Caso Miguel Coria: la sangre en las zapatillas del acusado podría ser la prueba clave para el juicio
¿Sabías que la sangre en las zapatillas del acusado podría ser la clave para condenarlo? Te contamos los detalles de la pericia que podría cambiar el rumbo del caso.
La causa por el crimen de Miguel Coria, el jujeño asesinado a golpes en Tarija, Bolivia, avanza con nuevas pericias que podrían ser determinantes. El foco está puesto en la sangre hallada en el calzado del imputado, que podría confirmar su participación en el brutal ataque.
Rudy Casas, abogado de la familia, confirmó que la investigación se encuentra en la etapa preparatoria y que en las últimas semanas hubo avances significativos. Entre las medidas ordenadas, se destacan estudios toxicológicos sobre la víctima y el imputado, además de pericias biológicas y genéticas sobre rastros encontrados en elementos secuestrados.
¿Qué revelarán las pericias toxicológicas?
Según Casas, una de las claves será determinar el nivel de alcohol en sangre de ambas partes. "El proceso penal continúa aún en la fase preparatoria, antes de ir al juicio. Los avances significativos son que se están realizando dos pericias iniciales en toxicología. Esto nos va a permitir determinar el grado de alcohol que tenía tanto el imputado como así también la víctima", señaló.
El imputado había declarado que estaba alcoholizado y que no recordaba nada. Sin embargo, la querella cuenta con otros elementos que podrían desmentir esa versión. "No nos olvidemos que una de las teorías del caso que manejaba el imputado era que él se encontraba en estado de ebriedad y que no recordaba absolutamente nada. Con esta pericia vamos a poder desmentir tal circunstancia, porque ya también contamos con otros elementos de prueba, que son fotografías y videos donde se puede evidenciar cómo él se va del lugar en perfecto estado, totalmente tranquilo y, lo peor de todo, sin ningún remordimiento", afirmó Casas.
La sangre en los zapatos: la prueba central
Otra medida clave es la pericia de biología forense sobre el calzado que habría usado el acusado durante el ataque. El objetivo es determinar si los rastros de sangre pertenecen a Miguel Coria. "Ahora ya se ha solicitado y se va a practicar la pericia en biología forense. No nos olvidemos que cuando él ha realizado los actos de brutalidad con las patadas en el rostro de la víctima, se ha ensangrentado todos sus zapatos", manifestó el abogado.
Además, indicó que posteriormente se realizará un estudio genético para comparar las muestras. "Esta pericia en biología forense va a permitirnos a nosotros como abogados y a la administración de Justicia determinar si efectivamente en esos zapatos es la sangre o no de Miguel. Posteriormente se va a hacer una pericia en genética forense, pero sin embargo en este momento se está practicando lo que es la pericia biológica", explicó.
Contradicciones en la declaración del imputado
Casas también marcó contradicciones en las declaraciones del acusado, quien primero dijo no recordar nada y luego intentó justificar su conducta. "Él no ha prestado mayor remordimiento ni culpa por lo que se ha suscitado. Es más, él ha intentado justificar esta situación. Totalmente contradictorio, porque justamente dice: 'No recuerdo nada', y luego dice: 'No, yo lo he hecho porque él intentó besarme'. Pero si no recordabas nada, ¿cómo es posible que vos tengas esa percepción si no recordabas qué es lo que pasó?", cuestionó.
El dolor de la familia y el pedido de justicia
Gabriela Coria, hermana de Miguel, visitó Canal 4 y describió el impacto que provocó el crimen y el desgaste que genera el proceso judicial en Bolivia. "Nosotros como familia estamos afrontando un doble dolor. Primero, por supuesto, la pérdida de mi hermano, el dolor que sentimos por ya no tenerlo más acá y también por todo lo que nos angustia y nos pesa el proceso judicial", expresó.
La familia viaja periódicamente a Tarija para seguir la causa y mantener activo el reclamo de justicia. "Nosotros por lo menos hacemos el esfuerzo de una vez al mes ir al vecino país, a Tarija, para poner en conocimiento que estamos trabajando de alguna manera con el dolor a flor de piel, pero poniendo en la mesa el pedido de justicia, primero del caso de mi hermano Miguel", afirmó.
La comunidad diversa se suma al reclamo
Gabriela también explicó que, después del crimen, numerosas personas de la diversidad sexual se acercaron para compartir situaciones de discriminación, violencia y desprotección. "Han surgido muchas personas de la diversidad sexual que se acercan, que me cuentan distintas situaciones y experiencias de vida", relató.
En ese contexto, la familia impulsó un encuentro binacional con la participación de representantes de Jujuy y Bolivia. "Ya no hicimos una marcha, sí una agenda de un encuentro binacional de incidencia en el que nosotros queremos hacer un aporte a la comunidad que se siente totalmente desprotegida. Hemos hecho una convocatoria no solamente a nivel Bolivia, sino también a nivel internacional", explicó.
"No vamos a parar hasta que cumpla la condena"
La hermana de Miguel aseguró que continuarán acompañando el proceso hasta obtener una condena ejemplar contra el responsable. "Con el dolor que tenemos en el alma, no vamos a parar hasta que esta persona cumpla realmente con la condena que se merece, con los 30 años de prisión, sin ningún tipo de beneficio, ni ahora ni nunca", sostuvo.
Y agregó: "Esa persona mató a mi hermano, le quitó la vida para siempre y merece una pena radical, una pena ejemplar que sirva para todas aquellas personas que también perdieron la vida de alguna manera por ser quienes son, por elegir ser libres, por vivir la vida respetando a los demás, como mi hermano siempre lo hizo, pero teniendo una elección sexual diferente".
El recuerdo de Miguel Coria
Gabriela recordó que su hermano era odontólogo, instructor de zumba y colaboraba con la Iglesia católica. "Nosotros como familia siempre le dimos la dignidad de saberse amado, respetado y acompañado. Él tuvo una vida muy feliz. De hecho, él hacía un aporte muy grande a la sociedad. Era odontólogo, instructor de zumba, era un servidor de la Iglesia católica también", expresó.
La mujer señaló que el crimen permitió visibilizar las situaciones de aislamiento que atraviesan muchas personas de la comunidad LGBTQ+ cuando no encuentran contención en su entorno cercano. "Cuando la familia rechaza a esa persona, la obligamos a quedarse en soledad. La soledad, cuando necesita pedir ayuda, no tiene a quién pedir, y esto lo lleva a la vulnerabilidad. Y la vulnerabilidad, en un mundo violento, cuesta vidas", concluyó.