Catamarca: una fábrica cierra sus puertas y deja a 56 familias en la calle, ¿la causa sorprende?

Una fábrica en Catamarca anunció su cierre definitivo dejando a decenas de trabajadores en la calle. Los operarios, algunos con más de 30 años de antigüedad, describen una “agonía” previa y apuntan a un culpable inesperado que está golpeando a toda la industria local.

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Catamarca: una fábrica cierra sus puertas y deja a 56 familias en la calle, ¿la causa sorprende?

La noticia del cierre definitivo de la firma NEBA, ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo de Catamarca, sacudió a la provincia y dejó a 56 operarios sin su fuente de trabajo. La decisión empresarial expone el impacto de la caída del consumo y la competencia de productos importados sobre la industria local, profundizando una crisis laboral que ya mostraba señales alarmantes.

Hace poco más de un año, la misma compañía anunciaba con optimismo la incorporación de 65 nuevos empleados. Sin embargo, ese escenario de expansión contrasta brutalmente con la realidad actual. El primer ajuste llegó en octubre pasado, cuando una reestructuración implicó la desvinculación de 15 trabajadores.

A partir de ese momento, el retroceso en los niveles de producción y la merma en el consumo se hicieron cada vez más evidentes. El golpe final se conoció días atrás, cuando la empresa comunicó su cierre total, dejando cesantes a 56 operarios.

Una agonía anunciada para los trabajadores

Esta medida se suma a los 34 despidos producidos el 30 de enero, consolidando un proceso de reducción sostenida de personal. La mayoría de los afectados contaba con extensas trayectorias laborales dentro de la planta. Tras negociaciones realizadas en enero, quienes habían sido desvinculados en esa instancia percibieron el 80% de las indemnizaciones correspondientes.

Según relataron los trabajadores, la notificación de los despidos se realizó de forma verbal cuando se presentaron en la fábrica para iniciar su jornada habitual. Este mecanismo replicó el utilizado en los ceses anteriores, generando un clima de máxima incertidumbre.

Un empleado con 28 años de antigüedad describió que esta situación se arrastraba desde hacía meses debido a la caída progresiva de la producción. En su testimonio, señaló que la situación se vivía como una “agonía” marcada por el descenso sostenido de la actividad.

¿La culpa es de los productos importados?

El mismo operario vinculó la crisis al contexto macroeconómico, especialmente a la mayor presencia de productos importados con costos inferiores a los de fabricación nacional. Sostuvo que esta situación termina dejando fuera de competencia a la industria local y afecta directamente a las familias que dependen de esos empleos.

Otro trabajador, con 36 años en la empresa, describió la tensión que se vivía en la planta en las semanas previas al cierre. Relató que había pedidos urgentes para terminar unidades de freezers pendientes, mientras persistía la incertidumbre sobre la continuidad laboral. En su visión, el escenario responde también a decisiones de política económica que, a su juicio, golpean al entramado industrial y reducen puestos de trabajo.

La situación resulta aún más delicada si se considera que más de la mitad del personal despedido tiene entre 50 y 60 años. Esta franja etaria dificulta enormemente su reinserción en un mercado laboral con escasa demanda.

Los operarios advirtieron que la pérdida del empleo no solo implica la desaparición de su fuente de ingresos, sino también la imposibilidad de sostener económicamente a sus familias en un contexto de creciente desempleo.

Pese al conflicto, los trabajadores organizaron una protesta pacífica en el acceso a la planta y aseguraron que el diálogo con la empresa continúa abierto. Mientras aguardan definiciones sobre las indemnizaciones y posibles soluciones, permanecen en el predio industrial con la expectativa de obtener alguna respuesta favorable.

Este cierre, según coinciden los afectados, se gestó gradualmente al ritmo del deterioro del consumo y del retroceso de la actividad fabril, marcando un antes y un después para decenas de familias catamarqueñas.

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