamente innegociable", afirmó. La propuesta busca incorporar directamente a la Carta Orgánica una inhabilitación para ejercer cargos políticos ante determinadas condenas por corrupción, sin que la regulación quede sujeta a una ordenanza que después pueda modificarse con una mayoría circunstancial.

El umbral que fijó es una condena confirmada en segunda instancia. Su argumento separa la presunción de inocencia penal del estándar que, a su juicio, debe exigirse para administrar recursos públicos. "Desde lo personal es inocente. Desde los derechos políticos se aplica una suspensión a partir de la segunda condena firme", explicó.

La formulación podría abrir un debate jurídico durante la Convención por el alcance concreto de una restricción de derechos políticos. Para Cascón, de todos modos, se trata de un estándar ético que Bariloche debería incorporar a su norma fundamental.

El Tribunal de Contralor, fuera de la pelea electoral

Otra de sus propuestas apunta al sistema político municipal. Cascón quiere que los integrantes del Tribunal de Contralor dejen de elegirse en las mismas elecciones que el intendente y que el organismo se integre por concurso de oposición y antecedentes.

"Para nosotros el Tribunal de Contralor debe salir de la esfera de la elección municipal para pasar a ser un órgano de control externo", sostuvo. Y fue lapidario con el modelo actual: "Nadie controla al amigo o al socio político. El Tribunal de Contralor es socio político del intendente porque van en la misma lista".

Pero tampoco propone entregarle el control a la oposición, porque advierte el riesgo opuesto: que el organismo quede atrapado en el enfrentamiento político permanente. La salida que plantea es un esquema predominantemente técnico, con profesionales elegidos por concurso y evaluación académica. "Démosle capacidad técnica y profesional", resumió.

Once concejales, pero elegidos de otra forma

En el debate por el tamaño del Concejo, Cascón marca distancia del intendente Walter Cortés y de Estamos Haciendo Bariloche, que impulsan reducirlo a siete bancas. El candidato de Acuerdo Cívico propone mantener las 11 actuales y eliminar la cláusula que permite aumentar ese número según el crecimiento poblacional.

Su esquema divide Bariloche en cuatro distritos territoriales, cada uno con dos representantes elegidos de forma directa. El resto de las bancas saldría de la lista general, combinando proporcionalidad partidaria con representación geográfica. "Hay una representación vecinal más cercana. Hay un concejal que va a dormir cerca de su vecino cuando vuelve a su casa", graficó.

La idea responde a una crítica recurrente: que zonas muy distintas de la ciudad queden sin una representación identificable en el Deliberante. Con el modelo propuesto, al menos ocho de las 11 bancas tendrían un vínculo territorial directo con las cuatro zonas.

Menos funcionarios políticos

Donde sí plantea un achique fuerte es en la estructura del Ejecutivo. Propone fijar una relación de un funcionario político cada 100 empleados municipales. Según sus cálculos, eso permitiría pasar de unos 150 cargos a una estructura de entre 20 y 30.

"Planteamos también la limitación de funcionarios por cantidad de empleados públicos: un funcionario cada 100 empleados", explicó. La propuesta incluye controlar los contratos de locación para que no se conviertan en una vía para ampliar la estructura política por fuera de esa restricción.

Cascón también puso sobre la mesa la discusión salarial: mencionó la posibilidad de recuperar una regla anterior que vinculaba el sueldo del intendente con la categoría más alta de los trabajadores municipales y fijaba sobre esa referencia las dietas de los concejales.

Catedral: tierras públicas y un EAMCEC profesional

El Cerro Catedral es otro de los capítulos fuertes de su propuesta. Cascón fue intendente durante el proceso que derivó en la municipalización del área y en la creación del EAMCEC, y ahora considera que el organismo necesita una nueva transformación.

Su primera definición es patrimonial: "Para nosotros el dominio público de las tierras es innegociable. Las tierras son inalienables". La segunda apunta al modelo de desarrollo: turístico y deportivo antes que residencial. La tercera se concentra en el control.

Cascón sostiene que el EAMCEC quedó demasiado atravesado por la discusión política y propone que la conducción pase a manos de profesionales especializados, mientras que los sectores políticos, sindicales y empresariales integren un ámbito consultivo. "Profesionalicemos el EAMCEC como un ente de control", reclamó.

Además quiere ampliar su capacidad de intervención más allá del área concesionada y darle herramientas para evaluar el impacto ambiental y urbanístico que la actividad genera sobre todo el entorno del Catedral.

El vertedero como política de Estado

Cascón también pretende usar la reforma para intentar resolver uno de los problemas que atraviesa administraciones sin solución definitiva: el vertedero. "En esta convención tiene que salir el proyecto de gestión integral de residuos sólidos urbanos para la ciudad", planteó.

La idea combina una primera etapa de reciclado con plantas modulares descentralizadas en distintos puntos de Bariloche y un sitio regional para la disposición final. La propuesta todavía debe traducirse en aspectos técnicos, ambientales y financieros concretos, pero la intención política es elevar la gestión de residuos a una definición de largo plazo y evitar que vuelva a empezar casi desde cero con cada administración.

Allí reaparece el eje de Acuerdo Cívico por Bariloche: usar la Carta Orgánica para fijar políticas que sobrevivan al gobierno de turno.

De los derechos a las herramientas para hacerlos cumplir

Cascón reivindica la Carta Orgánica de 2006. No cree que haya sido una mala norma; al contrario, valora el avance que produjo en materia de derechos. "La actual Carta Orgánica deviene de un proceso importante de lo que implicó hace 20 años la incorporación de los derechos. Desde ese lugar la Carta Orgánica es buena", señaló.

Su crítica viene después: dice que se escribió mucho sobre objetivos y poco sobre mecanismos de cumplimiento. Por eso propone incorporar consecuencias concretas para los funcionarios que incumplan determinadas obligaciones. "Debe establecerse en la Carta Orgánica que aquel funcionario que no cumpla con lo pautado será pasible de ser denunciado por incumplimiento de los deberes de funcionario público", sostuvo.

Cascón vuelve a una escena política muy distinta de la que dejó al terminar su intendencia. El oficialismo municipal impulsa una reducción drástica del Concejo y mayor capacidad ejecutiva; otros sectores ponen el acento en obra pública, turismo, participación o modernización administrativa. Acuerdo Cívico eligió otro perfil: mantener la representación política pero modificarla territorialmente, reducir el costo del Estado por la cantidad de funcionarios y no por el número de concejales, sacar los organismos de control de la lógica electoral, profesionalizar el EAMCEC, incorporar Ficha Limpia y usar la Carta Orgánica como barrera frente a decisiones que, según sostiene, no deberían depender de cada nueva mayoría política.

"La Carta Orgánica es la Constitución más cercana a la gente", resumió.

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