Catamarca despidió a Fray Mario Fuenzalida: el gesto que nadie esperaba en el cementerio de Piedra Blanca
Fray Mario Fuenzalida volvió a su tierra seis años después y la comunidad catamarqueña le dio una despedida que quedó marcada por un gesto bajo la lluvia. Lo que se vivió en el cementerio de Piedra Blanca, en el detalle que casi nadie vio venir.
Los restos de Fray Mario Rubén Fuenzalida (OFM) ya descansan en el cementerio de Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú. La ceremonia de reinhumación se realizó este miércoles 14 de octubre, seis años después de su fallecimiento, ocurrido el 17 de agosto de 2020 en Santiago del Estero, y contó con una multitudinaria despedida bajo la lluvia.
La jornada arrancó pasadas las 10 en el templo de San José, donde se celebró la Santa Misa presidida por el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč. Lo acompañaron el vicario general Pbro. Julio Murúa, Fray Marcos Porta y Fray Julio Bunader, guardián del templo franciscano San Pedro de Alcántara de la capital catamarqueña.
Quiénes dijeron presente
El recinto sagrado quedó colmado. Participaron la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavidez, junto a la concejal Patricia Arréguez y otras autoridades municipales. También asistieron abanderados y escoltas de instituciones educativas del medio, familiares, amigos y agentes de pastoral que compartieron trabajo con Fray Mario.
Uno de los momentos más destacados fue la guardia de honor realizada por Cadetes de la Escuela de Policía de Catamarca y miembros de agrupaciones gauchas.
En su homilía, Mons. Urbanč retomó la invitación de Jesús a romper con las apariencias y abrazar la humildad, la sencillez, la verdad y la justicia. Puso como ejemplo al Beato Mamerto Esquiú y al propio Fray Mario Fuenzalida, a quien describió siguiendo las huellas de San Francisco de Asís.
Al terminar la celebración, el Obispo rezó y bendijo los restos mortales del sacerdote franciscano. Después, la comitiva se trasladó al cementerio parroquial de San José de Piedra Blanca, siempre bajo la lluvia.
Las palabras antes del mausoleo
Antes de que el féretro fuera colocado en el mausoleo familiar, habló Fray Marcos Porta, quien compartió con Fray Mario sus últimos seis años en Santiago del Estero. También se despidió don Raúl Leoncio Peralta, de 91 años, el único miembro vivo de la comisión de homenajes por los 150 años del natalicio del Beato Esquiú.
Así, con una lluvia serena y el reconocimiento de la comunidad catamarqueña, los restos del fraile descansan ahora en la tierra natal del Beato Esquiú, a quien admiró e imitó desde el carisma franciscano.
Una vida dedicada a la fe y a la comunidad
Fray Mario Fuenzalida fue ordenado sacerdote el 23 de agosto de 1964, a los 24 años. Pertenecía a la Provincia Franciscana de la Asunción de la Santísima Virgen del Río de la Plata (Argentina-Paraguay), de la Orden de los Frailes Menores.
Fue párroco de Fray Mamerto Esquiú durante varios años. En 1976, junto a una comisión de vecinos y autoridades del pueblo, impulsó la construcción del Monumento al Padre Esquiú que se levanta sobre el cerro Gracián.
También promovió con devoción la Causa de Beatificación de Fray Mamerto Esquiú, y escribió libros y artículos sobre la vida del ilustre franciscano.
Como animador comunitario y juvenil, acompañó la conformación de la Juventud Franciscana (JUFRA) y de los grupos de los más chicos: Heraldos y Juglares. Trabajó en la Pastoral Carcelaria y de las Comunidades Aborígenes, cumpliendo su sueño de misionero.
A mediados de los años 80, la Orden Franciscana lo destinó a Córdoba, Santa Fe y La Rioja. En Córdoba permaneció hasta 1993, muy ligado a los medios de comunicación social. Luego fue trasladado a Santa Fe, donde misionó durante ocho años.
En marzo de 2011 asumió como responsable de la Parroquia de San Francisco de La Rioja, donde ejerció su ministerio hasta febrero de 2017. Después pasó al convento de Santiago del Estero, donde falleció el 17 de agosto de 2020.