Catamarca: 450 locales bajaron la persiana y los comerciantes van con todo contra Jalil
450 locales bajaron la persiana en tres años y los comerciantes catamarqueños exigen medidas impositivas urgentes a Jalil. Pero hay un detalle que complica aún más el panorama y que el gobierno no estaría viendo.
La Unión Comercial de Catamarca prendió las alarmas: en los últimos tres años, 450 locales bajaron sus persianas en la capital provincial, y el fenómeno ya no se limita a la peatonal Rivadavia. Lo que arrancó como una seguidilla de cierres sobre la emblemática arteria céntrica se corrió hacia los barrios y los corredores periféricos.
Con ese panorama, la entidad que preside José “Pepe” Martínez reclamó al gobernador Raúl Jalil medidas impositivas urgentes para frenar la sangría. Pidieron una reducción o suspensión transitoria de Ingresos Brutos y una refinanciación de las deudas con ARCA, según consignó El Esquiu.
“Necesitan una mano”
El propio Martínez fue quien puso el cuerpo al reclamo. “Los comercios no están bien” y “necesitan una mano”, sintetizó el dirigente, que exigió para el sector un esquema fiscal equiparable al que ya tienen la industria y el turismo.
El contexto no ayuda: según la CAME, las ventas minoristas pyme mostraron un leve repunte interanual del 0,3% en septiembre, pero cayeron 1,2% frente a agosto y acumulan un declive del 2,1% en lo que va del año.
Competencia desleal y alquileres en la mira
Martínez también apuntó contra la venta no regulada en la Plaza 25 de Mayo y reclamó habilitaciones formales para garantizar condiciones de competencia justa. Sobre la reactivación del casco céntrico y la peatonal, pronosticó un proceso lento, atado a la necesidad de ajustar los precios de los alquileres comerciales.
Ola de despidos y el fantasma de la terminal
El gremio de empleados de comercio viene golpeando la puerta con el mismo reclamo. “Existe preocupación entre los trabajadores activos por la posibilidad de perder sus puestos”, advirtió el secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Roberto González, en diálogo con Radio Esquiú 95.3.
González recordó un antecedente que todavía duele: el cierre del supermercado de la terminal de Catamarca a principios de año, que dejó a 31 familias sin ingresos. A fines de agosto, el gremialista ya había advertido en medios locales que la situación se agrava por los altos costos de los alquileres comerciales, fijados por propietarios que no contemplan el desplome de la facturación.
Desde el sector aseguran que las respuestas y soluciones urgentes del gobierno de Raúl Jalil no llegan, y que la crisis se extiende por toda la provincia.