Catamarqueño de 26 años habla 7 idiomas y está en el selecto 2% de los más inteligentes del mundo
Conocé la historia de José Miranda, el catamarqueño que habla 7 idiomas, trabajó en la NASA y pertenece al exclusivo 2% de las personas más inteligentes del mundo. ¿Cómo descubrió su talento y qué le falta a Catamarca para detectar más casos?
José Miranda, un joven programador de 26 años oriundo de Villa Cubas, Catamarca, forma parte del 2% de la población mundial con superdotación intelectual. Habla siete idiomas, trabajó en la NASA y hoy es parte de MENSA, la exclusiva organización que reúne a las mentes más brillantes del planeta.
¿Cómo descubrió que era superdotado?
A diferencia de otros niños prodigio, José no destacó en el aula durante su infancia. Todo cambió en la adolescencia, luego de una operación de vesícula que, según cuenta, le hizo ver la vida de otra manera. Su rendimiento académico se disparó y comenzó a participar en Olimpiadas científicas.
A los 15 años ya conseguía becas internacionales: primero con el programa Jóvenes Embajadores de la Embajada de Estados Unidos, luego en el International Science Camp en Budapest y en campamentos en Chile y Uruguay. A los 18, vivió el sueño de integrar el Space Camp de la NASA en Huntsville, Alabama.
El ingreso a MENSA: una prueba de lógica pura
El diagnóstico formal de su alta capacidad llegó a los 20 años, durante un campamento en Perú. Un compañero le habló de MENSA, la asociación internacional fundada en 1946 en Oxford que reúne a personas con elevado coeficiente intelectual. “Ingresé en un momento en que dudaba de mis capacidades; haber quedado me dio la confianza para potenciar mis pasiones, como los idiomas”, confesó a INFORAMA.
José aclara que el examen no requiere conocimientos previos: “Te evalúan con criterio puramente lógico, ni siquiera necesitás saber leer o escribir. Asociar inteligencia solo con memoria o cálculos es injusto”.
Siete idiomas y una obsesión por aprender
Además del español y un inglés avanzado, domina francés, ruso, japonés, y está aprendiendo ucraniano, portugués y chino. Su método no son las clases formales, sino consumir contenido de su interés y detectar patrones cotidianos. El japonés le permitió viajar a Japón, experiencia que le inculcó hábitos de orden e higiene.
En lo laboral, su intelecto le da seguridad para proponer soluciones, pero reconoce que la alta capacidad también tiene un costado difícil: “Una de las mayores desventajas es que la base vincular suele flaquear. Con el tiempo dejé de presionarme por expectativas y aprendí a vivir las relaciones de otra manera”.
¿Cuántos superdotados hay en Catamarca?
José asegura que, estadísticamente, 1 de cada 100 personas es superdotada, por lo que en cada escuela catamarqueña debería haber al menos un chico con esta condición. “Me gustaría que la gente pierda el miedo al diagnóstico y entienda el valor de pertenecer a una red que ayuda profesionalmente y evita la soledad”, expresó.
El gran desafío para la provincia es la falta de un convenio con MENSA: actualmente solo se puede rendir el examen en Córdoba o Buenos Aires, muy pocas veces al año. “Si se pudiera rendir acá, sería un paso enorme para detectar y acompañar el talento local”, concluyó.